viernes, 10 de octubre de 2014

¿Por qué el mundo está ignorando a los kurdos revolucionarios en Siria?

LA BATALLA DE KOBANE Y LA EXPANSIÓN DEL ESTADO ISLÁMICO

En medio de la zona de guerra siria un experimento democrático está siendo traído al suelo por Isis. Que el resto del mundo no se da cuenta es un escándalo.

Es un antropólogo y activista anarquista estadounidense.

En 1937, mi padre se ofreció como voluntario para luchar en las Brigadas Internacionales en defensa de la República española. Un posible golpe fascista había sido detenido temporalmente por la sublevación de los obreros, encabezada por los anarquistas y socialistas, y en gran parte de España una auténtica revolución social se produjo, lo que llevó a ciudades enteras en autogestión democrática, industrias bajo el control de los trabajadores, y el fortalecimiento radical de las mujeres.
Los revolucionarios españoles esperaban crear una visión de una sociedad libre que todo el mundo podría seguir. En cambio, las potencias mundiales declararon una política de “no intervención” y mantuvieron un bloqueo riguroso de la república, incluso después de que Hitler y Mussolini, signatarios ostensibles, comenzaron a mandar tropas y armas para reforzar el lado fascista. El resultado fue años de guerra civil que terminó con la derrota de la revolución y algunas de las masacres más sangrientas de un siglo sangriento.
Yo nunca pensé que vería, en mi propia vida, ocurrir la misma cosa. Obviamente, ningún acontecimiento histórico sucede realmente dos veces. Hay mil diferencias entre lo que ocurrió en España en 1936 y lo que está sucediendo en Rojava, las tres provincias kurdas en gran parte del norte de Siria, hoy. Pero algunas de las similitudes son tan sorprendentes, y tan angustiosas, que siento que me incumbe, como alguien que creció en una familia cuya política eran en muchos aspectos definida por la revolución española, decir: no podemos dejar que termine de la misma manera otra vez.
La región autónoma de Rojava, tal como existe hoy en día, es uno de los pocos puntos brillantes –-en realidad uno muy brillante-– que emergieron de la tragedia de la revolución siria. Después de haber expulsado a agentes del régimen de Assad en 2011, y a pesar de la hostilidad de casi todos sus vecinos, Rojava no sólo ha mantenido su independencia, sino que es un notable experimento democrático. Las asambleas populares han sido creadas como los órganos de toma de decisiones en última instancia, los consejos seleccionados con cuidado equilibrio étnico (en cada municipio, por ejemplo, los tres altos oficiales tienen que incluir uno kurdo, uno árabe y otro cristiano asirio o armenio, y al menos una de los tres tiene que ser una mujer), existen consejos juveniles y de mujeres y, en un notable eco de la organización armada Mujeres Libres de España, un ejército feminista, la milicia “YJA Estrella” (la “Unión de Mujeres libres “, la estrella hace referencia a la antigua diosa mesopotámica Ishtar), que ha llevado a cabo una gran parte de las operaciones de combate contra las fuerzas del Estado islámico.
¿Cómo puede ocurrir algo así y todavía ser casi totalmente ignorado por la comunidad internacional, incluso, en gran parte, por la izquierda internacional? Principalmente, al parecer, debido a que el partido revolucionario de Rojavan, el PYD, trabaja en alianza con los Trabajadores kurdos de Turquía (PKK), un movimiento guerrillero marxista que desde los años 1970 ha estado involucrado en una larga guerra contra el Estado turco. La OTAN, los EE.UU. y la UE lo clasifican oficialmente como una organización “terrorista”. Mientras tanto, los izquierdistas en gran medida los describen como estalinistas.
