miércoles, 3 de agosto de 2016

La cuestión del Poder en la CNT de 1936


Una de las grandes preguntas sobre la actuación durante la guerra civil de 1936 del anarquismo ibérico, es qué llevó a la CNT a entrar en el gobierno de Largo Caballero en noviembre. Se acepta, generalmente, la explicación de Joan García Oliver de que todo se debió a una mala decisión en los días posteriores a la derrota del levantamiento militar en Barcelona y Madrid, en julio. El movimiento libertario eligió colaborar desde arriba, es decir, a nivel de organización, con otras fuerzas antifascistas (partidos políticos burgueses incluidos) en lugar de imponer algún tipo de sistema de poder obrero. García Oliver lo llamaba "ir a por el todo", aunque después, cuando ya se había aceptado colaborar en el gobierno republicano y se participaba en la Generalitat de Cataluña, Federica Montseny - entre otros conocidos militantes anarquistas - hablaba de que eso sería como "establecer una dictadura anarquista". Sorprende esta falta de nivel teórico en unos veteranos anarquistas de la central sindical libertaria más importante de la historia.
Con respecto a la decisión de no derrocar el gobierno de Lluís Companys en Cataluña en julio de 1936, el 21 de julio tuvo lugar un pleno de delegados de los sindicatos de la Federación Local de Barcelona. En esta asamblea, Mariano Vázquez, que en ese momento era secretario regional (y miembro del círculo entorno al grupo anarquista Nervio, de la FAI), junto con Félix Carrasquer, maestro y miembro del Comité Peninsular de la FAI, y Diego Abad de Santillán (miembro del grupo Nervio y del Comité Peninsular de la FAI) defendían aceptar la propuesta de Companys de unirse al Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA)... una jugada inteligente de Companys para cooptar a los anarquistas.
Cuando Companys se reune con los representantes de la CNT el día 20 les ofrece su colaboración en caso de que éstos quieran tomar el control de Cataluña. Como alternativa les ofrece la creación de un organismo que gestione el territorio de forma provisional, y que coordine los distintos poderes armados en Cataluña, el CCMA. Antes de esta reunión con los representantes de la CNT, Companys se acababa de reunir con varios delegados de los partidos marxistas unas horas antes, y fueron éstos los que le propusieron esta medida. Esta reunión tuvo lugar justo al final de una batalla callejera de 30 horas, y obviamente los sindicatos no habían tenido la oportunidad de celebrar ninguna asamblea. Los delegados de CNT no tomaron en ese momento ninguna decisión ya que no estaban facultados para ello.
Por lo tanto, para tomar esta decisión, se convoca a la militancia. De ahí el pleno del 21 de julio. Solamente García Oliver y los demás miembros del grupo Nosotros estaban en contra de esta decisión. Era una práctica informal en la CNT de esa época, el tener representantes de la FAI presentes en las asambleas, sin derecho a voto. Hay que decir que los treintistas lanzaron numerosas quejas sobre esta situación, en la que un mismo individuo podía venir en representación de sindicatos o regionales de CNT, de comités de la FAI o de los grupos de defensa. No era fácil dilucidar quién venía en representación de qué, y que si solamente venía en representación de una de las organizaciones no estaría en realidad también representando los intereses de las otras. Alexander Shapiro, cuando realiza su informe para la AIT en 1933, resalta esta situación y dice que dio lugar a no pocas confusiones [1]. En el pleno de la FL de Barcelona se renuncia a la "toma del poder", entendida como una dictadura de los líderes anarquistas y no como una imposición, coordinación y extensión del poder que ya ejercían en la calle en esos momentos los diferentes comités revolucionarios. [2]
El día 23 de julio se produce un debate entre los comités superiores de la CNT y de la FAI en la que se acepta la oferta de Lluís Companys, y se prepara el pleno regional del día 26. Ese día tuvo lugar un pleno de delegados de los sindicatos de la Confederación Regional catalana de la CNT. Este ya no era un encuentro informal de "conocidos anarquistas" sino que era un pleno orgánico de la confederación regional al que asistieron más de 500 delegados. Es cierto que no se convocaron asambleas sindicales para instruir a los delegados, o para darles una idea de cómo las bases estaban viendo la situación. En este pleno se acuerda casi por unanimidad participar en el CCMA.
Los delegados de la Federación Comarcal del Baix Llobregat, propusieron que la central sindical implementara su programa comunista libertario. Esto requeriría derrocar el gobierno de la Generalitat y sustituirlo por asambleas y comités de fábrica, de empresa y de barriada, convocando un congreso regional. Un problema en la CNT de aquel tiempo es que no tenían un programa real sobre cómo construir el comunismo libertario en una situación en la que la clase obrera estaba dividida en varias organizaciones. ¿Cómo implicar en una sociedad libertaria a los trabajadores afiliados a otros sindicatos, como la UGT o la FOUS en Cataluña? Esta falta de programa, de pasos concretos, fue más tarde criticada por Los Amigos de Durruti en "Hacia una nueva revolución".
En este debate, García Oliver, defendió una postura revolucionaria, pero no convenció a la asamblea. Según Peirats, los delegados del Baix Llobregat quedaron indignados de rabia después de la votación, diciendo que nunca la aceptarían [3]. Poco después los sindicatos de esta federación derrocarían el ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat y lo sustituirían por un comité revolucionario elegido por los sindicatos de la CNT. Invitaron a la UGT a participar, pero ésta no quiso. A continuación se produjo una oleada de tomas de ayuntamientos convocando comités revolucionarios, que sustituían a los comités de huelga. En algunos casos simplemente eran representantes del Frente Popular y los sindicatos, en otros eran representantes de las organizaciones obreras quienes ostentarían el poder en los pueblos.
