viernes, 30 de octubre de 2020

Fundación de la CNT-AIT 1910

 

Un tal día como hoy de 1910 en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona se crea el sindicato de la  Confederación Nacional del Trabajo (CNT) aunque oficialmente su fundación  no fue hasta un día después 1 de noviembre. Esta confederación sindical fue el fruto de la unión de varias organizaciones obreras de ideología anarquistas entre ellas Solidaridad Obrera y la Federación de Trabajadores de la Región Española anterior Federación Regional Española todas ellas pertenecientes a la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT)
Sin embargo, en su fundación CNT acogía una variedad de facciones socialistas en pugna y no fue oficialmente una organización anarcosindicalista hasta 1919.
Durante el periodo de la II republica CNT llego a ser el sindicato mayoritario de la clase obrera española seguida de la UGT de tendencia socialista.
Durante la guerra civil creada por un golpe militar fascista el 18 de julio de 1936, la CNT estuvo al lado de la republica luchando codo a codo por defender las libertades y las conquistas de los trabajadores e incluso llego por primera vez en la historia del anarquismo a formar parte del gobierno con 4 ministerios y en muchas provincias incluso tuvo ediles y alcaldes.
Durante el exilio los libertarios españoles y la CNT se exiliaron a diferentes países Francia, México, Argentina etc… en Francia lucho contra el fascismo por la liberación de ella y con la esperanza puesta en volver a España a derrotar a Franco, cosa que no se pude conseguir pero si, luchar por ello, desde el exterior como del interior, por medio del sabotaje, del maquis (guerrilleros del monte) o la guerrilla urbana. Pagando ell@s un alto precio por la libertad y la liberación de España de franquismo.
En la “Transición Española, agrupaciones que se identificaban con la Confederación Nacional del Trabajo histórica se organizan, y se unifican con su legalización en 1977, en España. La participación en los comités de empresa produce una escisión en 1979 y otra 1983 que en conjunto provocaron la salida de la mayoría de sus militantes que se reagruparon en 1984 en la «CNT Renovada». En la disputa judicial entre ambas organizaciones llamadas CNT, la CNT de 1984 y mayoritaria perdió el uso legal de las siglas y debió cambiar su nombre a Confederación General del Trabajo (CGT), mientras la CNT de 1977, minoritaria, conservó el registro legal de las siglas históricas.
Unos años después del congreso X de 2010 en Córdoba, vuelve a soplar vientos de división interna dentro de la CNT y el congreso XI de Zaragoza del 2015 ya lo remato. En el 2018 una parte de la CNT de España es expulsada de la  Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y entra a formar parte de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) así que como éramos poco pario la abuela.
Pero hasta el día de hoy sigue una CNT fiel a los principios de esos acuerdos tomados en Barcelona en 1910 con la Asociación Internacional de Trabajadores, la CNT-AIT
Y la lucha continua….. 

https://memoriahistoricacntmalaga.blogspot.com.es/

lunes, 12 de octubre de 2020

jueves, 8 de octubre de 2020

María de los Remedios Varo y Uranga. Pintora anarquista


El 8 de octubre de 1968 muere en la Ciudad de México, México. A causa de un paro cardíaco, María de los Remedios Varo y Uranga. Nacida el 16 de diciembre de 1908 en Anglès, Selva, Catalunya.

