lunes, 19 de febrero de 2018

Los anarquistas españoles: los años heroicos 1868-1936



«Pocas imágenes de una sociedad libre han sido tan groseramente tergiversadas como las del anarquismo» -dice Bookchin en el primer capítulo de este ensayo en el que pretende dar a conocer de forma amena la filosofía y la historia ácratas a un público americano que no conoce la idiosincrasia española. El autor explica y aclara las razones de la difusión y aceptación de la Idea entre el proletariado español con la llegada de Fanelli, el italiano amigo de Bakunin, en 1868 a la Península. Lejos de las férreas doctrinas marxistas claramente definidas como ideología para el cambio social, el anarquismo es un movimiento opuesto a toda jerarquía, injusticia u opresión, difícil de delimitar dentro de un credo determinado, y como tal, de alguna manera, se puede apreciar a lo largo de la historia humana.
Unos y otros estudiosos de este período resaltan la labor que los anarquistas realizaron. No pretendían solo una mejora económica o una simple reducción de las horas de trabajo (en una época de agotadoras jornadas laborales), sino que aspiraban a disfrutar del tiempo libre necesario que les permitiera cultivarse y conocer la realidad en toda su complejidad. El placer de conversar y discutir llenaba unas vidas anhelantes de sabiduría. El apoyo mutuo, el respeto, la solidaridad y la hospitalidad eran las virtudes más apreciadas. Su revolución era personal y comunitaria y su amor por la lectura, una de las prácticas más queridas. Fundaron escuelas para que sus hijos pudieran aprender a leer y escribir sin tener que asistir a centros religiosos, que entonces monopolizaban la educación y transmitían a los alumnos los prejuicios sociales de la época (un oscurantismo ancestral que impedía conocer la realidad contemporánea) y no los avances científicos y técnicos que se desarrollaban entonces. Luchaban contra la prostitución, el alcohol y el tabaco. En la alimentación, algunos proponían el vegetarianismo como una forma de vida más saludable. También practicaban los baños de sol o el desnudismo en el campo y las playas. Aprendían Esperanto para que ninguna lengua fuera una barrera que impidiera comunicarse a unos hombres con otros, rompiendo las fronteras entre naciones, en las que no creían.
Los grupos anarquistas supieron llegar a los trabajadores e imprimir a la sociedad de su tiempo una dinámica de lucha contra las injusticias y la opresión del Estado. Año tras año, década tras década de la difusión de la cultura y las prácticas libertarias, llegaron a poner en jaque al Estado español y países vecinos como Francia e Inglaterra se asustaron del ejemplo.
Inevitablemente y de forma acertada, Bookchin no elude el análisis del uso que hicieron de la violencia en determinadas circunstancias grupos o personas que de forma muy puntual y minoritaria recurrieron a ella en alguna época. Una anécdota sin mayor trascendencia dentro de la inmensa labor cultural, social y educativa del anarquismo si no fuera por la insistencia del Poder en no olvidar ningún atentado anarquista. Y no todos los atentados que se le atribuyen a grupos ácratas fueron realizados por los libertarios. Hubo algunos provocados por la patronal o la policía, que realizaban un acto terrorista para poder justificarse ante la opinión pública de la feroz represión que ejercían sobre el movimiento obrero organizado. Los anarquistas aprendieron de estos montajes y siguieron con su dinámica de filosofía libertaria que les caracterizaba. La violencia podía ser usada para defenderse, pero la Revolución social no se hacía a través de actos heroicos o suicidas, ni se alcanzaba en unos días o semanas. Los grupos anarquistas sabían cuán contraproducentes eran los atentados. El Estado los justificaba para poder iniciar una represión desmedida y los trabajadores que se sentían atraídos por las ideas se alejaban de las organizaciones anarquistas por precaución. Este fenómeno fue similar en otros países. Emma Goldman explica muy bien la experiencia del movimiento anarquista en Estados Unidos en su autobiografía Viviendo mi vida. La sociedad anarquista llegaría a través de la conciencia, el apoyo mutuo, el conocimiento, el ejemplo... Una sociedad no se impone por la violencia, al menos la anarquista, sino a través de una filosofía libertaria que impregne a todos los miembros que la componen y que decidan formar y ser parte de ella.
El Poder, temeroso de su debilidad (sin la fuerza y la imposición no sería nada), nunca toleró el anarquismo. A principios de siglo xx, Francisco Ferrer y Guardia funda la Escuela Moderna. En poco tiempo la idea se fue extendiendo y se crean numerosos centros con la misma pedagogía: coeducación (niños y niñas en un mismo aula), supresión de exámenes, eliminación de castigos y malos tratos a los alumnos, planes de estudios basados en las ciencias naturales, racionalismo moral y sin dogmas religiosos... La labor anarquista iba encaminada a tratar de erradicar el analfabetismo, que en la época alcanzaba el 70% de la población española. La Iglesia, temerosa de la experiencia, comienza una campaña junto al Estado que culminará en la ejecución de su fundador acusado de promover la Semana Trágica de Barcelona.
Opuestos a la guerra, los anarquistas alentaban a la deserción de los ejércitos. Cuando la Guerra de Marruecos, se hizo una campaña de protesta para que los jóvenes no fueran a morir por una causa ajena a ellos. El interés en el dominio de Marruecos radicaba en los poderosos. Consecuencia de la campaña contra la guerra, estalló en Barcelona la Semana Trágica y la represión fue feroz. Hoy se sabe que la Monarquía española puso mucho empeño en esta guerra y que envió a miles de trabajadores a morir al norte de África, pero también sabemos de la hipocresía de los gobernantes. El Estado español, a la vez que mantenía la guerra, vendía armas al enemigo con el fin de enriquecerse.
Ante cualquier postura crítica (educación libertaria, anarcosindicalismo, antimilitarismo...) desde la que se cuestiones al Estado, como se puede ver a lo largo de las páginas de este libro, el Poder responde con suma violencia.
Desde el sindicalismo, donde la corriente anarquista trató de influir en el mundo laboral contra las desigualdades sociales, las organizaciones libertarias sufrieron la represión del Estado que se oponía a cambiar unas pésimas condiciones de trabajo y salario que eran mantenidas por la patronal.
A los orígenes de la CNT y a la influencia del anarquismo en el movimiento obrero a través del sindicalismo le dedica el autor un capítulo del libro. Bookchin explica el funcionamiento de abajo a arriba de la Organización y resalta que el local sindical no era un centro de burócratas. Son los propios trabajadores los que realizan en su tiempo libre y sin ninguna remuneración ni profesionalización las tareas, y resuelven los asuntos no solo laborales que sufren, sino que además realizan actividades culturales. CNT no era solo un sindicato, era una organización fuertemente comprometida con la realidad social, y su apoyo a los presos era constante y generosa. Su actitud radical viene desde los orígenes. Pocos días después de ser fundada la CNT, el sindicato declara la huelga general. Su vida oficial duró poco; justo acababa de nacer y pasó a la clandestinidad, una constante a lo largo de su historia.
A partir de los años veinte, la división de las dos tendencias y de los distintos cambios y estrategias sindicales en el seno de la Organización son más pronunciadas. Por un lado los partidarios de la insurrección y de la revolución para transformar la sociedad; por otro, los que proponían que había que adaptarse a las circunstancias, ganándose a las masas de trabajadores, cultivarse y estar preparados para el cambio, dejando previamente de ser una minoría. Estas luchas internas y los enfrentamientos entre las dos tendencias, por un lado los sindicalistas (con la firma del Manifiesto de los Treinta) y por otros los radicales de la FAI, crearon gran tensión en el seno del movimiento. El llamado sector moderado de la CNT veía las actividades de la FAI como algaradas y reacciones inmaduras pues consideraban que la mayoría de los trabajadores y de la sociedad española no estaban preparados para hacer la revolución, que lo que podían conseguir por esa vía era «un fascismo republicano». Por su parte, la FAI acusaba a los llamados moderados de traidores y renegados. Alianzas, acuerdos y desacuerdos, en la misma CNT, FAI o con otras tendencias o ideologías, como la socialista, tuvieron que ser abordados porque la situación los imponía: la posible llegada del fascismo al Poder. El Partido Comunista, un grupúsculo casi inexistente en España en los inicios de la II República, bajo la llamada a la unidad y con un gran y decidido apoyo de Rusia, supo sacar buen provecho de ello. Con su lema «todos unidos contra el fascismo», los comunistas fueron adueñándose de los cargos de los partidos de izquierda. Una vez consolidada su fuerza, tuvo nefastos resultados para los anarquistas y los miembros del POUM durante la Guerra Civil
No son años heroicos, como dice el subtítulo del libro, pero sí son unas décadas durante las cuales el anarquismo tuvo una gran influencia y realizó una encomiable labor social, sindical y cultural que ningún otro grupo supo realizar de forma tan profunda y radical.
Cierra el libro con una reflexión sobre qué hubiera podido ocurrir si se hubiera aplastado el golpe militar de Franco. Surgen muchas interrogantes, ¿hubiera podido sobrevivir en España una sociedad autogestionada y anarquista en un mundo que se tenían repartido el capitalismo y el comunismo autoritario?
Debemos felicitar a la recién creada editorial Numa su apuesta por la publicación de un libro anarquista (no acertadamente encuadrado en la colección Viva la República), al que le ha dedicado el esfuerzo de realizar una nueva traducción, distinta de la que Grijalbo hiciera para la primera edición en castellano, que salió en 1980 y hoy se encuentra agotada. Quizás por el gran trabajo que supone traducir, hubiera sido mejor dedicarlo a dar a conocer a los hispanohablantes otras obras de Bookchin que aún no han sido traducidas al español y que son de un gran interés, aunque son ensayos no tan amenos como este que ahora presentamos, y su lectura requiere de más paciencia y dedicación.
Amador