En tanto a si la asamblea había roto las normas del sindicato, como dice Peirats, es cierto que no se habían convocado asambleas en los sindicatos antes del pleno, al contrario de la práctica normal. También, quedó después claro que Mariano Vázquez (secretario del comité regional) intentaba por todos los medios que los sindicatos de CNT aceptaran la propuesta de Companys. Pero, en este caso, si los afiliados estaban en contra de esta decisión, ¿por qué no lo dejaron claro en posteriores plenos y plenarias? El tema continuó siendo debatido en la CNT durante agosto y septiembre.
Por ejemplo, en el pleno nacional del 3 de septiembre se aprobó que la CNT lanzara una propuesta para sustituir el gobierno republicano por un sistema de consejos de defensa conjuntos CNT-UGT. Con el apoyo de las milicias confederales de Aragón (columnas Durruti, Ascaso, Ortiz, Roja y Negra, Aguiluchos, Carod-Lerín, etc.), los sindicatos de la CNT en Aragón resucitaron la confederación regional (destruida en Zaragoza el 19 de julio). Cuando el sindicato volvió a estar articulado, hacia octubre, Joaquín Ascaso y Antonio Ortiz, lanzan el Consejo Regional de Defensa de Aragón, que en su contexto sonaba como una toma del poder. Sin embargo, en otras regiones se estaban formando otros consejos regionales, en Levante funcionaba el Comité Ejecutivo Popular, en Gijón el Comité de Guerra, el Comité de Salud Pública de Málaga, etc. Estos consejos de defensa no eran organismos de poder obrero, ni mucho menos eran un contrapoder libertario. Hacían el papel de gobiernos regionales mientras se reconstruía el Estado. En ningún momento se organizaron congresos regionales en los que participaran representantes de las aldeas, de los sindicatos, de los barrios, de los pueblos o de las comarcas, de una forma asamblearia, o democrática al menos, sino que en todo momento se nombraban comités en base a las organizaciones (que nombraban después a los encargados de formar parte de los Consejos). Es decir, que los consejos y comités se nombraban “desde arriba”. No obstante es cierto que en los Consejos regionales el componente obrero era mayoritario.
Para mediados de septiembre de 1936, el secretario nacional Horacio Martínez Prieto, [4] treintista, estaba intentando hacer que la CNT entrara en el gobierno. La UGT y Largo Caballero habían vetado la idea de CNT de crear el Consejo Nacional de Defensa (aunque ya existían organismos similares en casi todas las regiones). El nuevo gobierno de Largo Caballero, influido ya en cierta medida por las peticiones de los comunistas, de reforzar el Estado se negó en rotundo en hacer ninguna concesión al poder obrero.
En CNT se aprueba entonces, proponer un Consejo Nacional de Defensa con 5 representantes de CNT, 5 de la UGT y 5 Republicanos. Esto también fue vetado por Largo Caballero. En todo este proceso el secretariado nacional estaba enviando las propuestas para ser debatidas y votadas, lo que era una violación de las normas de CNT que requerían que las propuestas para el orden del día de un pleno fueran enviadas por los sindicatos y no por los comités superiores. A la vez Horacio M. Prieto estaba en pleno regateo con Largo Caballero a ver cuántos ministerios podía arrancarle. A la vez estaba recorriendo todos los sindicatos y comités de la CNT para convencerles de la necesidad de participar en el gobierno con todas las consecuencias. Largo Caballero ya había ofrecido un ministerio a la CNT y a Horacio Prieto le parecía demasiado poco. El movimiento libertario merecía mucho más. Pero el rechazo de las bases libertarias a los gobiernos hacía que otros (comunistas y republicanos) se lanzaran a ocupar cargos desde los que después actuar contra la CNT. Aquí se puede ver el mismo proceso de manipulación de los delegados que había ocurrido en el pleno del 21 de julio en Barcelona.
Puede que resulte una exageración afirmar que la democracia interna de la CNT se había esfumado. Si hubiera habido una oposición fuerte a la dirección en la que ciertos dirigentes de CNT querían ir debería haber quedado reflejada en las asambleas y los distintos secretariados podrían haber sido reemplazados, o apercibidos sobre qué votar. ¿Acaso se frenó la militarización de las columnas en el Pleno del 2 de febrero convocado por la Columna de Hierro? De hecho en ese pleno fue la idea de la militarización la que salió reforzada. Lo mismo es cierto en el caso de la entrada en la Generalitat el 26 de septiembre y la disolución del CCMA. Los militantes ya se habían acostumbrado a cohabitar con los partidos políticos y con los líderes de la Generalitat en el comité de milicias antifascistas. Tenían la ilusión de dominarlo porque tenían aún el control sobre las armas y habían tomado la economía.
Pero nunca hubo un debate sobre la necesidad de establecer una forma de (auto- gobierno) controlada por los trabajadores sobre la sociedad o alguna forma de poder político popular. Esta falta de preparación queda reflejada en la carencia de un camino coherente sobre este punto entre los militantes de base de la CNT. El grupo más importante de militantes sindicales eran los delegados de sección sindical, o los delegados de ramo. Eran elegidos en asamblea, se los podía revocar o ser instruidos para votar lo que fuera en los plenos. Pero los revolucionarios que querían derrocar el gobierno e instalar algún tipo de sistema de consejos revolucionarios no tenían el apoyo de la mayoría. Así que, decir que los comités superiores "abolieron la democracia interna" es una desviación sobre el problema real que es cómo trata el anarquismo la cuestión del poder político.
Respecto a esto, el papel de García Oliver, Durruti, y otros miembros del grupo Nosotros, estaban presentes en el pleno del 23 de julio como miembros del comité regional de Defensa, no como delegados sindicales. Esto significa que no tenían derecho a voto. He aquí otro punto de interés: los revolucionarios que querían que la Organización derrocara al gobierno catalán, como García Oliver, no eran muy apreciados por muchos en CNT debido a su papel entre 1931-1933, época en la que habían manipulado los sindicatos para apoyar varias aventuras auto-destructivas, y que habían violado las normativas democráticas del sindicato en aquel tiempo. Por eso, aunque hacia 1935 ya se habían dado cuenta de sus errores, y cambiado su enfoque, mucha gente aún desconfiaba de ellos.