Hija de un ingeniero hidráulico librepensador y esperantista andaluz, Rodrigo Varo y Cejalbo, natural de la cordobesa Cabra y de una devotísima católica de origen vasco, Ignacia Uranga Bergareche, nacida en Panamá de Argentina. De pequeña mostró una inclinación natural por la pintura, que le servirá de escape en los colegios de monjas donde fue educada. Durante la infancia cambió a menudo de residencia, en función de los trabajos del padre, en varias localidades peninsulares, Tánger, Casablanca, etc. En 1924, cuando la familia se estableció definitivamente en Madrid, su padre la animó, con el disgusto de su madre, a ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde Salvador Dalí fue compañero de clase. En 1930, al terminar los estudios, se casó en San Sebastián con el anarquista vasco Gerardo Lizárraga, que había sido compañero en la Academia, y la pareja se instaló en París durante un año. En 1932 se estableció en Barcelona, donde ejerció junto con su compañero el oficio de dibujante publicitario y cartelista y frecuentó los círculos libertarios, especialmente el Sindicato de Dibujantes de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En 1935 se separó de Lizárraga y conocerá el pintor Esteban Francés, quien la introdujo en el círculo surrealista de André Breton. Más tarde, se integró en el grupo Logicofobista, que pretendía representar los estados mentales internos del alma, empleando formas sugerentes. Una obra de este periodo será El agente double 1936. Durante la Guerra Civil española se acercó aún más al movimiento anarquista, a través de este conoció al poeta Benjamin Péret, que luchó en marzo de 1937 en el frente de Aragón, en Pina de Ebro, encuadrado en la "Columna Durruti”, con quien estableció una relación amorosa y con quien se fue por segunda vez a París. En 1940 participó con su cuadro Record de Walkíria 1938 en la Exposición Internacional Surrealista de la Galería de Arte Mexicano y ese mismo año obtuvo el primer premio en el Primer Salón de Pintura Femenina de México. En 1941, la pareja abandonó la Francia ocupada por las tropas nazis, después de pasar por un campo de internamiento del Gobierno de Vichy, y emigró a México ayudada por Varian Fry. En 1947 se separó de Benjamin Peret, quien regresó a París, y ese mismo año viajó a Venezuela integrada en una expedición científica del Instituto Francés de América Latina como ilustradora entomológica. En Venezuela continuó trabajando como cartelista publicitaria, trabajó durante un corto periodo para el Instituto de Malariologia venezolano. En 1949 volvió a México, donde continuó su labor de ilustradora publicitaria. En 1952 se casó con el refugiado político austríaco Walter Gruen, con quien permaneció hasta el final de sus días. Animada por Gruen dejó la publicidad y se consagró exclusivamente a la pintura. En 1955 participó en una exposición colectiva en la galería Diana de la Ciudad de México; después vendrían las exposiciones individuales, la cuarta y última en la Galería Juan Martín en 1962. En 1964 le fue dedicada una gran exposición retrospectiva de homenaje en el Palacio de Bellas Artes de México. Casi toda su obra esta en colecciones particulares y museos americanos, sobre todo mexicanos. En el país azteca hizo amistad con Frida Kahlo y Diego Rivera, se relaciono más con artistas allegados al movimiento libertario, como: la pintora surrealista Leonara Carrington, Gunther Gerzso, Kati y José Horna y Octavio Paz. Además de la obra pictórica escribió libros, como De Homo Rodan 1959, Consejos y recetas 1985, póstumo y los inéditos Lady Milagro y Costumbres tropicales,con César Moro. Remedios Varo está considerada la introductora del surrealismo en México. 

Bibliografía: bit.ly/3iJbgx7

martes, 18 de agosto de 2020

Enrique Araujo, libertario, montañero y humanista.


Una de las biografías más interesantes que hemos tratado en este blog es la de Darío Enrique Araujo Hoyos, no solo por su marcado humanismo —como destacó su sobrino-nieto Edu Araujo, “valoraba, por encima de cualquier otra cosa, a la persona, a sus valores” y también el contacto con la naturaleza, un modo de entender la vida que entroncaba de manera muy directa con lo que propugnaba tradicionalmente el anarquismo para el ser humano-, sino por la relevancia que llegó a tener en lo personal durante la pasada Guerra Civil como jefe del batallón de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) n.º 3 Isaac Puente y oficial de Estado Mayor (EM) del Ejército vasco, además de por la firmeza de sus convicciones, que le llevaron a traspasar el apretado corsé de las ideologías, siendo admirador declarado del Lehendakari José Antonio Aguirre, hasta llegar a desvincularse, en los últimos años de su vida, de cualquier actividad política, momento en que aparece, de modo casi exclusivo, el montañero que siempre llevó dentro.

https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/fighting-basques-ecos-de-dos-guerras-1936-1945/enrique-araujo-biografia-isaac-puente_132_6071654.html

domingo, 9 de agosto de 2020

El olvido es el peor de los castigos.