martes, 6 de febrero de 2018

El CRIMEN DE LA CARRETERA MÁLAGA - ALMERÍA



El domingo 7 de febrero de 1937, las fuerzas republicanas dan la orden de evacuar la ciudad de Málaga. Oficialmente las tropas fascistas no entraran hasta el día 8.

Los días 6, 7 y 8 de febrero miles de personas huyeron de la ciudad antes la inminente llegada de las tropas franquistas. Muchos esperaron hasta el día siguiente para partir, pensando que la resistencia aún era posible.

Finalmente cerca de 200.000 personas huyeron por miedo a la ofensiva lanzada por el general Queipo de Llano. Los  malagueños provenientes de diferentes puntos de la provincia comenzaron así su terrible odisea de hambre, terror, desaparecidos, muertes...

La “carretera de la muerte” fue testigo de la crueldad infinita del, mal llamado, ejercito nacional. Algunos huían en sus coches, otros en tren, pero por la escasez de gasolina, muchos huyeron a pie,  cargando con comida, ropas y demás utensilios, utensilios de los que después se  tendrían que desprender por el camino para intentar sobrevivir.

A la vez que intentaban la huida en terribles condiciones, eran bombardeados por tierra, mar, y aire, eran masacrados de forma indiscriminada  hombres, mujeres y niños, esos niños que perdieron su infancia  en esa “carretera de la muerte”.