Pero, en realidad, el propio PKK ya no es nada remotamente parecido al viejo partido leninista y vertical que alguna una vez fue. Su propia evolución interna, y la conversión intelectual de su propio fundador, Abdullah Ocalan, que tuvo lugar en una prisión en una isla turca desde 1999, lo ha llevado a cambiar por completo sus objetivos y tácticas.
El PKK ha declarado que ya ni siquiera trata de crear un estado kurdo. En su lugar, inspirado en parte por la visión del ecólogo social y anarquista Murray Bookchin, ha adoptado la visión de “municipalismo libertario”, llamando a los kurdos a crear comunidades libres, autónomas, basadas en los principios de democracia directa, que luego se unirían a través de fronteras nacionales – las cuales se espera que se vuelvan progresivamente insignificantes. De esta forma, propusieron, la lucha kurda podría convertirse en un modelo para un movimiento mundial hacia una auténtica democracia, economía cooperativa, y la disolución gradual de la nación-estado burocrático.
Desde 2005, el PKK, inspirado en la estrategia de los rebeldes zapatistas en Chiapas, declaró un alto al fuego unilateral con el Estado turco y comenzó a concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de estructuras democráticas en los territorios que ya controlaban. Algunos han cuestionado que tan serio es todo esto en realidad. Claramente, permanecen elementos autoritarios. Pero lo que ha sucedido en Rojava, donde la revolución siria le dio a los radicales kurdos la oportunidad de llevar a cabo tales experimentos en un gran territorio, contiguo, sugiere que esto es cualquier cosa menos una fachada. Consejos, asambleas y milicias populares se han formado, la propiedad del régimen ha sido entregado a las cooperativas administradas por los trabajadores, y todo a pesar de continuos ataques por parte de las fuerzas de extrema derecha del Estado Islámico (EI).Los resultados cumplen con cualquier definición de una revolución social. En el Medio Oriente, por lo menos, estos esfuerzos se han hecho notar: sobre todo después de que las fuerzas del PKK y Rojava intervinieran para abrirse exitosamente un camino a través del territorio de EI en Irak para rescatar a miles de refugiados yezidis atrapados en el Monte Sinjar después de que los locales peshmerga huyeran del campo. Estas acciones fueron ampliamente celebradas en la región, pero notablemente casi no llamaron la atención en la prensa europea o norteamericana.
Ahora, Isis ha vuelto, con decenas de tanques de fabricación estadounidense y artillería pesada tomadas de las fuerzas iraquíes, para tomar venganza en contra de muchas de esas mismas milicias revolucionarias en Kobane, declarando su intención de masacrar y esclavizar –-sí, literalmente esclavizar-– a toda la población civil. Mientras tanto, el ejército turco se sitúa en la frontera evitando que refuerzos o municiones lleguen a los defensores, y los aviones norteamericanos pasa por encima zumbando lanzando algunos simbólicos ocasionales diminutos bombardeos, al parecer, sólo para poder decir que no es cierto que no hicieron nada como un grupo que dice estar en guerra con los defensores de uno de los grandes experimentos democráticos del mundo.
Si hay un paralelo hoy con los superficiales devotos, falangistas asesinos de Franco, ¿quiénes serían sino Isis? Si hay un paralelo a la Mujeres Libres de España, ¿quienes podrían ser sino las mujeres valientes que defienden las barricadas en Kobane? El mundo –-y esta vez más escandalosamente, la izquierda internacional-– ¿será realmente cómplice de dejar que la historia se repita?