Las asambleas de los sindicatos no eran simples peones en manos de los delegados superiores de la CNT que se unieron al gobierno. Un ejemplo de esto fue el destino de Los Amigos de Durruti. El comité regional colaboracionista ordenó la expulsión de los sindicatos de todos los miembros de Los Amigos de Durruti. Pero nunca se hizo efectiva esta decisión. Esto era porque sólo una asamblea de un sindicato local podía hacer esto, y como los amigos de Durruti eran muy respetados a aquel nivel, no se les expulsaba.
En resumidas cuentas, lo que la CNT pudo haber hecho en el verano de 1936 fue utilizar el poder informal, existente en la calle, en los pueblos y en las milicias, para destruir la Generalitat y construir algún tipo de poder independiente de la propia CNT a través de asambleas de empresa y de barriada a las que otros trabajadores de fuera de la CNT pudieran también adherirse, por ejemplo los afiliados de la FOUS y la UGT. En vez de hacer esto, la CNT actuó de una forma sectaria contra la FOUS (un grupo de antiguos sindicatos de CNT que ahora estaban bajo la influencia del POUM), mediante un pacto burocrático con la UGT para forzar la disolución de la FOUS al desautorizar sus derechos sindicales en agosto de 1936.
Sería iluso pensar que el propio anarquismo no contribuía en estos errores. Los teóricos más influyentes del anarquismo han hablado sobre el Poder de una forma vaga y contradictoria. Faltaban referentes históricos y prácticos claros, para debatir conscientemente sobre cómo derrocar al Estado y qué colocar en su lugar, no sólo mediante la toma de los medios de producción o creando centros de poder vecinal, sino con una visión estratégica de conjunto. Tenían una teoría inadecuada y no tenían una estrategia real concreta.
Por ello no es cierta la sensación que existe de que la mayoría de los militantes de CNT estaban preparados para ir “a por el todo", en parte porque el movimiento libertario ibérico nunca se había preparado para ello. Cuando se proclamaba el "comunismo libertario" en las insurrecciones de 1932 y 1933, se tomaba el Ayuntamiento, se quemaban los registros de propiedad, y se esperaba la llegada de la Guardia Civil. Por ello, cuando se debatían todas estas importantes líneas de actuación en los sindicatos (colaboración antifascista o tomar el poder... que dada la falta de formación sobre este tema se veía como imponer una dictadura desde arriba, en lugar de imponer un poder existente ya en la calle y en las milicias sobre el poder moribundo del Estado en aquellos momentos), los afiliados de base se dejaban arrastrar por los acontecimientos aceptando la colaboración con las demás fuerzas antifascistas, y dedicándose a las milicias y a los temas económicos. La cuestión del poder no era percibida como un tema esencial por la militancia.
En Aragón, en cambio, la cuestión del poder tomó un cariz diferente. Se constituyó el Consejo Regional de Defensa de Aragón a iniciativa de conocidos anarquistas apoyados por las columnas milicianas libertarias que operaban en la región. Pero este consejo no tenía nada de democrático. Nadie consultó con los habitantes de Aragón. En todos los aspectos fue una reconstrucción del poder a partir de los sindicatos de la CNT. Al amparo del Consejo creció, sin embargo, la Federación Regional de Colectividades, un organismo que celebró varios congresos y que se organizaba de forma asamblearia, horizontal y federativa. Este organismo se dedicaba a lo económico, a gestionar la economía de las colectividades y a coordinarla. Se basaba en la forma de funcionamiento de la CNT, y fue una iniciativa que la superó, agrupando a muchos trabajadores que no pertenecían a ella.
Es decir, que en Aragón se estaba imponiendo por un lado una especie de “dictadura” de líderes anarquistas, no elegidos por el pueblo ni por los sindicatos, sino por ciertos individuos de las columnas milicianas y de los comités superiores regionales de los sindicatos. Y por el otro, una democracia federativa campesina que había surgido por encima de las organizaciones. El Consejo, en lugar de organizar el poder de abajo a arriba una vez establecido (es decir, promoviendo asambleas en las aldeas y los pueblos, creando federaciones comarcales de municipios y convocando un congreso regional - como por ejemplo se hizo en la Ucrania makhnovista), llamó a participar a las demás organizaciones antifascistas.
Peirats ejemplifica esta cuestión. Es uno de los que decía que los votos para unirse al gobierno estaban manipulados. ¿Pero cuál era su posición? Se oponía a la propuesta del Consejo Nacional de Defensa... "es un gobierno con otro nombre", decía. Parece pensar que lo apropiado era un cuerpo coordinado de comités locales. Esta postura fue rechazada por la mayoría de los militantes porque comprendían la necesidad de una unidad de clase, o lo que venía a ser, una unidad con la UGT. Entonces la cuestión era cómo conseguir esta unidad. Los comunistas, los socialistas y, dentro de la CNT, los treintistas proponían utilizar el Frente Popular para ello. El problema era muchas veces hablar con la UGT era hablar con el PSOE y que, según pasaba la guerra, se fue convirtiendo incluso en hablar con el PCE, cosa que ni los treintistas ni los anarquistas habían previsto.
En resumidas cuentas se podría culpar a los anarquistas de no haber pensado nunca en estos problemas y no desarrollado y promovido una alternativa concreta de poder de clase a través de congresos y consejos obreros y de una milicia unificada, que habría sido una estructura mucho más amplia que la CNT. Sin embargo el contexto de una guerra civil en la que el suministro de armas dependía de “dar imagen de responsabilidad” en el extranjero jugaba en contra de la Revolución social. El equilibrio de poder cambió en el seno de la CNT y de una cierta mayoría revolucionaria en el Congreso de Zaragoza en 1936, se pasó a un consenso de colaboración antifascista para octubre. Y con las muchas manipulaciones de los partidarios de la colaboración [5], el movimiento libertario acabó renunciando a sus principios, olvidando sus objetivos (que tenían casi cumplidos) y con las tácticas de cualquier partido político republicano. Coincidiendo con García Oliver, una mala decisión en los primeros días conllevó el largo camino de enfrentamientos internos que siguió el movimiento libertario ibérico durante muchos años.