La carretera estaba formada por una alfombra humana de varios kilómetros, alfombra que se iba mermando a medida que tropas, aviones o barcos bombardeaban y asediaban a las miles de personas que trataban de huir de la muerte, todo ello, bajo la mirada pasiva de la Comunidad Internacional y su política de no intervención, que permitió esa masacre. La cifras de las personas que pudieron perder la vida en esta carretera esta en torno a 5.000 aunque nunca sabremos la cifra exacta.

Día tras día iban perdiendo la vida cientos de personas, otras quedaban mal heridas, sin socorro alguno, aliviados solo por personas como Norman Bethume y su unidad móvil de transfusión de sangre que salvaron muchas vidas. Ya que la gente al verlos pasar les cerraban las puertas por miedo a quedarse sin nada y a las posibles represalias.

Es tal la crueldad de las “tropas nacionales”  que por primera vez se ensaya lo que se conoce como carrusel, una técnica de bombardeo aéreo, en la que 9 aviones bombardean uno tras otro el mismo punto, y así sucesivamente para desmembrar la huida  y aniquilar todo lo que se ponga en su camino.

Una  vez la caravana humana llega a Motril, se ve asaltada por las tropas franquistas, y mientras la mitad de ella sigue por la carretera de la costa hacía Almería, la otra mitad deshace el camino ya andado, volviendo a Málaga para ser, sin saberlo, vilmente asesinados.

Finalmente los que alcanzaron su destino, lo hicieron dejando atrás compañeros y familiares en el camino, entre muertos, extraviados, y desaparecidos.

La gente que sufrió y vivió ese drama no solamente de agonizar, de morirse de hambre, de ver sus padres e hijos morir, a los que quedaban ensangrentados en la carretera y a la gente sin enterrar, después de ese dolor, solo recibieron la ofensa del silencio, la ofensa de un silencio que se mantiene así durante mucho tiempo.

Los pueblos que no recuerdan su pasado están condenados a repetirlo”.


                                     Dibujo de Juan Kalvellido


jueves, 1 de febrero de 2018

Pablo Hasel se enfrenta a cinco años de cárcel por criticar a la monarquía



El rapero, condenado en 2014 a dos años de prisión, tiene también dos causas más pendientes que pueden llevarle hasta 12 años a prisión.
 “Soy un rapero al que el Estado español puede condenar hasta a 12 años de prisión por hacer canciones y escribir en Twitter”, explica Pablo Hasel en un vídeo realizado pero la plataforma creada en su apoyo desde que, en 2015, el rapero comenzara sus visitas alos juzgados
El próximo 1 de febrero, Hasel volverá a ser juzgado en la Audiencia Nacional, esta vez por cantar canciones críticas con la monarquía, por mensajes en redes sociales de denuncia de brutalidad policial y por otro en el que denuncia la muerte de Isabel Aparicio, militante de Grapo que falleció en abril de 2014 en la prisión de Zuera, según denuncian desde colectivos como Socorro Rojo, a causa de la ausencia de atención médica que recibió. La Fiscalía pide, en este juicio, hasta cinco años de cárcel.
La canción, titulada Juan Carlos El Bobón, comienza con el extracto de una entrevista realizada por una televisión francesa al rey Juan Carlos, en 1969, en la que este elogia a Franco. La letra de la canción, entre otras críticas a la Casa Real, apunta la criminalización de la crítica a esta institución.
Los tuits por los que también se acusa a Hasel, este hace referencia a los supuestos “negocios mafiosos” entre la Casa Real y Arabia Saudí.
Pablo Hasel ya fue condenado en 2014 a dos años de prisión por el contenido de sus canciones, pero la Audiencia Nacional acordó la suspensión de pena.
El rapero también tiene dos causas más pendientes, con las que las penas de cárcel a las que se enfrenta podrían sumar hasta los 12 años. Según explica el el vídeo publicado por la plataforma, una de estas causas es “por despreciar a un jugador de fútbol nazi”, en referencia al futbolista Roman Zozulya.
“Aquí somos los antifascistas quienes somos acusados de delitos de odio contra el fascismo, y no a la inversa”, lamenta Hasel en el vídeo.
La otra causa es, según explica, por denunciar que la policía local de Lleida utilizó un falso testigo para encubrir en un juicio una brutal paliza a un compañero que estaba enganchando carteles sobre el derecho a la autodeterminación


viernes, 26 de enero de 2018

Organizaciones obreras anarquistas española siglo XIX




La Federación Regional Española de la AIT (FRE-AIT)
Fue la sección española de la Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional. Se fundó en el Congreso Obrero de Barcelona de 1870, durante el Sexenio Democrático, y desde el principio asumió los principios bakuninistas por lo que cuando Bakunin fue expulsado de la Internacional en el Congreso de La Haya de 1872, se integró en la Internacional anarquista. Desde enero de 1874 tuvo que actuar en la clandestinidad, al ser prohibida tras el triunfo del golpe de Pavía que puso fin a la República Federal, y durante ese tiempo experimentó un proceso de radicalización hasta su disolución en 1881. Le sustituyó la Federación de Trabajadores de la Región Española fundada en el Congreso Obrero de Barcelona de 1881.


La Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE
Fue una organización anarquista española fundada en el Congreso Obrero de Barcelona de 1881 por la iniciativa de un grupo de anarcosindicalistas catalanes encabezados Josep Llunas i PujalsRafael Farga Pellicer y Antoni Pellicer, tras la disolución de la Federación Regional Española de la AIT fundada en el Congreso Obrero de Barcelona de 1870. Sólo tuvo siete años de vida ya que se disolvió en 1888. Su fracaso, en el que fue clave el episodio de La Mano Negra, abrió una nueva etapa en la historia del anarquismo en España dominada por la violencia de la propaganda por el hecho.

viernes, 19 de enero de 2018

La Pastora, el «maqui hermafrodita»



Teresa o Florencio Pla Meseguer nació con una malformación en su aparato genital. Fue perseguido por el franquismo, se hizo guerrillero con el apodo de «Durruti» y acabó en prisión acusado de numerosos asesinatos que no cometió y presentado como una «despiadada lesbiana»

Está Durruti (el legendario anarquista, el ídolo de masas, el rostro del anarquismo militante y heroico) y luego está ese otro Durruti, menos conocido pero con una historia que ha sido intentada llevar a la literatura y el cine, y que sirve para contar el rostro cruel y manipulador de una parte de nuestra historia más o menos reciente. El caso de Teresa / Florencio Pla Meseguer (su aparato genital no estaba del todo definido como hombre o mujer en lo que era un caso de seudohermafroditismo bastante inusual), se convirtió en una cantinela asustadiza para los niños y niñas del cole en la zona de Maestrat y Els Ports, algo así como el otro cuento del lobo o del hombre del saco. Si te portabas mal, vendría él / ella y te castigaría. Los medios de información y autoridades franquistas le atribuyeron toda clase de crímenes que no cometió, concentrando en su anomalía todos los odios del fascismo, a medio camino entre la «loba hambrienta de carne y sangre» y la «lesbiana depravada». Finalmente, pasó diecisiete largos años de calvario en cárceles franquistas por su peor crimen, que no fue otro que aceptar su anomalía y convertirse en una maquis de renombre que respondía al nombre, entre otros, de Durruti, aunque sus alias fueron variados, entre ellos La Pastora, como hoy se la conoce. Pero eso fue luego, más tarde.

Así que podemos dejarlo así: Teresa Pla Meseguer, alias La Pastora, Teresot, Florencio o Durruti, nació en Vallibona, Castellón, en medio de la Primera Guerra Mundial y falleció en 2004. Sus padres, desconcertados y avergonzados por su malformación, la inscribieron como niña, pero pronto se descubrió su particularidad. Teresa / Florencio, físicamente, parecía más un hombre que una mujer, y empezó a ser estigmatizada como un ser monstruoso. Su infancia y adolescencia la pasó casi en soledad. Sin embargo, un hecho marcó un antes y un después; en 1949, con el país sometido a una implacable dictadura, sufrió las burlas y violencias de un teniente de la Guardia Civil de Castell de Cabres, donde todavía se seguían cometiendo toda clase de tropelías, supuestamente debido a la actitud de algunos vecinos que ayudaban a guerrilleros alzados. Tras la quema de Mas del Cabanil, el futuro Durruti se echó al monte e integró en el maquis de su zona, la Agrupación de Guerrilleros de Levante y Aragón, con los que pasó casi dos años. Su frecuente pastoreo le hacía conocedor de los atajos y caminos en medio de la escarpada geografía. De paso, aprendió a leer y escribir en compañía de los guerrilleros, que lo trataron por vez primera en su vida con respeto. «Yo estaba delante cuando La Pastora se echó al monte. Yo tenía entonces unos quince años y estaba en casa de una mujer. Esa mujer le cortó el pelo a Teresot, y luego se lo peinó para atrás como lo llevan los chicos. Había ropa de hombre preparada para ella en la casa: un pantalón, una camisa y una chaqueta, todo de hombre. Cuando ya tenía el pelo cortado se metió en una habitación y se puso toda la ropa y cuando salió era como si ya hubiera sido un hombre desde que nació. Nadie hubiera dicho que era una mujer», se narra en Donde nadie te encuentre, una novela sobre su vida escrita por Alicia Giménez Bartlett y que mereció el premio Nadal.

Pero el tiempo pasó y los guerrilleros fueron cayendo uno tras otro. Lo que iba a ser una dominación nacional temporal se hizo eterna. La Pastora, como ya era conocida, se marchó a Andorra. Nuevamente sola y aislada malvivió traficando con tabaco y cuidando ganado, pero debido a su aspecto fue identificada por las autoridades y en 1960, mientras los periódicos daban cuenta de la captura de una «despiadada asesina de bajos instintos, la lesbiana pérfida», entró por vez primera en la cárcel.
Un informador la delató, una pequeña / gran traición que contó para la revista Els Temps en 1988: «Llevaba cinco años trabajando duro. Había ahorrado algún dinero y los guardé en casa de un amigo, que un buen día desapareció con ellos. Como me había quedado sin nada, le reclamé a otro contrabandista de nombre Cisco que me devolviera 12.000 pesetas que le había prestado en cierta ocasión. Pero este Cisco me denunció al teniente de la policía de La Pobla de Segur. Me cogieron cuando salía a pastorear con el rebaño. Y me entregaron a la Guardia Civil».

                                LA PASTORA Y SU FICHA POLICIAL DE 1960

La lista de crímenes que le imputaban era interminable, entre otros veintinueve asesinatos, que incluían a siete alcaldes de pueblos de la zona. Entró en una cárcel de mujeres, pero previamente un informe médico lo calificó como hombre. Muchos años después, fue indultado. Eran los años de la transición y su caso fue, posiblemente, de los más singulares entre grupos armados, maquis y guerrilleros antifranquistas amnistiados. En 1990, tras una agitada y durísima vida, todo el país vio su rostro en televisión en lo que es su única aparición. Allí, emocionado, contó porqué se hizo guerrillero, porqué fue el «maqui hermafrodita»: «Al dueño que tenía yo [su patrón] lo mataron y le arrancaron los testículos. La Guardia Civil… Y a otros le clavaron cañas por debajo de las uñas, otros mancos… Yo, para quedarme así, prefería morir de un tiro. Por eso me metí en las guerrillas».