martes, 7 de octubre de 2014

Sobre homenajes institucionales a Los Jubiles o de la Memoria Histórica como arma electoralista interesada.

Si por cuestiones electoralistas vemos a menudo vergonzantes espectáculos de nuestra mediocre clase política, esa inercia aplicada a cuestiones como la llamada “recuperación de la memoria histórica” lo hace aún más lamentable y denunciable.
Intentar además, desde la llamada izquierda, sacar ahora tajada política con la búsqueda de verdad, reparación y justicia hacia las víctimas del Franquismo, se convierte en algo ofensivo cuando esa misma izquierda no se ha preocupado hasta hace bien poco de estas “cuestiones del pasado molestas”.
Recordemos que el ayuntamiento de Córdoba, gobernado por Izquierda Unida y Rosa Aguilar en el 2009, se negó a facilitar la exhumación de fosas comunes en los cementerios de la ciudad (a pesar de las protestas que llevó a cabo la CNT de Córdoba y algunas asociaciones de Memoria Histórica como la de Aguilar de la Frontera).
Desde la CNT ya nos posicionamos en relación al anteproyecto de “ley de memoria democrática” de Andalucía criticando el intento de enlazar el actual sistema de monarquía parlamentaria con el de la II República, poniendo por encima del hecho de haber sido víctima del Franquismo el haber defendido unos “valores democráticos” que no son otros que los valores de la democracia representativa, burguesa y capitalista, a sabiendas que muchísimos represaliados por el Franquismo lo fueron por haber defendido la revolución social, la emancipación de la clase trabajadora y la democracia directa, y no precisamente una democracia burguesa.
Esa revolución social fue la que defendieron los integrantes del grupo guerrillero de Los Jubiles , y no “la legalidad republicana” que anuncian las placas con las que se les homenajea en el cementerio de Bujalance (localidad de origen del grupo), legalidad republicana que en 1933 (en los llamados Sucesos del 33) se utilizó para que muchos vecinos y vecinas de Bujalance fueran asesinados o encarcelados:  5 muertes, numerosos heridos y 200 detenciones, entre otras las de Francisco Rodríguez Muñoz “Jubiles”.
Porque el grupo guerrillero de Los Jubiles fue un grupo anarquista (y no “sindicalistas” sin más…eufemismo que se utiliza a menudo para no decir anarquistas o anarcosindicalistas).
Y no lo fueron circunstancialmente por el carácter “ingenuo” , “milenarista” de “rebeldes primitivos” fruto de la pobreza y el atraso andaluz, como las tesis marxistas se han empeñado en proclamar durante años,  sino que lo fueron porque  el movimiento anarquista y el anarcosindicalismo había estructurado sociedades y sindicatos obreros reivindicativos y eficaces preocupados no sólo por la revolución y la implantación del comunismo libertario en el horizonte sino por las mejoras inmediatas de las condiciones salariales y de trabajo, creando un conjunto de sindicatos, grupos específicos, ateneos, escuelas racionalistas, periódicos, publicaciones, editoriales, colectivos de inquilinos, feministas, naturalistas… que hilaron ese lazo rojinegro sin el cual sería difícil entender la historia de España desde mediados del siglo XIX y gran parte del XX: Toda una cultura paralela a la oficial de la que bebieron los miembros de Los Jubiles.
Los hermanos “Jubiles”: Francisco, Juan y Sebastián Rodríguez Muñoz y el resto de sus compañeros, venían por tanto de una tradición larga de rebeldías, se habían organizado tempranamente en sindicatos anarquistas cuyas demandas y luchas procuraron mejoras laborales y de índole social. También crearon ateneos, tenían conciencia de clase, formación y una cultura paralela a la oficial….Y supieron estar a la altura de los procesos revolucionarios (que implantaron y articularon) y en la lucha y resistencia contra el fascismo. Para nada eran “rebeldes primitivos”, “ahistóricos”, “milenaristas”.
Por ello, consideramos que en la “recuperación de la memoria histórica” lo que debería primar es la búsqueda de la verdad, la reparación y la justicia para con las víctimas del Franquismo (dentro de la órbita de la legislación internacional en Derechos Humanos) sin mezclarlo con supuestos valores democráticos de consenso, y por respeto a las  víctimas evitar una “memoria institucional”  ya que lo único que puede unir a las víctimas sin discusión no son tanto esos “valores democráticos” (abstractos y definidos de manera interesada) sino el  hecho de haber sido víctimas..
No nos molesta, como CNT, que en actos de homenaje a víctimas del Franquismo cuya ideología se sabe fue la anarquista se acuda con banderas republicanas, del PCE o de otros partidos siempre que sea de manera desinteresada. Lo que es lamentable es que se obvie, se silencie, se ningunee, se manipule o se intente protagonizar los actos sin tener en consideración la ideología de las víctimas. De hecho los familiares no tienen por qué profesar la misma ideología que sus familiares represaliados, pero el respeto a ellos también debería incluir no querer falsear o tapar sus ideas (manipulación que puede llegar incluso a no tener en consideración trabajos de historia que no tengan el perfil de quien homenajea).
Hay una corriente en Historia, la llamada liberal-comunista, que considera que la Guerra Civil fue un conflicto en defensa de unos valores democráticos burgueses que no pudieron aplicarse del todo por la radicalización que imprimieron anarquistas y falangistas (impidiendo la consolidación del reformismo republicano que era apoyado por una izquierda responsable y moderada) corriente que lucha por convertirse en la memoria oficial, cuando no deja de  ser una memoria interesada. Memoria interesada que de algún modo prolonga la idea tardofranquista de que “todos fueron culpables” y que lo mejor es “pasar página” y olvidar, justificado de este modo la llamada Ley de Amnistía de 1977 (con la que estuvieron de acuerdo PCE y PSOE) que dejaba impunes a todos los responsables de la dictadura.
Esperemos que algo de esto se tenga en cuenta cuando el próximo 4 de Octubre se acuda al acto de homenaje a Los Jubiles alrededor del monumento que la CNT de Córdoba levantó (sin subvenciones y sí con las manos militantes y el proyecto del escultor Juan Vicente Zafra) en el cortijo de Mojapies (donde les acorralaron y dieron muerte, tras la delación de Juan Olmo “El Abisinio”).
Algunas mentes algo retorcidas proclaman que Los Jubiles, de estar hoy entre nosotros, defenderían la vía política parlamentaria. ¿Quién sabe? A lo mejor, con mayores motivos, serían más anarquistas que nunca viendo cómo a su alrededor se extiende la podredumbre política y el peso cada vez mayor de ese Capitalismo al que combatieron.