viernes, 29 de julio de 2016

Cuando un estado asesina en el nombre de la paz.



"Los GAL no éramos una guerrilla sino unos asesinos y punto"

1986. El 8 de febrero, tres hombres, portugueses, establecieron contacto en Bayona con un gendarme, que les llevó al bar Batzoki, al que acudían refugiados vascos. Allí, los tres individuos hirieron a cinco personas, entre ellas una niña.
Cinco días después, dos de aquellos hombres entraron en el bar La Consolation, en San Juan de Luz, e hirieron gravemente al etarra Juan Ramón Basañez.
Fueron dos de los atentados cometidos por los GAL, en ambos estuvo presente Paulo Figueiredo Fontes, de nombre completo José Paulo Rodrigues Sobral de Figueiredo, un mercenario luso que poco antes de morir contó ante una cámara las atrocidades cometidas a lo largo de su vida. Tierra de nadie, de la joven directora Salomé Lamas, es la película documental donde se recoge el pavoroso testimonio de este asesino profesional.
Un hombre de aspecto normal, una silla, un fondo negro, una discreta luz. Ni a favor ni en contra, nada juega en esta película a reforzar la verdad del personaje o la de la directora, lo neutro es norma y, a pesar de ella, nada aquí puede ser indiferente al público. No puede serlo el relato de un tipo que dice "me gustaba matar" con el mismo sosiego con el que diría cualquier banalidad. No es posible el desinterés ante la media sonrisa de un hombre cuando recuerda en voz alta cómo a veces acudía a pasearse por los pasillos de algún hospital porque necesitaba sentir el olor de la sangre ("la sangre y la pólvora son como la coca y la heroína"). No hay desinterés de nadie ante la estremecedora descripción de pedazos de cuerpos volando por los aires después de lanzar una granada.
"Le dije a Paulo que quería contar la historia de su vida y el accedió. Éste puede ser un filme de violencia, pero en lo más profundo se trata de momentos de la experiencia humana", afirma la directora, que llegó a contactar con este mercenario a través de su tío Miguel Lamas, un sociólogo que había trabajado con personas que vivían en la calle, donde conoció a Figueiredo. Éste, sintiéndose profundamente airado contra la sociedad, abandonó todo y comenzó una vida de vagabundo. Quiso contar su historia a Lamas y éste se la narró a su sobrina. Finalmente, consintió en contar de nuevo su vida ante una cámara. "Te voy a usar para contar mi vida", le dijo a la realizadora.
Así Tierra de nadie comienza con los recuerdos de Paulo Figueiredo en Angola y Mozambique, cuando era soldado de un comando de élite portugués. "Me gustaba el ejército, me gustaba matar, me gustaba ver sangre". De regreso a su país, trabajó como guardaespaldas, un oficio que describe con absoluto desprecio y que abandonó para viajar a Latinoamérica, concretamente a El Salvador. Allí, la CIA contactó con él y su grupo. Asesino a sueldo entonces, siguió haciendo el mismo trabajo después en Francia y España para los GAL. "En los GAL -dice- no éramos guerrilla. Éramos asesinos, y punto".
60.000 euros de hoy era lo que cobraba entonces en pesetas por cada asesinato que cometía. Era el precio que Figueiredo ponía a las vidas de personas que, según su propia ética, no merecían vivir. "A grandes males, grandes remedios", repite en varias ocasiones, intentando así explicar su moral de mercenario. La justificación a una vida de crímenes que finalizó en las cárceles españolas, donde cumplió condena por el atentado del bar Batzoki de 1986.
Quince años de prisión que son, para este asesino, el tiempo de una traición. Figueiredo asegura que él y su grupo entraron en contacto con los GAL con el consentimiento del ejército portugués y del gobierno español. "Crea incomodidad y su discurso nos hace cuestionar la hipocresía que coexiste con la democracia", dice la directora, quien añade: "Su profundo resentimiento se basa en su fidelidad a un discurso anticuado. Nadie sale bien parado, ni el gobierno portugués ni los movimientos de liberación. No sólo consentían el asesinato si no que lo legitimaban. Los nacionalismos, de derecha o de izquierda, comunismo y fascismo tiene la misma lógica. Los mercenarios son producto del sistema económico y político. Paulo intenta sugerir que somos todos culpables".
Un intento que no prospera y que la directora no respalda, aunque en su juego cinematográfico quiera crear incertidumbres de identidad y veracidad para su propia historia. Salomé Lamas simplemente deja a su personaje que cuente su historia. Y muchas de las cosas que Paulo Figueiredo describe en esta película no se corresponden exactamente con los hechos reales.
Su confesión contiene ciertas contradicciones, recuerdos alterados, y el espectador solo tiene su palabra, la palabra de un mercenario. Sin embargo y a pesar de los esfuerzos de la propia Salomé Lamas por reforzar las dudas que se crean alrededor de su personaje, el escalofrío que éste provoca es auténtico. Sus relatos sacuden emocionalmente mucho antes de haberse plantado la semilla de esa duda. La perplejidad gana la partida a la desconfianza.


domingo, 24 de julio de 2016

¡HIJO DE MI SANGRE!