domingo, 14 de enero de 2018

Anarquismos y Naturaleza


Tal día como hoy, recordamos a Murray Bookchin, que nació un 14 de enero de 1921 en Nueva York. Bookchin es uno de los grandes pensadores libertarios contemporáneos. Su visión de la ecología social, que vincula estrechamente el mundo social y político con la naturaleza, cuestionando las relaciones jerárquicas al considerarlas como una grave amenaza para la dinámica integración de la diversidad, merece ser tenida en cuenta ante los grandes problemas que afronta la humanidad.
Estuvo vinculado desde muy joven a los movimientos sociales y sindicales; desde un temprano marxismo, acabó en un socialismo libertario que hay que considerar simplemente como un tipo de anarquismo. En los años 30 forma parte del movimiento comunista, pero pronto le decepcionará su naturaleza autoritaria; aunque era demasiado joven para participar en la Guerra Civil Española, se involucró en las ayudas al bando republicano en su ciudad natal. Después de haber pasado por el movimiento trotskista, ya a finales de la década de los 40 empieza a cuestionar la visión marxista del papel hegemónico del proletariado en la revolución. Se acercará inevitablemente al anarquismo al igual que muchos otro exiliados en Nueva York con los que colaboró. La originalidad de Bookchin estriba en haber prestado atención al medio ambiente y vincularlo estrechamente con lo político; sus aportaciones le convierten en uno de los autores más importante de la llamada ecología social.
En 1962, publica «Our Synthetic Enviroment» donde realiza una fuerte denuncia de la crisis ambiental; una visión crítica del fenómeno urbano aparece en su obra de 1965 «Crisis in our Cities». En definitiva, Bookchin realiza una crítica feroz sobre el capitalismo de su tiempo, y también sobre la izquierda autoritaria. En su texto «Nosotros los verdes, nosotros los anarquistas», también de 1965, puede verse claramente su visión anarquista, ya que considera que una sociedad libertaria es una premisa imprescindible para llevar a la práctica los principios ecológicos. Por otra parte, su visión del urbanismo triunfante, en el que se muestra a nivel territorial y social la jerarquización y el control sobre las personas, le hará desarrollar su teoría del municipalismo libertario, que se basa en formas horizontales de asamblearismo y democracia directa. En otros escritos, Bookchin presentará también ideas muy originales sobre el uso de las tecnologías, el poder y el pensamiento revolucionario en general. Su obra ha sido traducida a multitud de idiomas siendo un autor de gran influencia.
De 1982 es una de sus obras más importantes, «La ecología de la libertad», en la que se vincula estrechamente la explotación del hombre sobre el hombre con la que éste realiza sobre la naturaleza. De ello se deduce que la libertad y el igualitarismo social no tienen una única dimensión y hay que abordarlos también desde la perspectiva ecológica. Puede decirse que Bookchin recoge la línea libertaria inaugurada con Kropotkin al observar que en la naturaleza predomina la cooperación y las formas de comportamiento horizontal. Lo más interesante de este autor es tal vez la vinculación de lo social y político con preocupaciones medioambientales, así como con las relaciones jerarquizadas del poder, algo que le aleja de otras visiones ecologistas que se dicen radicales y que se quedan en aspectos más individualistas.
La ecología social de Bookchin renuncia a toda expoliación de los recursos naturales y cuestiona el dogma de que el ser humano debe dominar la naturaleza. Se demanda la comprensión del papel que debe tener la humanidad dentro del mundo natural y, en concreto, el carácter, la forma y la estructura de las relaciones del hombre con el resto de especies y con los substratos inorgánicos del entorno biológico. No se realiza de esta manera una división entre la humanidad y el mundo natural, ya que puede observarse que ello ha conducido a un enorme desequilibrio.
El hombre ha evolucionado hasta desarrollar un mundo social propio que interactúa de forma recíproca con la naturaleza mediante fases transformadores muy complejas; desde este punto de vista, es tan importante hablar de ecología social como de ecología natural. Cuando Bookchin habla de una relación holística no se está refiriendo a la detestable connotación mística que tantas veces se le da al término, sino a esa interdependencia mutua entre una comunidad social y el mundo natural con el fin de descubrir las formas y modelos de interrelación de aquella. Tampoco posee este autor ninguna visión teleológica, de búsqueda una finalidad en la historia de la humanidad, ya que afirma de veras la capacidad de la voluntad humana para conducir el curso de los acontecimientos sociales. Su visión ecológica social se basa en una dinámica unidad de las diversidades, para nada simple y homogénea, sino compleja y variada; la integridad de un ecosistema, al igual que la de la comunidad libertaria, no depende de la uniformidad, sino de la diversidad.
El papel emancipador de la ecología social queda de manifiesto en su propuesta desafiante ante toda jerarquía convencional. De nuevo podemos ver en Bookchin la herencia libertaria cuando observa a cada especie como parte de una red en interdependencia con el resto; se descubren aquí los estudios que revelan el mutualismo simbiótico como uno de los grandes factores protectores de la estabilidad ecológica y la evolución orgánica. Hay que hablar, en el mundo natural y en el social, de una estabilidad dinámica basada en un todo integrado que niega toda relación jerárquica. Es más, se considera que la jerarquización es una amenaza para la existencia de la vida social y se denuncia igualmente cuando agrede la integridad de la naturaleza orgánica. En el terreno político, incluso el término democracia ha sido «desnaturalizado» hasta conseguir desplazar su verdadera condición participativa y sustituirla por la representativa; si en los orígenes, la democracia significaba el autogobierno por parte del pueblo, con el tiempo acabó convertida en la elección de una élite para que ejerza la función gubernamental. Estos planteamientos de Bookchin, realizados décadas atrás, son de total actualidad; la crisis de todo tipo invade la civilización y es necesario emplear la imaginación para seguir prestando atención al pensamiento utópico y cuestionar los dogmas convencionales.
Fuente: Capi Vidal, «Murray Bookchin y la ecología social» (2013), en Portal Libertario Oaca.

