jueves, 5 de diciembre de 2013

Mañana comienza el XXV Congreso de la AIT que se celebrará en Valencia



La Asociación Internacional de los Trabajadores se reunirá durante los días 6, 7 y 8 de diciembre en su XXV Congreso, precedido por unas Jornadas Culturales que integrarán en la lucha obrera internacionalista los aspectos económicos, históricos y socio-culturales de ésta.
Bajo el lema “One World, One Fight”, las diferentes secciones que componen la AIT se darán cita en Valencia en el XXV Congreso de la Asociación Internacional de los Trabajadores, 147 años después de su fundación.
Más allá de los años que separan el nacimiento de la AIT de la actualidad, y los numerosos sucesos y dificultades en el transcurso de su casi siglo y medio de vida, un objetivo ha prevalecido hasta hoy: la emancipación económica de la clase obrera. Un objetivo que ha sentado sólidos principios, perdurando en el tiempo contra la explotación laboral y la injusticia de las guerras perpetradas por el Capital en beneficio propio. Una asociación de organizaciones obreras siempre en defensa de los/as trabajadores y trabajadoras sea cual sea su pueblo, con la firme convicción de que todos/as ellos/as enfrentan una misma lucha contra un mismo enemigo.
El hecho de que la AIT del 2013 recoja el testigo de tantos años de lucha para mantener objetivos acordados en 1866, no es responsabilidad que debiera tomarse a la ligera, como no debiera serlo el no hacer uso de todas las herramientas, esfuerzos y conocimientos al alcance de la clase obrera para seguir caminando hacia su emancipación. El mayor reto al que la AIT se enfrenta en la actualidad es llevar a la práctica sus principios mediante la táctica y la estrategia anarcosindicalista, valiéndose de la unión obrera que tanta fuerza y posibilidades puede ofrecerle.
Tomando como referencia la historia, principios y tácticas anarcosindicalistas de la Asociación Internacional de los Trabajadores, se celebrará en Valencia el XXV Congreso de la AIT durante los días 6, 7 y 8 de diciembre de 2013. Un XXV Congreso que estará precedido por unas Jornadas Culturales que integrarán en la lucha obrera internacionalista –y su necesaria difusión- los aspectos económicos, históricos y socio-culturales de la misma mediante diversos actos programados a lo largo de los meses de noviembre y diciembre.
CNT-Valencia anima a asistir a los actos enmarcados en las Jornadas Culturales, esperando que éstos ayuden a difundir el anarcosindicalismo desde un prisma internacionalista.
Federación Local de Valencia
Confederación Nacional del Trabajo (CNT)

¿QUE  ES LA A.I.T.?  

martes, 3 de diciembre de 2013

4 de Diciembre asesinan a Jose Manuel Garcia Caparros (Malaga)




Málaga golpeada.Diciembre 1977 . A Málaga, como al resto del País Andaluz, la golpeó con dureza la muerte de José Manuel García Caparrós. José Manuel cayó en el puente de Tetuán a causa de una bala. Luego –el seis de diciembre- el País Andaluz se vestiría de luto y Málaga sería nuevamente golpeada. La autonomía andaluza tiene su primer mártir. Manuel García Caparrós, 19 años y militante del PCE y de Comisiones Obreras. Hoy se sabe ya con exactitud que cayó por la bala que disparó un Policía Armada. Donde la sangre joven se derramó, mientras pronunciaba una ultima palabra “justicia”, los malagueños se dan cita con claveles rojos, verdes, blancos. Hay un letrero: “Crimen Fascista”. Y en el suelo: “Justicia popular”.