Ana Faucha era una viejecita del Sur de España. Su marido murió luchando durante la guerra civil. No le quedaba en la vida más que un hijo preso en la cárcel de Valdenoceda. Estaba enferma y no quería dejar este mundo sin ver por última vez a su hijo.
Ana Faucha, anciana y sola, sin recursos, vivía de milagro. Pero era una mujer del pueblo, acostumbrada al sufrimiento; tenía el temple de las madres españolas. Y sin pensarlo más se puso en marcha, decidió ir a pie a la cárcel donde se encontraba su hijo.
Andando, siguiendo a veces las vías de ferrocarril para no perderse, pidiendo limosna por los caminos y en los pueblos que encontraba a su paso, formando un pequeño paquete de comida para su hijo con lo mejor que recogía, esta madre cruzó de abajo a arriba el mapa de España. En su camino conoció el amor y la solidaridad de muchas familias sencillas que la albergaron en sus casas. A veces en la carretera la recogían y la acercaban algunos kilómetros a su destino.
No se sabe cuántas semanas o cuántos meses tardó en llegar a Valdenoceda. Pero llegó. Y me imagino cómo saltaría su corazón de gozo cuando por fin vio la cárcel donde penaba su hijo.
Se acercó a la ventanilla de comunicaciones y dio el nombre del hijo. El funcionario miró el fichero, un fichero frío, como son los ficheros de las cárceles y le respondió:
—Señora, usted no puede comunicar con él porque está chapado en una celda de castigo.
Aquella madre no comprendía. No le cabía en la cabeza y el corazón que después de haber cruzado media España no pudiese ver a su hijo porque estaba castigado.
—Entréguele por lo menos esta comida, por favor, soy su madre…
—No puede recibir nada, está incomunicado —respondió secamente el guardián de prisiones.
Desde entonces, todos los días, aquella anciana se acercaba tres o cuatro veces, mañana y tarde, a la ventanilla y recibía la misma contestación. A todas las horas se la veía, como un pequeño fantasma, con un pañuelo negro sobre la cabeza y arropada con un mantón oscuro, rondar por la puerta de la cárcel, acercarse a los muros, golpearlos con sus pequeñas manos pálidas como pidiéndoles una explicación.
Yo no sé cuánto tiempo hubiera esperado aquella madre, bajo el frío y la nieve, para ver a su hijo. Pero vivíamos uno de los inviernos más crudos y una mañana apareció muerta junto a los muros de la cárcel, como un pequeño pájaro oscuro, cubierta de nieve, abrazada al paquete que inútilmente fue formando para su hijo.
Así murió Ana Faucha, una viejecita del Sur, símbolo de las madres de los presos políticos, a la puerta de una cárcel de España.
*Relato de Marcos Ana.

lunes, 18 de julio de 2016

"Franco contra el Pueblo Gitano"



El 18 de julio de 1936, hace 80 años estalló la Guerra Civil Española.
Al igual que los nazis en Europa, El dictador fascista, Franco, inicio su propia persecución contra el pueblo gitano que resultó en 80 años de racismo fascista franquista,
Al término de la guerra Antifascista del 1936 - 1939, el fascismo franquista comenzó su particular cruzada racista contra el pueblo Gitano. Entonces se empezaron a utilizar una serie de leyes para justificar su represión.
Miles de ellos entraron en las prisiones franquistas o pasaron por las celdas de comisarías y de cuartelillos de la G.C. El resto mal vivían en chabolas edificadas a las afueras de las ciudades o en el ámbito rural.
Durante la dictadura fascista de Franco a los gitanos se les había prohibido usar su lengua y estaban perseguidos especialmente por la G.C que utilizaba especialmente la " Ley sobre Vagos y Maleantes " establecida en 1942 para la vigilancia, control, y represión de los gitanos, homosexuales u otros disidentes. El artículo 5 del Reglamento de la Guardia Civil declaraba a los mercheros y a los gitanos como personas sospechosas, a vigilar.
Otra, la "Ley de Bandidaje y terrorismo" era una copia de otra ley de la Italia fascista de Mussolini, que Franco decidió importar al estado español. El objetivo era castigar a los "enemigos" del Régimen, bien sea por su raza, tendencia política o inclinación sexual.
Solo a finales de los años setenta se quitó una ordenanza de la Guardia Civil, que decía que se debía pedir documentación a todo gitano y exigir factura de los bienes que poseía.
Los únicos que se "salvaron" de la represión racista franquista, fueron los "gitanos buenos" que se movían en el mundo de la farándula, que fueron utilizados por el régimen en sus "fiestas patrias" y en todo tipo de "fiestas, sarados, charangas, actos de propaganda" organizadas por los fieles al movimiento y los aparatos del estado.
El racismo implantado en el estado español por el fascismo franquista, a dia de hoy perdura en muchos puntos del estado.


miércoles, 13 de julio de 2016

La OTAN actuará directamente en Siria e Irak.



De la última cumbre de la OTAN en Varsovia Obama ha obtenido lo que iba buscando, dejando claro, así, quién manda en la sangrienta comparsa militar más grande del planeta. Es decir, la OTAN va a implicarse directamente en la agrupación militar internacional que, liderada por EE.UU., está sobre el terreno batallando contra el ISIS en Irak y Siria. Por supuesto, el frente del este de Europa y el flanco sur serán igualmente fortalecidos por una OTAN que hace tiempo que no tiene fronteras, que no tiene límites, que opera a sus anchas en el mundo.

La postura de España, donde la oposición a las bases militares y el NO A LA GUERRA han sido machacados brutalmente por el PP y el PSOE, es la entrega absoluta a las directrices del Pentágono. Rajoy es una pura marioneta en manos del presidente de turno de EE.UU. El aumento de la presencia norteamericana en las bases, más el envío de aviones al Báltico, más el envío de una batería de misiles a Turquía, las maniobras Trident Juncture, el escudo antimisiles de Rota, etc., etc., dejan bien claro lo que hay.

En Andalucía la actitud de Susana Díaz, presidenta de la Junta, es dramáticamente cómplice de las políticas belicistas de la OTAN. No se le ha oído jamás una palabra de crítica a la política militar española y norteamericana que se desarrolla, con tanta intensidad, desde el territorio andaluz. Cuando vino el escudo antimisiles los andaluces se echaron las manos a la cabeza... ella y su antecesor, el sr. Chaves, se encargaron inmediatamente de decir que dicho escudo nos defendería y, además, nos daría trabajo.