miércoles, 10 de enero de 2018

martes, 2 de enero de 2018

EL REY MAGO ANARQUISTA DE LA GUERRA CIVIL



El donostiarra Clemente Famaraza Sandegui pidió a su comandante de las Milicias Antifascistas Vascas que sus 40 duros de nómina fueran destinados a asegurar juguetes en un hospicio a niños de Madrid el día de Reyes.
HAY nombres y apellidos que son ejemplo humano, pero que no los conoce ni el omnipresente dios sabelotodo Google. Desde hoy sabremos que el donostiarra nómada Clemente Famaraza Sandegui posibilitó en plena Guerra Civil una noche de magos sin reyes, en los que como anarquista no creía: ni en los cristianos portadores de oro, incienso y mirra ni en los soberanos de monarquías o reinos.
Su historia casi de fábula continuaría anónima entre los legajos a conservar con trato cariñoso de guantes y mascarillas si no fuera por Ritxi Zárate, investigador de la asociación Burdin Hesia Ugaon. El analista de Miraballes a modo de regalo de fin de año ha hecho llegar al serial Historias de los vascos una entrevista que la publicación Mundo Gráfico dedicó al ácrata Famaraza, miembro de las Milicias Antifascistas Vascas que operaron en Madrid.
Su biografía despacha kilos de ternura, empatía ideológica, y dispara directa a las conciencias de quienes un día dieron un golpe de Estado, un par de hostias mal dadas a la siempre legítima Segunda República. Hizo falta que Mundo Gráfico desvelara la identidad de un guipuzcoano que fue hospiciano, vendedor de periódicos más tarde y combatiente por las libertades a más de 450 kilómetros de su inclusa.
Hizo falta, tal vez, vivir lo que sintió siendo niño para acabar donando el dinero de sus nóminas navideñas para asegurarse de que el 5 de enero de 1937 algunos menores irían a la cama, acomodando sus cabezas sobre una almohada que soñaba con un mágico despertar al día siguiente.
Mario Arnold fue quien acuñó la entrevista a aquel hombre de corazón más grande que cuerpo. Aquel era el seudónimo de José García, un poeta leonés, periodista y escritor considerado uno de los “grandes bohemios” del grupo cultural de Mario Buscarini. Era hijo de un suicida que se quitó la vida tras un “intento desastroso” -dice la historia- de emigrar hacia Argentina.
Aquellas dos personas -el miliciano caritativo y el entrevistador bohemio- con entrañas de pasado doloroso se conocieron en las trincheras. El cronista alargaba en su trabajo la sombra de aquel antifascista del que se hablaba en el momento.
El periodista contextualizaba en su artículo el duro momento que pasaban, que olían, que se llegaba a hacer casi tacto en aquellas jornadas de muerte y, si acaso, vida. “Los niños españoles tienen vacíos de alegría y de calor sus hogares, que la guerra está destruyendo. Hay que hacerles olvidar ese fantasma de las trágicas horas actuales”, señalaba con su tinta a un hombre afiliado a la CNT. “Clemente Famaraza Sandegui sabía esto -como lo sabemos todos los hijos del pueblo- y era su mayor deseo contribuir con algo a esas horas de ventura y de olvido que necesitan nuestros pequeñuelos. Él tampoco tuvo en su niñez días amables. No conoció los privilegios de que gozaban otros niños, y fue creciendo rodeado de tristezas, entre dolor y sombras”.
Mario Arnold antepuso su deseo de conocerle a poder acabar chocando con una bala perdida. Y lo argumentaba: “Hace unos días, Famaraza se presentó al comandante Lizarraga, de las Milicias Vascas, con estas palabras: Tengo ahorrados cuarenta duros y quiero que compre usted juguetes para los hijos de nuestros milicianos. A continuación, busqué a Clemente en la trinchera. Me interesaba oír de sus labios el motivo principal que le impulsó a desprenderse de las doscientas pesetas”.
Y ahí arranca un diálogo en el que el anarquista entra al barro en la zanja mientras el bando leal a los golpistas está escupiendo muerte.
-“¿Eres vasco?”, le dije.
-“De San Sebastián. A los pocos meses de nacer me llevaron al Hospicio de San Bartolomé, hasta que una familia muy conocida (los Cadenas) tuvo a bien adoptarme. Con ella cumplí los veinticuatro años, y les abandoné para ir al servicio militar. Les debo mi gratitud eterna”.
Y tras esa presentación, el lector descubre hoy 80 años después que aquel licenciado en África, vivió de vender periódicos y que fue corredor pedestre con laureado palmarés. En el plano ideológico, anarquista “perseguido en el Octubre” -enfatizaba- y encarcelado. Puesto en libertad, buscó refugio en Barcelona “para que no volvieran a detenerme”. En barco, llegó al continente americano en el que recorrió “muchos países”.
Regresó a Europa. Ingresó en Transportes Marítimos de la CNT, como miliciano, y con el batallón se presentó en Mallorca donde tomó Porto Cristo el histórico 16 de agosto de 1936, lo que fue “la mayor alegría de mi vida al entrar con dos compañeros”. De regreso a la Ciudad Condal, tras pertenecer a la columna Casanellas, le destinaron a Madrid. “¡Aquí estaban los vascos! ¿Qué iba a hacer si no pelear con mis paisanos, corriendo su misma suerte?”, recuerda.
La entrevista se interrumpe de forma repentina. “Callamos. La lucha en el sector adquiere caracteres impresionantes. Los proyectiles pasan cerca de nosotros, dejando en el aire un silbido trágico”.
-“¿Oyes?”, le digo, después de un silencio azaroso, tras del que volvemos a miramos.
-“Bien cerca pasó...”. Pasamos a un edificio casi destruido, donde poder charlar y escribir más cómodamente.
El interrogatorio de Arnold a Famaraza prosigue atacando la razón del buscado encuentro. El narrador es directo: “¿Por qué has dado tanto dinero para comprar juguetes a los niños?”. El revolucionario libera sus emociones: “Yo nunca supe de estas pequeñas alegrías. En el Hospicio, primero, y en casa de los que me adoptaron, después, la vida fue dura conmigo”, se arranca, y merece leerle íntegro: “Muchas veces, en la calle, recuerdo que me quedaba embobado ante los escaparates de juguetería y caminaba detrás de un niño cualquiera que tuviese en sus manos lo que a mí nunca me dieron...”.
Y ahí le admite al leonés un recuerdo que no se le borraba de su memoria. Que cerca de su casa vivían dos chiquillos a quienes el Día de Reyes les regalaron un tren maravilloso, que andaba solo por sus raíles y lo montaban todas las tardes junto a su puerta. “Lo hacían para darme envidia. Aquello, tan trivial, al parecer, me hizo sentir y pensar”.
El periodista busca un contraataque emotivo al espetarle que “esos 40 duros podían haberte ayudado mucho”.
-“¡Bah! Una sonrisa infantil vale medio mundo. Deja que los niños rían. Ellos son los hombres de mañana, y deben crecer lejos de toda amargura, para que tengan un porvenir dichoso, sin recuerdos oscuros, como los míos... ¿Doscientas pesetas? Bien. ¿No vale muchísimo más cualquiera de sus sonrisas? Una fortuna que yo tuviera sería para ellos”.
La entrevista navega a partir de entonces por nuevos mares al querer saber qué sería el Mago Anarquista al concluir la guerra. El donostiarra le respondió que marino porque le gustaba conocer países. Con la utopía por bandera, le continuó respondiendo que quienes luchaban “por devolver trabajo, alegría y pan a todos los hogares pobres, pasaremos de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad con una canción feliz que nos enseñará la victoria”.
En ese momento los dos interlocutores volvieron a ser silencio de guerra. Arnold comunica que el vasco fue reclamado para hacer “un servicio importante”, y mientras se alejaba con el fusil al hombro, el bohemio saltó la trinchera, “para admirar el funcionamiento magnífico de una poderosa máquina de guerra”, concluye con final abierto a la vida o muerte del anarquista que, no olviden, regaló un 6 de enero.