Mas información sobre el grupo guerrillero anarquista de los jubiles:  
http://laamapolalibertaria.blogspot.com.es/2013/07/grupo-guerrillero-los-jubiles-cortijo.html



domingo, 5 de octubre de 2014

150 Aniversario de la Fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores

(Foto: Bakunin y anarquistas en Basel, 1869)
La Primera Internacional fue fundada el 28 de septiembre de 1864 en Londres. Agrupó a varios grupos socialistas, anarquistas y comunistas que buscaban dar continuidad a la lucha de clases a través de una organización internacional.
Puesto que la Internacional estaba compuesta por organizaciones y personas pertenecientes a un amplio rango de filosofías, el debate y el conflicto sobre la dirección de la Internacional estuvieron presentes desde el inicio. Los anarquistas, especialmente los mutualistas, se oponían a los comunistas y al estatismo en general. Después, la entrada de los anarquistas colectivistas en la Internacional, la dividió permanentemente en dos campos claros: los que apoyaban alguna forma de estado y los que se oponían.
Los anarquistas favorecían la lucha directa de los trabajadores. Argumentaban que las ideas marxistas eran autoritarias y que, si un partido de tipo marxista llegara alguna vez al poder, serían tan malos como los gobernantes contra los que estaban luchando los trabajadores.
A este respecto, los anarquistas demostraron estar en lo correcto.
En 1872, la Internacional se escindió en dos corrientes: la anarquista y la marxista, con los marxistas expulsando a anarquistas prominentes. Los anarquistas celebraron su propio congreso por separado, declarando sus propias ideas.
La Internacional no sobrevivió, pero los anarquistas intentaron resucitarla varias veces. Finalmente, a finales de 1922, la Asociación Internacional de los Trabajadores, la AIT actual, revivió.
Contrariamente al primer intento de crear una internacional revolucionaria, esta vez la AIT hizo, desde el principio, una declaración clara en contra de las vanguardias políticas. Rechazando el papel del partido en la liberación de la clase trabajadora, la AIT rechazaba las ideas del Partido Comunista, que buscaba unir a todas las organizaciones obreras revolucionarias bajo su ala, en persecución de sus metas.
El Primer Principio del Sindicalismo Revolucionario que aparece en los estatutos de la AIT es que:
“El sindicalismo revolucionario, basándose en la lucha de clases, aspira a unir a todos los trabajadores en organizaciones económicas combativas, que luchen para liberarse del doble yugo del capital y del estado. Su meta es la reorganización de la vida social en base al Comunismo Libertario, vía la acción revolucionaria de la clase obrera. Puesto que solamente las organizaciones económicas del proletariado son capaces de alcanzar este objetivo, el sindicalismo revolucionario se dirige a los trabajadores en cuanto a su capacidad de productores, creadores de riqueza social, para enraizarse y desarrollarse entre ellos, en oposición a los modernos partidos obreros que, declara, son incapaces de la reorganización económica de la sociedad”.
Algunos consideran que el legado de la AIT se remonta a la fundación de la Primera Internacional pero, en realidad, la Primera Internacional fue algo con un comienzo en falso. Las metas de aquellos que quieren alcanzar el cambio a través del estado o de la vanguardia/partido revolucionario simplemente no son las mismas metas que las metas de los anarquistas que entraron en la Internacional con optimismo, solo para darse cuenta finalmente del insuperable abismo entre las dos ideas.
Hoy en día, debido a la relativamente débil organización de la clase trabajadora en organizaciones revolucionarias, algunos creen que la solución yace en unir los diversos elementos de la clase trabajadora e ignorar la cuestión del estado. Pero ésta es una cuestión eterna y un tema que solamente puede volver para mordernos si no estamos atentos. El poder real de algunos partidos puede fluctuar, pero la naturaleza del poder y la autoridad es esencialmente la misma.
Con ocasión de este aniversario, podemos decir “¡Viva la AIT! Nuestra AIT”