El día 4 de Diciembre, cuando millón y medio de andaluces, en las nueve provincias, en sus calles y plazas gritaban por una Andalucía libre y los brazos de los andaluces más jóvenes se alzaban en Cataluña pidiendo autonomía, José Manuel García Caparros daba el ultimo estertor. Un hilo de sangre salió por su boca. La calle de Comandante Benítez ya se conoce popularmente por calle Manuel García. La Andalucía abnegada, cargada de promesas incumplidas, pisoteada por el centralismo y el caciquismo… La Málaga refugio y solaz de quienes hicieron enormes fortunas a la sombra del franquismo, se levantó cuando se supo la muerte de un joven, de dos heridos más por bala y otros muchos contusionados por una acción de la policía que todos calificaron de brutal.
La convocatoria del Día de Andalucía en Málaga venía cargada ya de negros presagios. Días antes, el Presidente de la Diputación, el falangista Francisco Cabeza López, había manifestado que la bandera verde-blanca-verde no ondearía en el edificio provincial. Meses antes, el pleno de la Diputación aprobaba el uso de la bandera. Pero Cabeza López dijo no. Y nadie le obligó, ni le pudo obligar a colocarla. La espoleta ya estaba puesta. Lo otro fue ya una cadena que no terminó en masacre gracias a la serenidad del pueblo malagueño que no cayó en la trampa. Elementos de Fuerza Nueva y del Frente Anticomunista Español que capitanea por estas tierras un alférez provisional, Enrique del Pino, calentaron los ánimos días antes. La bandera verdiblanca, símbolo de una nueva Andalucía fue destrozada por estos ultras en la víspera del Día de Andalucía. La espoleta de unos incidentes Un joven escala la fachada de la Diputación de Málaga para colocar la bandera andaluza el 4–D Cuando la cabeza de la manifestación pasaba por delante de la Diputación Provincial, los parlamentarios, líderes de partidos y centrales sindicales pararon unos segundos.

Mirada de desprecio en algunas caras y de dolor en otras. Pero ya otros manifestantes iban colocando banderas andaluzas en sus ventanas Un joven del PC sujetó, con cadena y candado, una bandera a la verja de la puerta de entrada. Otro más osado y al parecer sin militancia activa en ningún partido, como una araña humana, escaló hasta el balcón principal con el objeto de colocar la bandera andaluza en el mismo mástil donde estaba sólo la enseña nacional. Cuando culminó su arriesgado trabajo, miles de gargantas gritaron “¡Viva Andalucía!”. Poco duró. La Policía hizo su aparición y cargó contra el grupo de manifestantes delante de la Diputación. Fueron los primeros botes de humo, las primeras carreras, las primeras caras de pánico, de terror, de tragedia. Los gritos de “Cabeza, fascista, dimite” fueron sustituidos por “Cabeza al paredón”. Y luego, los gritos contra la policía… las piedras. Y más carreras. Hoy, con los ánimos más templados, nadie en Málaga se explica el por qué de la acción de la Policía. Fantasmas del norte del país parece que sobrevolaban las cabezas de los policías. Y aunque desmentido por el Ministro Martín Villa, la imagen del Comandante Imaz parecía rondar por las calles malagueñas. Es cierto que en algunas ocasiones la Policía se sintió acorralada, pero también lo es la extrema dureza empleada contra personas solitarias, contra conductores de coches y motos. Se lo oímos decir a un miembro de la COPEL en el lugar donde cayera Manuel José García Caparros: “Esto sucede en el Norte y estalla” Disparos, no sólo al aire La Policía española reprime Cuando regresaba el grueso de la Manifestación desde el Puente de las Américas hasta el centro del casco urbano sonaron los primeros disparos de pistola. Por la espina dorsal de miles de malagueños corrió la duda y el temor. Y una pregunta en la cara de todos: “¿Qué pasa?”.