lunes, 25 de diciembre de 2017

80 años de la masacre franquista de Navidad



196 hombres y mujeres fueron fusilados por las tropas franquistas en una operación que comenzó el día de Navidad de 1937/Para desencadenar la matanza el gobernador militar utilizó como excusa un falso complot republicano/ “A mi abuelo Matías y a muchos otros les apresaron en plena cena de Nochebuena. Así era la cruel pasta de los asesinos”, declara a Eldiario el nieto de una de las víctimas
Fue el día de Navidad más sangriento de la historia de Cáceres. El 25 de diciembre de 1937 un piquete compuesto por 60 guardias civiles fusiló a 34 hombres en el campo de tiro adyacente al cuartel del regimiento de Infantería Argel 27. Entre las víctimas se encontraban maestros, sindicalistas, militantes de partidos democráticos y hasta cargos públicos como el alcalde de la ciudad, el socialista Antonio Canales, y el presidente de la Diputación, Ramón González Cid, de Izquierda Republicana. La ejecución masiva conmocionó a la ya de por sí atemorizada población extremeña. Sin embargo, la orgía de sangre no había hecho más que empezar. En los días siguientes se multiplicaron los fusilamientos en la capital cacereña hasta completar la escalofriante cifra de 196 ejecutados.
El cerebro de esta operación represiva fue el gobernador militar Ricardo de Rada, un general africanista que se sumó desde el primer minuto al golpe de Estado contra la República liderado por Mola y por Franco. Prácticamente toda la provincia de Cáceres estaba bajo control de los golpistas desde el 22 de julio de 1936, pero según ha documentado el historiador José Hinojosa, los mandos militares franquistas siempre se sintieron amenazados por las unidades guerrilleras republicanas que se infiltraban en su retaguardia desde la vecina Badajoz: “Hubo una intensa actividad guerrillera dirigida por el comandante de milicias y exlíder comunista cacereño Máximo Calvo Cano que llegó a instalarse clandestinamente en la ciudad. De Rada, que había sido destinado a Cáceres en julio de 1937, en contacto con sus superiores y especialmente con el general Saliquet, denunció en diciembre la existencia de un complot republicano para recuperar el control de la provincia. Como represalia por esa supuesta amenaza empezó todo. Los estudios históricos han demostrado que ese complot nunca existió”.