"Cazadores de ciudad" es una canción de Chicho Sánchez Ferlosio, conocida también como "Ejecución pública" o "Últimas voluntades". La escribió a mediados de los setenta, con motivo de las ejecuciones del anarquista Salvador Puig Antich y el apátrida polaco Heinz Chez. El garrote vil funcionó por última vez en España el 2 de marzo de 1974. Poco antes de las diez de la mañana el verdugo acabó con la vida del anarquista catalán Puig Antich en la prisión de Barcelona. Simultáneamente, en Tarragona, corrió la misma suerte un misterioso vagabundo que había sido condenado a la pena capital por el asesinato de un guardia civil en diciembre del 72.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=9&v=B_gAWnvLkic&feature=emb_logo

martes, 4 de agosto de 2020

"los borbones a los tiburones"

Ya lo decía el escritor Ramón María del Valle-Inclán sobre Alfonso XIII abuelo de Juan Carlos I“el rey no se va por Borbónse va por ladrón". Y es que en la historia de los borbones como reyes impuestos a la corona de España, o fueron expulsados por el pueblo, ejemplo la II república española 1931 o  huyeron a toda prisa, eso sí, siempre con un buen botín robado al pueblo.




domingo, 2 de agosto de 2020


Te recomiendo que veas y escuches este vídeo, después, saca tus conclusiones.




sábado, 2 de mayo de 2020

jueves, 30 de abril de 2020

Historia del 1º de mayo.



Chicago 1 de Mayo de 1886. Ese día hubo al menos 5.000 huelgas y alrededor de 340.000 huelguistas. Los sucesos más crudos sucedieron en Chicago debido a las condiciones de superexplotación. Fueron condenados a muerte militantes obreros. Estos mártires que no renegaron de sus convicciones fueron, años después, declarados inocentes. El lema de las manifestaciones era: ¡A partir de hoy, ningún obrero debe trabajar más de ocho horas por día! ¡OCHO HORAS DE TRABAJO! ¡OCHO HORAS DE REPOSO! ¡OCHO HORAS DE EDUCACIÓN!


viernes, 17 de abril de 2020

jueves, 9 de abril de 2020

domingo, 5 de abril de 2020


Un puñetero virus, ha conseguido, lo que no pudo conseguir, ni la II República Española, eliminar de un plumazo los tronos y desfiles de la semana santa.



Estamos viviendo en un estado de sitio cuidadosamente diseñado por el sistema.


Ya no sé que es verdad y que es mentira sobre lo que nos dicen que está pasando con la pandemia, pero si tengo claro que con este maldito virus, los estados están haciendo una limpieza de jubilados y enfermos crónicos increíble y esto solo es el principio de un genocidio mundial para la eliminación de los más débiles y al mismo tiempo determinará el nuevo orden económico y político del planeta.

Salud y resistencia!!!

lunes, 16 de marzo de 2020

Recurrir al miedo


“Recurrir al miedo” es un texto basado en una entrevista a Noam Chomsky por ‘El Espectador’. En ésta, el reconocido filósofo, lingüista y activista estadounidense ha explicado cómo podemos construir un futuro decente.
El miedo juega un papel muy importante en el mundo de hoy y, en gran parte, ello se debe al “impacto de 30 años de políticas neoliberales” que ha llevado al “empobrecimiento de la gran mayoría de la población, mientras que la riqueza se ha concentrado de forma impresionante en un pequeño grupo y la democracia ha decaído”, se lamenta Chomsky en la entrevista. 


