domingo, 19 de enero de 2014

La matanza en el "Cortijo Maria Jesús" (El Chorron) serrania de Ronda





Emboscada en el "Cortijo Maria Jesús" (El Chorron)
Para informar de lo ocurrido en El Chorrón, nos dice en su libro Isidro García Ciguenza "Bandoleros en la Serranía de Ronda", él mismo localizó en el vecino pueblo de Benarrabá a un testigo local, Juan Ramos Rodríguez a quien tuvo ocasión de entrevistar personalmente. Este señor trabajaba de porquero cuando sucedieron los hechos en el cortijo "Maria Jesús".

Tendría este señor entre 17 o 18 años cuando vivió los hechos y, quién mejor que él para recabar información. El cortijo por aquel entonces lo tenía arrendado Pedro "el Seco", el cual tenía dos hijos varones, Antonio. El hijo mayor, y José. También tenía dos hijas, Josefa y Blasa.
Todos vivian en el pueblo, pero Antonio "el Seco", el hijo mayor, se quedaba por las noches en el cortijo de El Chorrón.

Antonio ya estaba amenazado anteriormente por la Guardia Civil, quienes sospechaban que los de la Sierra frecuentaban la zona, y los guardias le estaban presionando continuamente para que les ayudase a preparar una emboscada a esos guerrilleros, quienes habían decidido finalmente abandonar la lucha armada, dejar la zona e intentaban llegar a Algeciras para poder embarcar hacia Marruecos. No sospechaban que la muerte les esperaba en aquel cortijo.
Parece ser que quien puso en alerta a la Guardia Civil fue un cabrero, el cual se topó con este grupo guerrillero entre los que se encontraba Juan Toledo Martínez quienes ya le avisaron de permanecer en silencio y no delatarles a la Guardia Civil, pero este cabrero se cree que un día borracho en el bar empezó a decir que había visto a los maquis, alguien le escuchó y avisó a la Fuerza.

En el entorno del cuartelillo de la Guardia Civil se comentaba que Antonio el Seco que podía ser "enlace" o había estado conviviendo en algunas ocasiones con los guerrilleros y que es por eso que le tenían vigilado.
Parece ser que los guardias veían a Antonio comprar demasiada cantidad de café, tabaco y azúcar en la tienda del pueblo, y dado el poco consumo que debería de necesitar para el solo en el cortijo, les confirmó sus sospechas.
Antonio advirtió a Juan Ramos Rodríguez, el porquero, que aquella fatídica tarde no se asomara por el Pinar de el Tuerto por que andaban por allí la gente da la Sierra
Lo cierto es, según relató Juan Ramos Rodríguez, que cuando por la tarde fue a encerrar los cerdos, vio un fuerte destacamento de Guardias Civiles que bajaban por el barranco, oculto entre la maleza.

"Cuando llegué a la casa -sigue relatando Juan- estaba llena de guardias civiles y me metieron en la habitación contigua donde estaba preparada la mesa para comer. Dicha habitación tenía un altillo con una especie de falso techo, con tabique de caña. En ese lugar había guardias con metralletas y un mosquetón.
Al poco rato de estar allí escondido, sentí como se acercaban personas hacia el portalón de la casa. Lo cierto es que, aunque ellos sospecharon algo al entrar en la casa, no les dio tiempo casi a reaccionar, pues a la voz de "el Seco" de "sentaros que voy a por el pan" y entrar éste en la habitación, la Guardia Civil empezó el tiroteo a bocajarro no dejando de hacerlo sin descanso.

Cuatro de los maquis cayeron muertos, totalmente acribillados, en un baño de sangre, en el interior de la casa, pero dos de ellos que al parecer intentaron escapar hacia el exterior, fueron derribados justo en la puerta, por los guardias que estaban rodeando la casa .Aquella sangrienta matanza imponía, dice nuestro testigo, pues hasta un gato cayó partido por la mitad de la gran cantidad de disparos. En esta operación intervinieron unos 67 guardias civiles aproximadamente."
Antonio Ramos Barragán, "el Seco", entró en la Guardia Civil al poco tiempo.
Según testimonios del autor del libro (Isidro), que tuvo la ocasión de entrevistar a la hermana de "el Seco" Josefa Ramos Barragán, quien le comentó que ella misma les dijo a los maquis que no vinieran a la casa "que les iban a buscar una ruina a la familia", pero estos no hicieron caso y seguían acudiendo a la casa.
Según cuenta Josefa, los maquis estuvieron hasta tres veces en el cortijo. La primera vez los llevó Pedro Gómez Barragán, primo de ella y parece ser que Pedro era enlace o andaba relacionado con los maquis.
La tercera vez que hicieron acto de presencia -cuenta Josefa- fueron vistos por Miguel Domínguez "el Cabrero" quien a su vez se lo comunicó a Jerónimo Ortiz y este a un tercero que se supone que fue quien dio "el cante" a la Guardia Civil.
Según se comenta la Guardia Civil hizo firmar a Antonio el Seco un documento donde decía que colaboraría con ellos so pena de resultar fusilado si se negaba a ello.