A los disparos de pistola les siguieron los botes de humo y las balas de goma hacia el barrio del Perchel y la Trinidad. Serían las dos y cuarto de la tarde. En la versión oficial se dice que la policía se sintió acorralada y sin dotación antidisturbios en las confluencias de las calles Alameda de Colón, Avda. del Generalísimo y Puente de Tetuán y tuvo que tirar de la pistola. Esta versión ha sido rebatida por testigos presénciales, aunque alguno de ellos reconociera que efectivamente hubo momentos en que la Policía estaba copada, pero disponía de las porras y otros medios. Igualmente sorprende que la policía, nada más comenzar los incidentes, agotara su dotación antidisturbios. Es verdad que la policía disparó al aire pero también hubo muchos disparos sin levantar las armas al cielo. El lugar donde cayó Manuel José García Caparros está acribillado por varias balas. Antonio Ortiz Carrasco nos contaría como una bala le pasó por la cabeza, disparada al parecer, por el mismo causante de la muerte del joven, un sargento grueso. Luego todo fue una batalla campal. Este periodista, a pocos metros de su estomago tuvo una pistola. Dos diputados, Francisco de la Torre (UCD) y Román (PSOE) estaban allí y declararían haber visto pistolas fuera de sus fundas, palos, miedo, pavor, pánico, carreras, mujeres histéricas, desbandada, acoso a la policía, más botes de humo, más balas de goma, piedras, y palos.

Indignación popular Los jóvenes toman Málaga y responden a la Policía española El pueblo, indignado, se echó a la calle el domingo por la noche. El lunes, tras el sepelio del joven en el cementerio de San Miguel, al que asistiría Marcelino Camacho, piquetes de jóvenes tuvieron en jaque a la policía hasta altas horas de la madrugada. El domingo, pese a la primera llamada a la serenidad realizada por los parlamentarios y algunos lideres políticos, fue de una violencia tremenda. La Policía malagueña ya tenía los primeros refuerzos de las Brigadas Especiales Antidisturbios –los famosos “Tres Hebillas” por sus botas- llegadas de otras provincias. La guerrilla urbana, desconocida por estos lares, se puso en movimiento. Las Brigadas Especiales no se andaban con remilgos a la hora de dispersar. El martes, día 6, se declaró de luto en toda la provincia malagueña. Algunos partidos lo llamarían día de lucha. Otros de rencor. La ciudad entera vivía ya bajo el pánico. El lunes por la mañana permitió a los malagueños, a los pocos que trabajaron y abandonaron sus hogares, ver directamente los primeros destrozos en calles y establecimientos. En cualquier bar, en las esquinas de las calles, en los bancos, en todos los lugares se hablaba de lo mismo. Llovieron los comunicados. El ambiente se iba caldeando. Pasaban las horas. Se dice que se busca a Francisco Cabeza López. Pero él había puesto tierra de por medio nada más presentar su dimisión el domingo por la noche. Nada se sabe de las palabras que intercambiarían el Gobernador Civil y el ex-presidente de la Diputación. Llegan más refuerzos policiales. Esta vez de Murcia y Córdoba.

En Málaga ya está el Subdirector General de Seguridad, Sr. Sainz González; el general subinspector de la Policía Armada y dos comandantes para llevar directamente las investigaciones de los hechos que terminaron con la muerte de Manuel. Hay una afirmación del Gobernador civil, Enrique Riverola “Se llegará en la investigación hasta las ultimas consecuencias, sin componendas de ningún tipo, ni ocultar ninguna verdad”. De la misma opinión es el Sr. Sainz González. La autoridad judicial, por su parte, inicia también las investigaciones. Parlamentarios y centrales sindicales visitaron constantemente al Gobierno Civil. En los bajos, en comisaría, se golpeo a manifestantes detenidos. Algunos lideres políticos como Fernando Piernavieja, abogado y cenetista, entró en cólera al verlo. Se puso el hecho en conocimiento del Gobierno Civil. En estos medios sindicales existe la total convicción de que la policía se le escapó de las manos al propio Gobernador. Los parlamentarios denunciarían hechos a Martín Villa que no habían sido ordenados por el Gobernador como el quitar banderas andaluzas, arrancar crespones negros de los coches y de las motos y obligar a los transeúntes a quitarse el lazo negro. Sería largo de referir la acción de las Brigadas Especiales en las calles malagueñas, como las llevadas a cabo por comandos incontrolados en los actos de vandalismo, barbarie y pillaje que se produjeron en la noche del lunes tras el sepelio del joven Manuel.
 