El recurso del miedo, empleado por los sistemas de poder para disciplinar a sus poblaciones ha dejado un horrible rastro de sangre derramada y dolor que, a nuestra costa, ignoramos. La historia reciente ofrece muchos ejemplos estremecedores.
A mediados del siglo veinte se presenciaron crímenes, tal vez los más terribles desde las invasiones mongólicas. Los más salvajes se cometieron donde la civilización occidental alcanzó su mayor esplendor. Alemania era el centro rector de las ciencias, las artes y la literatura, y otros logros memorables. Previamente a la Primera Guerra Mundial, antes de que la histeria antigermánica se avivase en el Oeste, los politólogos estadounidenses consideraban que Alemania era también un modelo de democracia digno de ser imitado en el Oeste. A mediados de la década del treinta, Alemania fue arrastrada en pocos años a un nivel de barbarie con escasos parangones históricos. Lo más notable es que esto ocurrió con el apoyo de los sectores de la población más educados y civilizados.
En sus extraordinarios diarios de vida como judío durante el nazismo (que escapó a las cámaras de gas casi por milagro), Victor Klemperer escribe estas palabras acerca de un profesor alemán amigo suyo al que había admirado mucho, y que finalmente se unió al montón: “Si un día la situación se invirtiera y el destino de los derrotados estuviera en mis manos, dejaría en libertad a toda la gente corriente e incluso a algunos de los líderes que quizás, después de todo, puede que hayan tenido buenas intenciones y no supieran lo que estaban haciendo. Pero colgaría a todos los intelectuales y a los profesores tres pies más alto que a los demás; estarían pendiendo de las farolas tanto tiempo como lo permitiera la higiene”.
La reacción de Klemperer era justificada y generalizada a gran parte del registro histórico.
Son muchas las causas de los acontecimientos históricos complejos. Un factor crucial en este caso fue la hábil manipulación del miedo. La “gente común” fue arrastrada al miedo de una conspiración mundial judío-bolchevique que pondría en riesgo la mismísima supervivencia del pueblo alemán. Eran necesarias medidas extremas, en “defensa propia”. Venerables intelectuales fueron aún más lejos.
Cuando las nubes de la tormenta nazi se cirnieron sobre el país en 1935, Martin Heidegger describió a Alemania como la nación “más amenazada” del mundo, presa entre las “grandes pinzas” de Rusia y Estados Unidos, en un ataque que era contra la civilización en sí misma, Alemania no sólo era la víctima principal de esta fuerza pavorosa y bárbara, sino que además era responsabilidad de Alemania, “la más metafísica de las naciones”, encabezar la resistencia. Alemania estaba “en el centro del mundo occidental” y tenía que proteger la gran herencia de la Grecia clásica de la “aniquilación”, confiando en las “nuevas energías espirituales que se desarrollan históricamente desde el centro”. Las “energías espirituales” siguieron desarrollándose de forma muy evidente cuando Heidegger hizo público ese mensaje, al que él y otros destacados intelectuales continuaron adhiriéndose.
El paroxismo de la masacre y la aniquilación no terminó con el uso de armas que bien podrían haber llevado a las especies a un amargo final. No debería olvidarse que estas armas que extinguen especies las crearon las figuras más brillantes, humanas y mejor educadas de la civilización moderna, trabajando en aislamiento, y así la belleza del trabajo en el que estaban extasiados les encantó tanto que aparentemente prestaron muy poca atención a las consecuencias: importantes reclamos científicos contra las armas nucleares comenzaron en los laboratorios de Chicago, después de que hubieron terminado su rol en la creación de la bomba, no en Los Álamos, donde el trabajo siguió hasta su inexorable final. Que no es el final definitivo.
La versión oficial de la Fuerza Aérea de EE.UU. relata que tras el bombardeo de Nagasaki, cuando era seguro que Japón presentaría la capitulación incondicional, el General Hap Arnold “quería el final más grandioso posible”, una incursión con 1000 aviones a plena luz del día sobre las ciudades japonesas indefensas. El último bombardero regresó a la base justo cuando se recibió formalmente el acuerdo de rendición incondicional. El jefe de la Fuerza Aérea, el general Carl Spaatz, hubiera preferido que el gran final fuera un tercer ataque nuclear sobre Tokio, pero se le disuadió. Tokio era un “blanco pobre”, que ya había ardido con la tormenta de fuego que se ejecutó cuidadosamente en marzo y dejó unos 100.000 cadáveres calcinados, constituyendo uno de los peores crímenes de la historia.
Asuntos así se excluyen de los tribunales penales militares y en gran parte se borran de la historia. Hoy día apenas se conocen en algunos círculos de activistas y especialistas. En esa época eran públicamente ensalzados como un ejercicio legítimo de autodefensa contra un enemigo despiadado que había alcanzado el máximo nivel de infamia al bombardear las bases militares de EE.UU. en sus colonias de Hawai y Filipinas.
Vale la pena recordar que los bombardeos de Japón de diciembre de 1941 (“el día que quedará en la infamia”, en palabras de FDR (Franklin D. Roosevelt)) estaban más que justificados según la doctrina de “defensa propia anticipada” que prevalece hoy entre los líderes de los autodenominados “Estados ilustrados”, EE.UU. y su cliente británico. Los mandatarios japoneses sabían que Boeing estaba produciendo las Fortalezas Voladoras B-17, y estaban seguramente enterados de los debates públicos en EE.UU. que explicaban cómo (los B-17) se usarían para incendiar las ciudades de madera japonesas en una guerra de exterminio, volando desde las bases de Hawai y Filipinas (“arrasar el corazón industrial del Imperio mediante ataques con bombas a ese “montón de hormigueros de bambú”, recomendó el General retirado de la Fuerza Aérea Chennault en 1949, una propuesta que “sencillamente encantó” al Presidente Roosevelt. Evidentemente, es una justificación mucho más poderosa para bombardear las bases militares de EE.UU. en las colonias que cualquiera inventada por Bush, Blair y sus socios cuando ejecutaron su “guerra preventiva”, que fue aceptado, con reservas tácticas, por el grueso de la opinión establecida.