El panorama es desolador. Nuestros gobernantes se enzarzan en el militarismo más atroz, dando la espalda -con descaro- a las exigencias de paz y solidaridad internacional que la ciudadanía ha hecho públicas una y otra vez. El peregrino argumento que utilizan es elyihadismo hasta en la sopa. Olvidan, interesadamente, lo que con tanta precisión dice algún capítulo de la Biblia: "qué fácil ver la paja en el ojo ajeno y qué difícil ver la viga en el propio".


HEMEROTECA:

Resúmenes de la posición de Rajoy en la cumbre de la OTAN:

http://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/397623-espana-reitera-compromiso-otan-que-ha-dado-paso-ad/
http://www.publico.es/politica/rajoy-quiere-mayor-presencia-tropas.html
http://www.abc.es/internacional/abci-espana-aporta-428-militares-y-guardias-civiles-misiones-otan-201607091306_noticia.html
http://www.eldiario.es/politica/Espana-reitera-compromiso-OTAN-adelante_0_535446767.html
http://www.eldiario.es/politica/Rajoy-OTAN-Libia-Norte-Africa_0_535446765.html
http://www.defensa.gob.es/gabinete/notasPrensa/2016/05/DGC-160512-morenes-prepara-cumbre-otan-en-tolon.html

Los acuerdos alcanzados por la OTAN en la cumbre de Varsovia según El Mundo:

http://www.elmundo.es/internacional/2016/07/09/578146ea268e3ef3628b45b4.html

Acuerdos alcanzados según Rusia Today:

https://actualidad.rt.com/actualidad/212689-resultados-cumbre-otan-varsovia
https://actualidad.rt.com/actualidad/212711-presidente-checo-cumbre-otan-misil-dialogo

Temas principales según El País:

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/09/actualidad/1468076430_322299.html
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/08/actualidad/1467931224_863782.html
http://elpais.com/tag/otan_organizacion_tratado_atlantico_norte/a

La cumbre según ABC:

http://www.abc.es/internacional/abci-otan-teme-rusia-quiera-desestabilizar-tambien-balcanes-201607100249_noticia.html
http://www.abc.es/internacional/abci-lideres-otan-pactan-apoyo-coalicion-contra-daesh-y-mediterraneo-201607091912_noticia.html

Artículos en La Vanguardia y en Terra:

http://www.lavanguardia.com/internacional/20160709/403066002674/la-otan-ya-no-funciona.html
https://noticias.terra.com.co/opinion-una-respuesta-acertada,e32b28010a92ff989d5a8f0ce37e0a05q6ovt82j.html

UE y OTAN según Euronews:

http://es.euronews.com/2016/07/08/la-ue-y-la-otan-acuerdan-en-varsovia-mejorar-su-cooperacion-estrategica/

RTVE:

http://www.rtve.es/noticias/20160709/lideres-otan-aprueban-mantener-unos-12000-militares-afganistan-2017/1368823.shtml

Texto oficial de conclusiones de la cumbre de la OTAN:

http://www.nato.int/cps/fr/natohq/official_texts_133169.htm


domingo, 10 de julio de 2016

Vivir la anarquía, vivir la utopía. José Peirats y la historia del anarcosindicalismo español.



Agustín Guillamón.- Chris Ealham es un historiador e hispanista británico, autor de La lucha por Barcelona. Clase, cultura y conflicto, 1898-1937 (2005). Es también editor junto a Michael Richards de España fragmentada. Historia cultural y Guerra Civil española, 1936-1939 (2010). Ha sido además traductor al inglés, junto a Paul Sharkey, de La CNT en la Revolución española, obra del anarquista Josep Peirats, de quien ahora Ealham publica la biografía: Vivir la anarquía, vivir la utopía. José Peirats y la historia del anarcosindicalismo español. Alianza Editorial, Madrid, 2016, 338 páginas.
El género biográfico no goza en la historiografía española del auge y prestigio que tiene en la francesa, británica y norteamericana. Si a ello añadimos el injusto desprecio de los académicos españoles hacia los intelectuales autodidactas, frecuentes en el movimiento anarquista: Abel Paz, Antonia Fontanillas, Francisco Carrasquer, Josep Viadiú, Eusebi Carbó, Sara Berenguer… y el propio Peirats, injustamente maltratado o ignorado en vida dentro y fuera de CNT, e incluso después de muerto ¡por el prologuista de sus memorias!, de cuyo nombre no quiero acordarme.
Chris tiene la virtud de tejer un poderoso e interesante relato que entrelaza los detalles más nimios y cotidianos del individuo Peirats con las características fundamentales de la época histórica y los hitos históricos del movimiento obrero. El resultado de ese trabajo es una hermosa tela en la que la biografía personal de Peirats se funde y confunde, hilo a hilo, con la historia de la CNT, desde su fundación hasta finales de los ochenta.
José Peirats fue un ladrillero y también un hombre excepcional porque militó en CNT, i sin militar en la CNT no lo hubiera sido. La grandeza de la CNT fue posible gracias a la militancia de hombres como José Peirats, Eusebio Carbó, Domingo Canela, Joan Peiró, Dionisio Eroles, Aurelio Fernández, Buenaventura Durruti, Horacio Prieto, Ángel Pestaña… y tantos otros, en su mayoría anónimos, movidos por un orgullo de clase que los hacía mejores.
La biografía de Chris Ealham aparece como un necesario y justificado trallazo en el mediocre, servil, endogámico, mercenario y onanista mundo de la Sagrada Historia Oficial, cargado de falacias e infamias contra la clase obrera.
Trallazo que tiene la virtud de presentarnos al Peirats obrero, militante, agitador cultural, hombre de acción, periodista e historiador, que como señala Ealham conforman un todo inseparable e indestructible, porque Peirats, ladrillero, diligente sindicalista, armado cuando fue preciso, periodista crítico e historiador de la CNT fue ejemplo y síntesis de aquellos obreros anarquistas, anónimos y autodidactas, disciplinados y austeros, sacrificados, que lucharon hasta su último aliento por un mundo mejor y más justo para todos, sin renunciar nunca a nada, por coherencia personal y por dignidad propia y ajena. Fue, en suma, un proletario anarquista consciente de serlo.
Nos hallamos ante un libro de historia necesario y ameno de lectura imprescindible.