jueves, 2 de octubre de 2014

Benito Pabón. El Diputado Anarquista.

A lo largo de las próximas líneas vamos a repasar una vida casi novelesca y muy vinculada a Aragón la de Benito Pabón y Suárez de Urbina, abogado de los campesinos y obreros de la CNT, diputado por Zaragoza en Cortes Generales, secretario general  del Consejo de Aragón, abogado defensor en el proceso del POUM por lo que tuvo que exiliarse por las amenazas de muerte estalinistas. Huido a Filipinas pasó varios meses preso en una jaula de bambú tras la invasión japonesa.  Apenas encontramos referencias de él en los libros de historia y cuando lo hace aparece en un papel muy secundario.

En las elecciones de febrero de 1936 el Partido Sindicalista dentro de la coalición del Frente Popular obtuvo dos actas de diputado. Ángel Pestaña por la circunscripción de Cádiz y Benito Pabón por la de Zaragoza. El Partido Sindicalista había sido fundado en 1934 por Ángel Pestaña, varias veces secretario general de CNT y representante de la línea más posibilista de la organización anarcosindicalista conocida como “trentista”. La idea del Partido Sindicalista era contribuir al movimiento obrero dotándolo de un partido político que, sin inmiscuirse en la labor de los sindicatos, colaborase con los mismos pero con plena autonomía. Se diferenciaba con el PSOE-UGT en que pretendía evitar toda supeditación de la labor sindical a los intereses partidistas. Su genealogía se correspondía más con el laborismo británico, una representación de intereses obreros en el parlamento, pero con una finalidad revolucionaria, esto es, la consecución del comunismo libertario, con una organización basada en las cooperativas, los sindicatos y los municipios.

Benito (María de la Encarnación José Juan Bautista de la Concepción Francisco de Asís Luis Gonzaga Diego Dimas Agustín de la Santísima Trinidad) Pabón y Suárez de Urbina nació en 1895 en Sevilla en el seno de una familia pudiente. Se convirtió en abogado laboralista y siempre estuvo al lado de los trabajadores y campesinos de CNT en la agitada época de insurrecciones y levantamientos que García Oliver denominó “gimnasia revolucionaria”. Llevó la  defensa de los campesinos de Casas Viejas (1933), de los de Sevilla (mayo 1932), así como de los militantes anarcosindicalistas encarcelados después de la insurrección de Cádiz en 1933.  En agosto de 1932, su nombre figura entre los oradores del mitin nacional que la CNT realizó en Sevilla y el año siguiente lo será en el mitin antielectoral de Barcelona, una posición que más tarde rectificó e influyó en su posicionamiento “trentista”. Ejerció como abogado laboralista tanto en Granada como Zaragoza y Madrid.