domingo, 24 de diciembre de 2017

La mentira de la falsa Navidad


La Navidad, menuda mentira, cuando era pequeña pensaba en lo maravilloso que era estar en familia reencontrándonos con familiares que vivían en otra ciudad, compartir una comida, unos regalos… eso es lo que me inculcaron,pero que falsedad. Ahora después de los años me doy cuenta de que todo esto es un montaje, tanto económico como social.
¿Qué pasa con el resto del año?¿Es que los 364 días restantes no se puede hacer?¿Por qué en Diciembre y no en otro mes?¿Por qué tenemos que empacharnos de comida que no comemos durante el año?¿Por qué nos pasamos días guisando un montón de platos que luego tardamos una semana en terminar de comer o los tiramos a la basura?
Y lo más increíble, ahora está de  moda poner un contenedor de cartón en la entrada a los supermercados o grandes superficies para ayudar a los más desfavorecidos a la cual la llaman “la campaña del kilo, la campaña de navidad, de los más necesitados, para ayudar a los pobres…” etc. etc.
La Navidad es un negocio para la religión en la cual EL QUE MAS DICE QUE SE TIENE QUE AYUDAR AL QUE MENOS TIENE ES EL QUE MENOS AYUDA. Los ciudadanos colaboran con comida, limosnas, ropa.. Participan en tareas humanitarias e incluso hay personas que para sentirse bien y redimir sus pecados invitan a algún que otro indigente a cenar o comer a su casa en esos días. Sin embargo LA IGLESIA que es quien incita a estos actos o colaboraciones es LA QUE MENOS HACE. Aún no he visto  ningún cura cenar o comer con ningún mendigo, ni darle cobijo en su iglesia,.y digo yo, ¿para que coño ( y perdón por la expresión) están las iglesias vacías? Un montón de metros cuadrados para que no se estropeen una imágenes o figuras y unos bancos de madera, cuando hay muchísimas personas pasando frío en invierno o calor en verano,. Tapándose con cartones, durmiendo y protegiéndose del sol, de la lluvia y las inclemencias del tiempo del  caluroso verano o del duro y crudo invierno en bancos y cajas de ahorros porque LA IGLESIA “que según los curas es la casa de Dios y es de todos” no se puede utilizar por si se “ESTROPEA”
¡¡¡PERO QUE VERGÜENZA DE RELIGION!!! ¡¡¡QUE MANIPULADORES DE MENTES!!!
Desde que la Tierra existe la religión se ha aprovechado de los más débiles y sino ¿por qué donde hay más pobreza es donde hay más beatos o más seguidores de ella? La religión musulmana con su temor a Alá y su ramadán, y sin embargo es triste cuando se visita Marruecos y en concreto Tánger y se ve la pobreza en primera persona, niños y jóvenes y no tan jóvenes esperan que los turistas o personas que están en un restaurante terminen de  comer para recoger las sobras del pan, carne, verduras, raspas de pescado o ensaladas para cogerlas y llevarse algo al estómago. Yo lo he visto con mis ojos y es lo más triste.
Sin embargo todos los predicadores sean de la religión que sean, tienen sus buenas tripitas bien llenas, sus buenas ropas, joyas y demás atavíos sin acordarse para nada de estos seres que por desgracia no han tenido la misma suerte.
Volviendo al principio de mi exposición, no se consigue nada ayudando en Navidad, sino ayudando todos los días del año, compartiendo la comida todos los días, y las necesidades básicas de un ser humano. No sólo es comer, también las personas tienen la necesidad de un baño, un sitio cómodo donde dormir y descansar…..
Pero lo más importante de todo es que en lugar de ayudar a los mendigos, los sin trabajo, los sin techo, en definitiva “los sin nada”, deberíamos enseñarles a luchar y a darles una oportunidad en este mundo tan bueno para unos y tan triste y duro para otros.
¡¡¡¡¡ NO LES DEIS PECES. ENSEÑÁDLES A PESCAR!!!!
Todo esto es referente a la religión, pero ahora voy a por la Monarquía, para qué tanto Rey, Reina,.Príncipe, Princesa, Infantas y demás? ¿Quién es el listo que ha inventado estos personajes? Si ayudasen en algo tanto humanitariamente como económicamente lo entendería, pero son parásitos de la sociedad, no hacen nada y comen de los demás, pues aún no he visto a ninguno de ellos trabajando en ninguna empresa, pero si presuntamente robando y aprovechándose de ciertas ONG para su propio beneficio y claro, como son de la “Monarquía” no se les puede tocar y se libran de la cárcel.
Y ya para terminar tenemos la política, que es el negocio actual que es LA MAYOR MANIPULACIÓN MENTAL del momento. Sobre todo nuestro último gobierno con el señor Mariano Rajoy, el cual se ha preparado bastante bien y HACE TODO LO CONTRARIO DE LO QUE DICE O SE COMPROMETE. Ha conseguido engañar a todo un país, y como será la cosa que aún siendo así las personas siguen confiando en él. ¿Cómo ha podido hacer creer a los ciudadanos que la culpa de la crisis es nuestra? Y la gente se lo cree. ¡¡¡Pena me da!!!.Señor Rajoy ¿Puede descansar usted, no le pesa su conciencia, tiene usted hijos, padres, familiares o hermanos? Pues sepa que la NAVIDAD no sólo es en Diciembre, son todos los días del año, todos los días tenemos derecho a comer y no solo en estas fechas. LE DESEO QUE TODO LO QUE USTED HACE A LOS DEMÁS LO COBRE DOBLE EN SU PERSONA ALGÚN DIA. La vida siempre pasa factura en su momento justo.
Aún hay personas que tiene corazón y son luchadoras y miran por el bien de la humanidad. Son aún una minoría pero poco a poco con el tiempo se van uniendo más y más ya que las personas no son tontas y se dan cuenta de la verdad más tarde o más temprano y en un día no muy lejano este mundo cambiará y la NAVIDAD será TODOS LOS DÍAS DEL AÑO.
La Navidad es ALIMENTOS, SANIDAD, VIVIENDAS, EDUCACIÓN Y BIENESTAS PARA LAS PERSONAS.
Lucho por esta forma de vida, por eliminar el capitalismo, la falsedad, el egoísmo, por que predomine la unidad, el compartir, la libertad sin condiciones y sobre todo LA IGUALDAD EN TODOS LOS SENTIDOS PARA LA RAZA HUMANA.
Así que para todos los que habéis leído mi artículo os deseo “SALUD Y FUERZA EN LA LUCHA PARA CONSEGUIR  LA IGUALDAD PARA TODOS  Y PODER VIVIR CON DIGNIDAD”
Una luchadora
Mayka