Baste decir que según los comerciantes las pérdidas por destrozos –aparte de los días sin vender- ascienden a más de 200 millones de pesetas. De cómo estarían los ánimos baste reseñar que un diputado socialista, Carlos Sanjuán recibió dos puñetazos en las mismas puertas del Gobierno Civil y delante de otro diputado, Francisco de la Torre (UCD) y dos inspectores del Cuerpo General de Policía. Pero la masacre, pese a todo, se pudo evitar. Nos lo día una alta personalidad de la Policía: “Si en cualquiera de los dos intentos por asaltar el cuartel de la Policía Armada hay alguien que dispara, los muertos se hubieran contado por decenas”. Málaga vivió horas de pánico y terror. Un hombre joven cayo muerto en sus calles pidiendo justicia. A miles de malagueños se les quebró la voz con el “¡Viva Andalucía!”. Lo que empezó como una jornada de alegre confianza en poder alcanzar una autonomía que le permita salir del subdesarrollo, se convirtió en jornada de dolor y de luto. Descanse en paz Manuel y que la paz llegue a Andalucía.
Fuente: Primera plana
 
4-de Diciembre muere un malagueño


lunes, 2 de diciembre de 2013

El Tribunal Internacional contra el franquismo trató de frenar una transición basada en el olvido




Integrado por jueces, políticos, abogados, escritores y demás personalidades de España y Europa, buscó el fin de la impunidad de los crímenes franquistas. Fuerzas policiales detuvieron a buena parte de sus miembros días antes de aprobarse la Constitución, hace ahora 35 años