Después de la matanza, la familia recibió el rechazo de los vecinos siendo injustamente tratados, viéndose obligados a abandonar el pueblo y yéndose a vivir a la Línea de la Concepción
Antonio Ramos Barragán "El Seco", como se ha dicho antes ingresó en la Guardia Civil donde cuando se escribió este libro estaba ya jubilado y vivía en Alcalá de Henares (Madrid)
Aunque los datos no coinciden lo que dijo Pablo son los que existen en el Registro Civil, que consta de esta forma.
REGISTRO CIVIL DE ALGATOCIN:

De los años 1944 al 1952 las actas de los seis presuntos guerrilleros fallecidos, figurando Pablo Pérez Hidalgo, el cual fue confundido con Antonio Rincón González que así quedó reflejado en el Registro Civil:
De Pablo Pérez Hidalgo consta en el Registro:
Pablo Pérez Hidalgo Alias Manolo el Rubio
Edad 38 años
Nacido en Bobadilla en 1911

Luís García, Coordinador de AGE, sobre el terreno
Según nos cuenta Luis García, que se dedica a recopilar y contrastar todos los datos de la Guerrilla Andaluza "los últimos contactos que he tenido es que en este cementerio de Algatocín están enterrados los restos de los compañeros de Pablo Pérez Hidalgo, en lo que fue una fosa común pero que encima de ella se hicieron un módulo de nichos, una vez confirmemos por varias vías estos hechos haremos las gestiones necesarias para poner una Placa en su memoria.
En el mes de Abril de 2001 fui a conocer el lugar donde murieron estos Guerrilleros y la verdad es que coincido con el autor del libro que cuando todavía hoy tratas de preguntar sobre los hechos, la gente te mira con desconfianza, sobre todo los mayores, y no son precisamente explícitos. Es como si todavía, en pleno siglo XXI, hubiese miedo a hablar de aquellos hechos.

Cuando entramos en los carriles (caminos) que llevan al cortijo de María Jesús o lo que queda de él, no dábamos con el lugar exacto, y nos dirigimos a un señor de unos 70 y algo de años que andaba por allí, y decidimos preguntarle .La verdad es que el paisano me miró de una forma muy rara. Luego, al decirle que yo lo había leído en un libro, automáticamente me dijo que eso no fue como lo cuenta el libro (Ignoro si este señor leyó realmente el libro de Isidro García Sigüenza) pues él, según decía, tenía unos 11 ó 12 años y se acuerda del gran movimiento de guardias civiles que hubo aquél día de la matanza y el retén que montaron durante algún tiempo después.
Este campesino nos dijo que los guardias estaban prácticamente siempre en su casa, que está justo en frente. Hoy dice ser él quien tiene arrendadas aquellas tierras para el ganado, y como siempre desconfiado, sin querer entrar en más datos, entramos por los carriles y justo desde enfrente, pudimos hacer las fotografías de las ruinas calcinadas que quedan hoy, pues además la casa está justo en lo que hoy es una pista forestal, de todas formas lo que queda de ese cortijo es nada, sólo decir que para matar a esos guerrilleros según fuentes consultadas, hubo cerca de 67 guardias civiles. Podéis imaginaros la represión y el miedo que había en aquellos tiempos era total, todavía puedes percibir el miedo en sus caras cuando sacas el tema.
Comentando el tema, casualmente, un día con una vecina de mi ciudad (Algeciras), una amiga mía que tendrá una edad aproximada de unos 70 años, y que conoció muy de cerca aquello, me contó que para quitar la gran cantidad de sangre del recinto donde mataron a los 6 guerrilleros fue necesario baldear la casa con muchos cubos de agua durante mucho rato. La escena tuvo que ser dantesca."

Guerrilleros muertos en el Cortijo "María Jesús", en la Matanza de El Chorrón, y enterrados en una fosa común del Cementerio de Algatocín:

• Juan Vigil Quiñones "Juanito" 
• Antonio Rincón González*,
• Juan Toledo Martínez "Caracol"ó "Caracoles"
• Francisco Moreno Barragán "Benito",
• Francisco José Domínguez "Pedro el de Alcalá"
• José Guerra Galván "El Guerra"

*(Pablo Pérez Hidalgo fue "confundido" con el cadáver de Antonio Rincón González)




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