La comparación, de todas formas, es inoportuna. Los que habitan en un montón de hormigueros de bambú no tienen derecho a sentir emociones como el miedo. Tales sentimientos y preocupaciones son privilegios de los “ricos que viven en paz en sus moradas”, según la retórica de Churchill, las “naciones satisfechas, que no deseaban nada más para ellas que lo que ya tenían”, y, a quienes, por eso, se les “debía confiar el gobierno del mundo” para que haya paz; un cierto tipo de paz, en la que los ricos se verían libres del miedo.
Cuán libres del miedo deberían sentirse los ricos queda gráficamente revelado en el altamente valorado aprendizaje de las nuevas doctrinas de “autodefensa anticipada”, artísticamente desarrolladas por los poderosos. La contribución más importante, con alguna profundidad histórica, la hace un destacado historiador contemporáneo, John Lewis Gaddis de la Universidad de Yale. Asegura que la doctrina de Bush viene directamente de su héroe intelectual, el gran estratega John Quincy Adams. En la paráfrasis que hace The New York Times , Gaddis “sugiere que el programa de Bush para luchar contra el terrorismo radica en la noble e idílica tradición de John Quincy Adams y Woodrow Wilson”.
Podemos dejar de lado el vergonzoso historial de Wilson y quedarnos con los orígenes de la noble e idílica tradición que Adams estableció en un famoso documento de estado al justificar la conquista de Florida por Andrew Jackson en la Primera Guerra de los Seminolas, en 1818. Adams argumentó que la guerra estaba justificada en la defensa propia. Gaddis está de acuerdo en que sus motivos eran preocupaciones legítimas por la seguridad. Según la versión de Gaddis, después de que los británicos saquearan Washington en 1814, los líderes de EE.UU. reconocieron que la “expansión es el camino hacia la seguridad” y por eso conquistaron Florida, una doctrina que se ha expandido ahora por todo el mundo gracias a Bush (con toda propiedad, según él).
Gaddis cita las fuentes correctas, principalmente el historiador William Earl Weeks, pero omite lo que dicen. Se aprende mucho sobre los precedentes de las doctrinas y el consenso actuales sólo con prestar atención a lo que Gaddis omite. Weeks describe todos los detalles escabrosos de lo que Jackson hacía en la “exhibición de asesinatos y saqueos conocida como la Primera Guerra de los Seminolas”, que no era más que otra fase en su proyecto de “alejar o eliminar a los nativos americanos del sudeste”, en proceso mucho antes de 1814. Florida era un problema, tanto porque aún no había sido incorporada al imperio estadounidense en expansión, como porque era un “paraíso para los indios y los esclavos fugitivos … que huían de la ira de Jackson o de la esclavitud”.
De hecho hubo un ataque indio, que Jackson y Adams utilizaron como pretexto: las fuerzas estadounidenses expulsaron a un grupo de seminolas de sus tierras, mataron a algunos y quemaron su poblado hasta que no quedó nada. Los seminolas respondieron atacando un barco de abastecimiento bajo mando militar. Jackson aprovechó la oportunidad y “se embarcó en una campaña de terror, devastación e intimidación”, destruyendo poblados y “fuentes de alimentación en un esfuerzo calculado para infligir hambrunas a las tribus, que se refugiaron de su ira en las ciénagas”. Así siguieron las cosas, que desembocaron en el documento de Estado de Adams, tan elogiado, que apoyó la agresión inmotivada de Jackson para establecer en Florida “el predominio de esta república por sobre las odiosas bases de la violencia y el derramamiento de sangre”.
Éstas son las palabras del embajador español, una “descripción dolorosamente precisa”, escribe Weeks. Adams “había distorsionado, disfrazado y mentido conscientemente sobre los objetivos y la conducta de la política exterior estadounidense ante el Congreso y el pueblo”, continúa Weeks, violando groseramente sus proclamados principios morales, “defendiendo implícitamente la exterminación india, y la esclavitud”. Los crímenes de Jackson y Adams “probaron ser un preludio de la segunda guerra de exterminación contra los seminolas”, en la que los supervivientes huyeron al oeste, donde más tarde correrían la misma suerte, “o les asesinarían, o serían forzados a refugiarse en las densas ciénagas de Florida”. Hoy, concluye Weeks, “los seminolas sobreviven en la conciencia nacional como la mascota de la Universidad Estatal de Florida”, un caso típico e instructivo…
…El marco retórico se sustenta en tres pilares (Weeks): “la suposición de la virtud moral única de Estados Unidos, la afirmación de su misión de redimir al mundo” difundiendo sus ideales declarados y el “estilo de vida americano”, y la fe en el “destino manifiesto” de la nación. El marco teológico suprime el debate razonado y reduce los asuntos políticos a elegir entre el Bien y el Mal, y por lo tanto reduce la amenaza a la democracia. Se rechaza a los críticos por “antiamericanos”, un concepto interesante que se tomó prestado del vocabulario totalitarista. Y la población ha de acurrucarse bajo el paraguas del poder, por miedo a que su forma de vida y su destino estén bajo peligro inminente…