Una iniciativa ciudadana buscó, en 1978, edificar una democracia que no olvidara a los desaparecidos en fosas comunes del franquismo y que juzgara a los responsables de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. Se trataba del Tribunal Cívico Internacional contra los crímenes franquistas, formado por políticos de la Segunda República, jueces, abogados, jóvenes militantes, periodistas, profesores, escritores,  artistas.
El magistrado Enrique Álvarez Cruz, el subdirector de Mundo Diario Eduardo Álvarez Puga, el escultor Ferran Soriano, el periodista de Interviú José Luis Morales, el presidente de la Diputación de Huesca durante la República Jaime Pla y el teniente de las milicias populares durante la Guerra Civil, Juan José Garrido, que afrontó cinco consejos de guerra, fueron algunas de las personalidades que promovieron la iniciativa.
"En la España de 1978, tres años después de la muerte del tirano, sigue siendo delito ser antifascista" 
A finales de octubre de 1978, los miembros del Tribunal intentaron sentar las bases de un programa político que incluyera la investigación y la condena moral y pública de los crímenes e injusticias del franquismo; indemnizaciones morales y materiales a las víctimas y homenajes nacionales e internacionales "a todos los luchadores antifascistas y republicanos españoles represaliados".
Después de tres años convulsos de transición a la democracia -que se saldaron con cerca de 600 muertes por violencia política- el Tribunal se propuso también "denunciar y condenar la continuación de la represión fascista y de los cuerpos represivos del franquismo, así como las flagrantes violaciones de las libertades democráticas que prosiguen bajo la monarquía", según las bases de su programa. Este ideario debía transformarse en un proyecto de ley que reconociera el carácter fascista de la dictadura de Franco, la condenara y, también, determinara las medidas para reparar a las víctimas. La previsión era que este proyecto fuera defendido en las Cortes por los parlamentarios Audet y Xirinachs, que había apoyado públicamente al Tribunal.
"Imagino que nos temían, y eso les movió a detenernos" 
Esta iniciativa ciudadana surgió a raíz de un grupo de militantes del PCE marxista leninista, y  puso en entredicho el espíritu de la Transición probando que, en el proceso del consenso, la salida de la dictadura podía realizarse de una manera diferente. El Tribunal visibilizó la realidad de quienes se quitaron la losa del miedo e intentaron alcanzar una democracia distinta a la dirigida por las fuerzas franquistas. Pero les apagaron la voz casi antes de empezar a alzarla.
El 28 de noviembre de 1978, una semana antes del referéndum constitucional, miembros del Tribunal se reunieron en el hotel Convención, en Madrid, para asentar las bases de su programa y dar forma a sus siguientes acciones. A las dos horas, la policía asaltó la sala de reuniones y detuvo a una veintena de integrantes de la junta promotora del Tribunal, junto a cinco periodistas que iban a cubrir las conclusiones del encuentro.
"Imagino que nos temían, y eso les movió a detenernos", elucubra Pablo Mayoral, uno de los últimos sentenciados del franquismo a pena de muerte y miembro entonces del PCE marxista-leninista. Mayoral fue también uno de los detenidos. Pasó tres días en la Dirección General de Seguridad [DGS] dando todo tipo de explicaciones. "Insistían en saber qué pretendíamos, a qué organización pertenecíamos y qué actividades hacíamos", detalla. Algunos de los detenidos fueron el expresidente del PSOE de Navarra Jesús Zalacaín, el escritor Enrique Cerdán y la jurista y profesora de la Universidad de Zaragoza Katia Acin, entre otros. "En la reunión también se encontraba el senador Audet, pero le llamaron por teléfono justo antes para que abandonara la sala", añade Mayoral. No procesaron a ninguno de ellos.
La ciudadanía no pedía revanchas, ni permanecer anclada en el pasado, sino exigir "libertad y justicia" 
Antes de la que policía política, por entonces ya denominada Brigada de Información, disolviera el encuentro, los miembros del Tribunal llegaron a aprobar las bases de su programa. Tenían claro que la ciudadanía no pedía revanchas, ni permanecer anclada en el pasado, sino exigir "libertad, justicia y honradez". Y el modo de lograrlo, a su juicio, era la rehabilitación de la lucha de los hombres y mujeres que dieron su vida por la democracia. "Los crímenes contra la humanidad no prescriben, y solo entendiéndolo así puede edificarse la democracia y liquidar el franquismo en todos sus aspectos", defendieron en un comunicado en noviembre de 1978. 
La transición como burla al antifascismo
El Tribunal calificó como política del borrón y cuenta nueva los ‘pactos de silencio' sobre el pasado reciente, consensuados por la mayoría de fuerzas políticas y convertidos en la piedra angular de la transición. "Llamar reconciliación al silencio sobre los 40 años de terror, tal y como pretenden el poder continuista y algunos políticos arribistas [en constantes referencias a Felipe González y Santiago Carrillo], sería burlarse de los sentimientos antifascistas del pueblo español", sostenía.
La democracia incipiente iba a reducir al silencio y al olvido los crímenes cometidos por el franquismo 