lunes, 27 de junio de 2016

Granado y Delgado: un crimen legal



En estos meses de borrachera electoralista se ha hablado mucho del régimen del 78. Ese régimen instaurado, tras la muerte de Franco, por la llamada “Transición” de la Dictadura a la Democracia representativa que tenemos hoy. Una TRANSICIÓN-TRANSACCIÓN que transformó -de la noche a la mañana- a los franquistas en DEMÓCRATAS y parió una DEMOCRACIA para que los ex franquistas pudieran disfrutar y aumentar legalmente las fortunas adquiridas a la sombra de la Dictadura.
No es de extrañar que, en tales condiciones, sólo se haya hablado del régimen del 78 y nada o muy poco de lo que fue la dictadura. De esa dictadura que no paró de reprimir brutalmente al pueblo español durante casi cuarenta años. Aunque sí es “curioso” que ni siquiera lo hayan hecho los que denuncian el régimen del 78 y pretenden ser los portavoces de la indignación popular actual. “Curioso” porque deberían sentirse concernidos por las reivindicaciones de las víctimas del franquismo y por el deber de memoria hacia los que perdieron la vida en la lucha contra la dictadura, aunque sólo fuese por haber sido los únicos que intentaron ponerle fin o provocar una transición menos “atada” que la que Franco pudo preparar gracias al derrotismo antifranquista. Y, además, porque tampoco deberían olvidar que, si la democracia actual es la continuidad del régimen del 78, lo es porque no se supo o no se quiso provocar entonces una ruptura con el continuismo franquista.
Se impone pues recordar esto para comprender el por qué en 2015 tenemos que seguir soportando la soberbia de los demócratas exfranquistas que siguen detentando la casi totalidad del poder en este país, y el por qué las víctimas del franquismo tienen que seguir esperando la condenación de sus victimarios. ¡Y eso pese a que ya han pasado cuarenta años desde la muerte del dictador y ocho de la promulgación de la llamada Ley de “Memoria Histórica”!
Una ley cobarde e infame, que no sólo no se atrevió a anular las sentencias franquistas sino que estableció, además, una indigna discriminación entre las víctimas del franquismo, al separarlas arbitrariamente en dos categorías: las ejecutadas antes de 1968 y las que lo fueron después, cuya indemnización fue trece veces mayor.
En espera pues de que la actual “indignación” recupere el uso de la memoria y traduzca en hechos sus promesas de justicia verdadera, las familias de las víctimas de la represión franquista siguen sin contar con apoyos institucionales para rendir el homenaje que tanto merecen sus familiares ejecutados por los franquistas. Tal es el caso de la familia de Francisco Granado, ejecutado en 1963 con Joaquín Delgado, que sigue esperando el cumplimiento de la promesa, de la alcaldía de Valencia del Ventoso, de poner en el Centro Cultural de esa ciudad el busto que su hijo -escultor- hizo de su padre. Una promesa que la familia Granado desearía se cumpla el próximo mes de agosto, ¡cincuenta y dos años después de que Francisco Granado y Joaquín Delgado fuesen ejecutados! 52 años ya de la ejecución de nuestros dos compañeros, detenidos el 1 de agosto de 1963 y ejecutados 16 días después, el 17 de agosto de 1963, tras ser condenados a muerte por un Consejo de Guerra Sumarísimo, por unas acciones que no habían realizado.
Un periodo de más de medio siglo en el que, tras la muerte del dictador y la “Transición”, no fue hasta 2007 que la “Democracia” (el régimen del 78) parió esa ley que debía rehabilitar jurídicamente a las víctimas de la represión franquista. Una rehabilitación que sigue pendiente hoy y que no se conseguirá aunque el PP deje de gobernar; pues, ni para el PSOE ni para los otros partidos está entre sus preocupaciones y objetivos. Salvo si, de aquí a las elecciones generales, los colectivos memorialistas hacen oír su voz y de nuevo se presentan recursos de revisión de las sentencias franquistas y se organizan campañas públicas de denuncia de este baldón de la justicia de la democracia en vigor. Recursos y campañas que, como las iniciadas con el caso Granado-Delgado en los años noventa, pongan nuevamente en marcha el proceso de recuperación de la memoria histórica hoy casi olvidado.
Octavio Alberola
1.- “Granado yDelgado, un crimen legal”, ARTE, 1996, y “Garrote vil para dos inocentes, el caso Delgado-Granado”, Carlos Fonseca, Temas de Hoy, 1998.

Documental: Granado y Delgado: un crimen legal



martes, 21 de junio de 2016

Franco me hizo terrorista. Memorias del anarquista que intentó matar al dictador.



En el verano de 1964 y con 18 años recién cumplidos, el anarquista escocés Stuart Christie viajó a España desde su Escocia natal, escondiendo una carga de explosivos bajo su ropa y con una misión: matar a Franco y cambiar así el rumbo de la historia española. Su temprana obsesión con el dictador había nacido algunos años antes, en los albores de su adolescencia, cuando sus familiares y su círculo de amigos adultos nutrían sus reuniones con anécdotas sobre la Guerra Civil y las Brigadas Internacionales en las que muchos de ellos habían participado. Pero quien más influyó en su vocación anarquista y antifranquista no fue ninguno de estos ex combatientes, sino una figura mucho más fuerte y determinante en el ideario de Christie: su abuela. « Básicamente, lo que ella hizo fue proveerme de un barómetro moral en el que se fusionaban el socialismo libertario y el anarquismo. Ella me dio la estrella que siempre seguí». Siempre guiado por su curiosa musa inspiradora, Christie comenzaría a contactar con algunos exiliados de la España franquista. En agosto de 1964, cuando su mundo aún no se extendía más allá del sur de Inglaterra, Christie recibió instrucciones para cumplir con su primera misión internacional. Y así comenzó un viaje lleno de insólitas peripecias, que acabó de una manera ciertamente insospechada por su protagonista.

domingo, 12 de junio de 2016

Podrán cortar las flores, pero no detener la primavera. Pablo Neruda,



50 muertos y más de 50 heridos en un tiroteo en un club gay de Orlando

viernes, 10 de junio de 2016

En el Estado Español se sigue torturando.