sábado, 7 de marzo de 2020

El miedo



El miedo como arma de dominación política y control social; el miedo como herramienta de destrucción masiva en la guerra de clases.


Blanca López Hernández “La miliciana de Waswalito”




La foto de una mujer amamantando a su hijo, con un fusil terciado al hombro, dio la vuelta al mundo en la década de los 80. Los grupos de solidaridad la usaron como la imagen de la revolución sandinista.
Un fusil AK-47 colgado del brazo y un bebé pegado a su pecho, amamantándolo en pleno acto público, captó la atención del fotógrafo Orlando G. Valenzuela en 1984. Así nació una foto, tierna pero determinante, que hizo de Blanca López Hernández la imagen de la Campaña Mundial de Solidaridad con Nicaragua en la década de los 80. Después de esa foto, sin embargo, de ella no se supo más nada.
“No recuerdo quién le puso el nombre de miliciana de Waswalito, lo cierto que así se empezó a conocer esa foto que pronto se hizo famosa. Se decía que así era la revolución, joven, optimista, pero dispuesta a defender con las armas a sus hijos”, recuerda Valenzuela, el reportero gráfico.
El tiempo deterioró la imagen de Blanca. De ella sólo ha quedado la sonrisa franca y recuerdos. Han pasado 36 años desde que la lente de Valenzuela capturara el momento en que Blanca recibía un fusil AK-47 en El Naranjo, amamantando a su hijo José Antonio López Pérez.


viernes, 28 de febrero de 2020

Los Borbones, una dinastía ilegítima.




Con la muerte de Carlos IV, se acabó la dinastía de los Borbones, pues su mujer María  Luisa de Parma, tuvo 24 embarazos y ella misma confesó a Fray Juan de Almaraz que ninguno fue de su marido. Enfermedad, locura, voracidad ual, endogamia… son sólo algunos de los estigmas que jalonan las crónicas de los borbones, repleta de escándalos y extrañas muertes. Su obsesión. La historia de cómo un gran imperio empezó su decadencia lentamente. Toda aproximación a la historia de un país pasa por un estudio detallado de los gobernantes que lo ha regido. En esta serie nos acercaremos a los diferentes monarcas que han reinado en España.

lunes, 17 de febrero de 2020

Cinco anarquistas fueron los últimos ejecutados por los franquistas, en el Camp de la Bóta de Barcelona, en 1952