La democracia incipiente iba a reducir al silencio y al olvido los crímenes cometidos por el franquismo y, según los miembros del Tribunal, esto iba a suponer "una mutilación de la historia de graves consecuencias". "Pretender edificar así una democracia es una empresa utópica o una maniobra de quienes quieren ocultar sus propósitos de perpetuar la opresión fascista bajo otras formas", anunciaron.
Como reacción ante las detenciones en Madrid, el Tribunal emitió varios comunicados condenando los hechos y lamentando que "en la España de 1978, tres años después de la muerte del tirano, sigue siendo delito ser antifascista". El escritor José Bergamín dijo al respecto: "Hoy, todo lo que es o se llama político es policiaco, y se trata en el fondo de que la guerra civil tradicional española se convierta en una cuestión de aparente orden público".  
Asimismo, miembros de la junta promotora del Tribunal deploraron que ese mismo mes se habían autorizado manifestaciones de corte fascista, como la de Fuerza Nueva el 19 de noviembre en memoria de Franco, con un servicio de autobuses hacia la plaza de Oriente de Madrid, y otro acto de homenaje a Primo de Rivera un día antes . Además, en el caso del Tribunal, aseguraron haber alquilado la sala al gerente del hotel, comunicando expresamente el motivo la reunión, "y cumpliendo los requisitos de la legislación vigente", explicaron en la publicación Vanguardia Obrera.
 42 detenidos en Valencia
Un mes antes de las detenciones en Madrid -episodio que supuso el inicio del declive del Tribunal- la iniciativa se dio a conocer en un acto de homenaje a represaliados en Paterna, Valencia. Diez días después, se presentó el Tribunal en Alicante. A tierras valencianas volvieron para recabar información sobre los fusilados allí y abordar el asunto de levantar un monumento de homenaje a los desaparecidos.
A finales de diciembre de 1978, el Tribunal sufrió otro varapalo con la detención de 42 miembros en Valencia en una reunión en la que iban a presentar a la prensa local sus objetivos. El cambio de nombres a las calles que rendían homenaje a responsables de la dictadura era una de estas metas.
Desde José Bergamín a Marisol
De manera continuada durante los meses que perduró, el Tribunal fue recibiendo adhesiones de relevantes figuras del mundo intelectual, político y cultural de España, Francia, Alemania, Suiza, Bélgica y Holanda. "Había que exigir responsabilidades, también en el plano internacional porque la dictadura estuvo ligada al régimen nazi en Alemania y al fascista en Italia", explica Mayoral.
"En el 'maquis' de Cevennes, los primeros cuadros que teníamos eran los españoles que habían vivido la Guerra Civil" 
El cineasta holandés Joris Ivens expresó su apoyo recordando su lucha en España en la Guerra Civil con las Brigadas Internacionales. "Si España tiene realmente la voluntad de ser una democracia,  tiene que acabar radicalmente con el fascismo", manifestó en su carta de adhesión.
El 2 de diciembre de 1978, el Tribunal  recaló en Ginebra, en un acto ante 300 personas entre las que se encontraba uno de los vicepresidentes de la ONU, que visibilizó su simpatía pero no ratificó su adhesión. Sí lo hicieron los diputados suizos Peregaux y Longuet, el consejero de Estado André Chavanne y el abogado y miembro del parlamento Suizo por el partido socialista Jean Ziegler.
También se formó una sección en Francia, país del que llegaron adhesiones de escritores como Jean Pierre Chabrol, quien rememoró a los españoles que lucharon en la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial.  "Recuerdo que en el ‘maquis' de Cevennes, los primeros cuadros que teníamos eran los españoles que habían vivido la Guerra Civil; al lado de ellos, nosotros éramos chiquillos", plasmó en su misiva de apoyo.
En España, personajes del mundo del espectáculo como la actriz Josefa Flores ‘Marisol', el bailarín Antonio Gades y el entonces músico y poeta José Antonio Labordeta  fueron algunas de las figuras públicas que expresaron su apoyo hacia la iniciativa.   
"Visto que no había voluntad de procesar al franquismo, reconvertimos todo en homenajes con gente de la cultura" 
Estos personajes públicos tuvieron un papel importante en la prolongación del ideario del Tribunal una vez extinguido. La acción del mismo llegó  a realizar algunos homenajes a víctimas y a publicar boletines informativos. En abril de 1979, uno de sus últimos actos congregó en Vallecas a un millar de personas en un homenaje al cantante andaluz y  militante de izquierda Luis Marín, muerto tras ser atropellado por un coche en pleno Paseo de Recoletos. "Visto que no había voluntad de procesar al franquismo, reconvertimos todo en homenajes en los que unimos a muchas fuerzas políticas  y a gente de la cultura", relata Mayoral.
En la nueva etapa, a mediados de los 80, con el impulso de los apoyos recibidos pero ya sin el nombre del Tribunal, miembros de la junta que lo promovió editaron un disco con cantautores como Luis Llach y Joan Manuel Serrat, organizaron cuatro exposiciones con pintores del momento como Saura, Cánovas y Gordillo y congregaron a multitudes en actos culturales en Madrid y Barcelona.  Todo, con la reivindicación de fondo de que las víctimas del franquismo no cayeran en el olvido.