Octava condena de Estrasburgo a España por no investigar la tortura
El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo considera que la denuncia presentada por Xabier Beortegi no fue debidamente investiga en el Estado español, por lo que le condena a indemnizar con 20.000 euros al vecino de Iruñea por daños morales.
La demanda ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo tiene su origen en la denuncia presentada por Xabier Beortegi Martinez, vecino de Errotxapea detenido por la Guardia Civil en enero del 2011 por su presunta vinculación con Ekin. Beortegi denunció haber sufrido graves torturas durante su detención incomunicada. En aquella operación fue arrestado también Jon Patxi Arratibel, cuya demanda ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo fu aceptada y el Reino de España condenado por noo haber investigado debidamente su denuncia de torturas.
Beortegi relató que los guardias civiles que le arrestaron le insultaron, le amenazaron y le golpearon en la cabeza y en los testículos y que incluso le pusieron una pistola en la mano advirtiéndole que así ya tenían sus huellas en el arma. En Madrid permaneció con un antifaz puesto en los ojos, fue objeto de interrogatorios sin presencia de abogado, que le obligaban a realizar ejercicio físico, le pusieron varias veces una bolsa en la cabeza produciéndole asfixia, le humillaron y vejaron y que recibió continuas amenazas, todo con el objetivo de que se aprendiese una declaración autoinculpatoria y la firmara. Finalmente accedió a ello para que acabara su sufrimiento.
Beortegi quedó en libertad tras pasar ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska, que había ordenado su detención y que hizo caso omiso a su denuncia de malos tratos, pese a que al relatar lo que había padecido a manos de la Guardia Civil se cayó de la silla por problemas respiratorios por un ataque de ansiedad. Incluso el abogado de oficio que le asistía dijo que era evidente que se le había sacado información bajo presión.
 
El TDHE recuerda que la incomunicación ha sido duramente criticada en numerosos informes
El vecino de Iruñea presentó posteriormente una denuncia en la que solicitaba la práctica de una serie de pruebas, como la toma de su propia declaración, aportación a la causa de todos los informes médicos relativos a los reconocimientos realizados durante la incomunicación, aportación de las grabaciones de las cámaras de seguridad de los cuarteles donde permaneció detenido, identificación y toma de declaración de los guardias civiles que tuvieron contacto con él, toma de declaración de todos los médicos forenses que le reconocieron, de los abogados de oficio que le asistieron, ser reconocido física y psicológicamente por un médico forense y la aportación de la declaración policial y judicial.
Sin embargo, la juez titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Iruña, Mari Paz Benito, se limitó a tomar declaración a Beortegi (219 días después de interponer la denuncia) y a solicitar a la Dirección General de la Guardia Civil las grabaciones de la detención, pero la Guardia Civil respondió que no existían “porque los calabozos no disponen de dicho sistema de videograbación y porque el juez no lo ordenó”. En marzo del 2012 la jueza decretó el sobreseimiento provisional y el archivo de la causa por considerar que de lo actuado no aparecía debidamente justificada la perpetración del delito, sin haber realizado las pruebas e investigaciones solicitadas y sin más argumentación.
Dicha resolución fue recurrida en las instancias pertinentes hasta agotar así la vía jurisdiccional en el Estado español, razón por la que el demandante acudió finalmente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a fin de que se reconociera la vulneración del artículo 3 de la Convención Europea de Derechos Humanos en el que se indica que “nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”, y que su denuncia no ha sido investigada de forma efectiva por parte de las jurisdicciones internas del Estado español.
Octava demanda aceptada, octava condena a España
Con la de Beortegi, son ya ocho las demandas aceptadas por el TDHE. De ellas tres corresponden a navarros detenidos por la policía española o la Guardia Civil. Y todas ellas han estimado que las denuncias de torturas presentadas por estos ciudadanos y ciudadanas vascas no fueron suficientemente investigadas pese a que el propio Tribunal de Estrasburgo les otorga gran credibilidad.
 
Todas las demandas han estimado que las denuncias de torturas presentadas no fueron suficientemente investigadas
El TDHE, además, recuerda que la incomunicación ha sido duramente criticada en numerosos informes sobre prevención de la tortura y de defensa de los derechos humanos. El propio Comité europeo para la Prevención de la Tortura visitó en 2011 a varias personas detenidas resaltando que “la delegación recibió alegaciones creíbles y consistentes de malos tratos de 10 de las 11 personas con las que mantuvo entrevistas, que habían estado detenidas en régimen de incomunicación en operaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil durante los primeros meses de 2011”. Algunas de ellas habían sido arrestadas con el propio Beortegi.
El Tribunal de Derechos Humanos ha considerado en otras ocasiones que “la investigación debe ser efectiva y susceptible de establecer los hechos así como identificar y castigar a los responsables”. El simple hecho de tomar conocimiento de los informes del médico forense e incluso la audición de este último “no son elementos suficientes para considerar una investigación efectiva”, como estimó el TEDH en la sentencia por la denuncia del director de Egunkaria Martxelo Otamendi contra España.
“Se ha de constatar una violación si la autoridad de instrucción se abstiene de efectuar todas las gestiones razonables, tales como requerir las declaraciones de las personas concernidas, de los testigos oculares así como ordenar peritajes médico-legales”, ha estimado la Gran Sala del TEDH en anteriores sentencias, insistiendo al Reino de España en la importancia de adoptar las recomendaciones formuladas por el CPT para eliminar la incomunicación y acabar con la impunidad de los torturadores.