Después de 13 años de ejecuciones, los 5 anarquistas Pere AdroverJordi PonsJosep PérezGenís Urrea y Santiago Amir cayeron bajo las balas en la madrugada del viernes 14 de marzo de 1952, 2 meses antes de que comenzasen los fastos del Congreso Eucarístico. Presionado por el ambiente que se vivía en la Toulouse de los años 50, feudo de los anarquistas españoles exiliados, el arzobispo de la ciudad, monseñor Soliège, amenazó con no trasladarse al encuentro religioso de Barcelona si persistían las ejecuciones.
El historiador Josep Maria Solé Sabaté contó con paciencia los fusilamientos en Cataluña tras la Guerra Civil, entre 1939 y 1952, y la suma le dio la escalofriante cifra de 3.385 víctimas, de las que 1.689 habían sido fusiladas en el la apartada playa del Camp de la Bóta, entre ellos 11 mujeres. “Sus habitantes más veteranos me explicaban los recuerdos de aquellos días en que el lugar se utilizaba para tan macabros fines”, evoca Rosa Domènech, asistenta social en los años 60 de aquel desdichado suburbio.
La costumbre de fusilar en el Camp de la Bóta surgió en los primeros meses de la guerra. Jaume Miravitlles, comisario de Propaganda de la Generalitat, recomendó cambiar el lugar de los fusilamientos de los militares sublevados en julio de 1936, los fosos del castillo de Montjuïc, para evitar la morbosa asistencia de público. Alguien sugirió el Camp de la Bóta, donde existía un parapeto que había sido un campo de tiro para soldados. El 4 de septiembre de 1936, 3 militares condenados a muerte fueron pasados por las armas en el lugar. La tanda de ejecuciones duró hasta el 18 de octubre de ese mismo año, y fueron 45 los oficiales ejecutados allí, ya que a partir de esa fecha se volvió a fusilar en Montjuïc.
El escritor E. J. Hughes, autor de un libro sobre la España de Franco, comenta que se volvió al lugar en 1939 al optar por “lugares retirados donde el ruido de las ráfagas no turbase la ‘tranquilidad’ de la población”. El primero de los 1.689 ejecutados en el Camp de la Bóta durante el franquismo fue el abogado Eduardo Barriobero, diputado y masón que había presidido tribunales durante la guerra. Su sentencia de muerte se cumplió el 14 de febrero de 1939, y fue otro 14, el de marzo de 1952, trece años y un mes después, cuando el Camp de la Bóta pasó a ser tan sólo un suburbio de barracas junto al mar.
Los recuerdos que han quedado suelen ser los de los allegados de las víctimas. Carme Alba evocaba cómo, al enterarse de que su hermano Otili, militante del PSUC, había sido fusilado otro día 14, el de mayo de 1941, se trasladó rápidamente a la fosa común, adonde eran llevados los ejecutados. “Había unas cajas precintadas y me dijeron cuál podía ser la suya, pero no me la dejaron abrir. Al día siguiente volví con un martillo y una escarpa, hasta que pude introducir la mano, y la saqué con papeles y fotos que eran de él, y que los habían colocado encima del cadáver.” Carme logró que los compañeros de trabajo de su hermano, de la empresa Rivière, construyesen una pequeña tumba en el sobrecogedor marco de la fosa común, hoy Fossar de la Pedrera.
Juanito Cuadrado se salvó en el último minuto, cuando todo estaba a punto de que el pelotón disparase. Llegó el indulto en el momento oportuno. Cumplió 24 años de cárcel y volvió al Camp de la Bóta junto al periodista Miquel Villagrasa para ver cómo en el lugar donde estaba el parapeto fatídico construían la depuradora del Besòs. “Recuerdo pocas cosas, seguramente por la angustia que pasé,” explicaba. “Me viene a la memoria el parapeto, que era una rampa de tierra rojiza, supongo que por la sangre.”
Del Camp de la Bóta no quedan más que los recuerdos y un monumento, “Fraternitat”, al final de la rambla Prim. La Associació de Ex Presos Polítics no acude nunca, porque les desagrada la dedicatoria, limitada a los caídos en la Guerra Civil. Enric Puvill, secretario de la entidad, ha pedido que añadan “que el monumento honra a los ejecutados entre 1939 y 1952. Hasta que el Ayuntamiento no repare ese lamentable olvido, no es nuestro monumento”.


viernes, 24 de enero de 2020

La Tierra baja en llamas: un relato de la revuelta anarquista de los pueblos de Teruel contra la República




Un libro, del historiador Fermín Escribano y el periodista Luis Rajadel, relata cómo fue la insurrección anarquista en el Matarraña y Bajo Aragón
El levantamiento fue impulsado desde la CNT y se desarrolló en varios puntos del país entre el 8 y el 15 de diciembre 1933
El objetivo de los anarquistas era instaurar el Comunismo Libertario, una teoría en contra del Estado, del capitalismo, del trabajo asalariado y de la propiedad privada.

Corría el otoño de 1933, el gobierno de Azaña acababa de caer y España celebraba unas elecciones en las que por primera vez podían votar las mujeres. El centro-derecha del Partido Republicano Radical (PRR) y la derecha católica de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) se alzaron con la victoria a pesar de la campaña a favor de la abstención impulsada por la CNT. Pero en los pueblos y ciudades iba calando el mensaje de los anarquistas.
Su objetivo era instaurar el Comunismo Libertario, una teoría anarquista en contra del Estado, del capitalismo, del trabajo asalariado y de la propiedad privada. Y aún sin haberse constituido el nuevo gobierno, el Pleno Nacional de la CNT decidió el 26 de noviembre en Zaragoza poner en marcha una sublevación armada que comenzaría el 8 de diciembre. Esta llegó también a las comarcas del Bajo Aragón y de Matarraña, donde pronto varios de sus pueblos fueron controlados por los anarquistas.
Así lo relatan Luis Rajadel y Fermín Escribano en el libro 'La Tierra baja en llamas. Diciembre de 1933, por la senda de la revolución', en el que ahondan en la repercusión que este movimiento tuvo en municipios como Valderrobres, Beceite, Mas de las Matas, Alcorisa, Calanda o Alcañiz. Fue allí donde se desarrollaron los principales focos de la provincia con escasos medios y un paupérrimo armamento.

El método de actuación de los anarquistas

Explica Luis Rajadel que la mecánica de los focos anarquistas se repetía en distintos puntos de la geografía española con el interés común de instaurar el Comunismo Libertario. Detenían a los más destacados derechistas, terratenientes, empresarios y funcionarios de cada localidad, cortaban las telecomunicaciones y montaban barricadas para impedir el paso de las fuerzas del Estado.
Conseguían así el control de los Ayuntamientos y, según indica Rajadel, "rara vez había violencia en las detenciones". Era diferente en las localidades donde había cuartel de la Guardia Civil. En Valderrobres lo atacaron, lo rodearon y fue objeto de bombazos, pero resistió hasta el 11 de diciembre, cuando llegaron a la comarca los militares del Ejército enviados desde Tarragona por el Gobierno.
En ese momento se puso en marcha la represión y la maquinaria judicial, que se consumó el 15 de diciembre, con un millar de presos en la provincia que rebasaban la capacidad de las cárceles. Las condenas ascendían hasta los 20 años, aunque hubo quienes pudieron quedar en libertad por falta de pruebas.
En abril de 1934, sin embargo, el gobierno aprobó una ley de amnistía de los delitos políticos sociales que dejó a muchos de ellos en la calle. No a quienes habían sido condenados por la justicia militar, que tuvieron que esperar a la victoria del Frente Popular en las elecciones del 36, precisa el autor.
El conflicto a nivel nacional concluyó con un balance de 75 muertos y 101 heridos entre los anarquistas, 11 muertos y 45 heridos entre los guardias civiles y 3 muertos y 18 heridos entre los guardias de asalto. En la provincia de Teruel, Rajadel calcula que la cifra en total ascendió a media docena de fallecidos.

Información gracias a los juicios 

En 'La Tierra Baja en llamas. Diciembre de 1933, por la senda de la revolución' Luis Rajadel y Fermín Escribano narran la historia de una mismo acontecimiento desde dos prismas diferentes. Rajadel, natural de Valderrobres, muestra la situación que en la comarca del Matarraña se vivió, mientras que Escribano expone la del Bajo Aragón. El libro, además, se completa con un prólogo del investigador Luis Antonio Palacio.
Para recabar la información que presentan en este libro, los autores se apoyaron en los sumarios judiciales que les fueron abiertos a los anarquistas detenidos. Los de carácter civil están almacenados en el Archivo Provincial de Teruel, donde los autores pasaron varias horas tomando fotografías a las páginas y analizando los autos de las sentencias. "Los desmenuzamos y había muchísima documentación, informes de testigos, de médicos, las declaraciones…", dice Rajadel.
Ambos autores son veteranos en la escritura de libros de historia. Escribano abordó en 2017 el mismo tema a nivel nacional con 'La España rojinegra. La insurrección anarquista de diciembre de 1933' y años atrás escribió 'El Movimiento Libertario aragonés y su prensa (1976-1991)'. También Rajadel publicó 'Tret de la memòria', 'Mort al monestir', 'A la vora del riu', '1956, l'any de la gelada' y 'La ternura del pistolero. Batiste, el anarquista indómito'.