En las elecciones de febrero de 1936 Benito Pabón fue el segundo candidato más votado en Zaragoza a escasos votos de diferencia del primero. Era una figura muy querida y respetada por los trabajadores y las clases populares. Su hermano Jesús también fue elegido diputado en las elecciones generales de 1936 por la CEDA y llegaría a ser más tarde Director de la Real Academia de la Historia.

En los escasos meses de su etapa como diputado tuvo una activa labor y participó en los debates parlamentarios. Entre ellos a primeros de julio de 1936 polemizó con el diputado republicano Ángel Galarza en torno a la Ley de Amnistía de los presos políticos y la Ley de Vagos y Maleantes. En numerosos escritos y memorias de otros diputados como Ángel Ossorio y Gallardo, aparece Benito Pabón citado en reiteradas ocasiones como  “el diputado anarquista”.
En intervención en el Congreso el 3 de julio de 1936 Benito Pavón precisó: «El concepto que se ha tenido en España respecto a la amnistía respondía a la realidad jurídica de no existir la Ley de Vagos y maleantes, que es una pena en la realidad, porque las cosas son como son y no como las queramos llamar, y aunque nosotros nos empeñemos en decir que la prisión que están sufriendo estos declarados peligrosos sociales no es una pena, que vayan a preguntarles a ellos, o a sus hijos, sino constituye una verdadera pena y un castigo lo que están padeciendo en la realidad. Pero si no hubiera para lo que pretendo una razón jurídica, habría una razón práctica: la de querer dar cumplimiento a una promesa de pacto electoral».

El golpe militar de julio de 1936 le sorprendió en Madrid y participó en los combates con la Columna “Águilas de la libertad”.  Participó activamente en la formación del Consejo de Aragón (octubre 1936) fue su Secretario General y por su papel como jurista autor de los estatutos y disposiciones que crearon su marco legal. En la constitución del Consejo Regional de Defensa de Aragón juega papel fundamental al redactar, asesorado por varios diputados aragoneses del Frente Popular, el documento que se titulaba: “El Consejo de Defensa de Aragón. Motivos de su constitución.” y recoge los argumentos que justifican su creación: necesidad de un organismo rector de las actividades sociales, económicas y políticas del territorio ante la inexistencia de un Gobierno civil, Diputación y demás instituciones. Sometimiento al control de una disciplina deseable y precisa de las columnas que ocupan el mismo para evitar una situación crítica para la producción y que influía en la moral de los habitantes.

Aparece siempre al lado del presidente Joaquín Ascaso como uno de los consejeros que participa en todas reuniones y entrevistas del Consejo de Aragón con otros organismos oficiales como la Generalidad de Catalunya y su presidente Lluis Companys o con el Presidente de la Republica Manuel Azaña o el presidente del Gobierno Largo Caballero.  En junio de 1937 será uno de los oradores de un mitin de la CNT en Paris junto con García Oliver y Federica Montseny.

En diciembre de 1936 fue nombrado para la Comisión Jurídica del Ministerio de Justicia dirigido por García Oliver
En el proceso del POUM fue el inicial abogado defensor de la organización proscrita pero amenazado de muerte por los estalinistas, se exilia definitivamente en agosto de 1938, obligando al POUM a buscar otro abogado defensor.

Tras una efímera estancia en Francia, Pabón partió hacia Filipinas. Tras la invasión japonesa fue denunciado por la agrupación falangista de Manila según unas fuentes y por orden expresa de Serrano Suñer cursada a través del representante de Falange exterior en Tokio según otras  y  fue encarcelado por  las tropas japonesas ocupantes junto con otros españoles republicanos.  Estuvo encerrado en una caja de bambú durante varios meses  hasta su liberación en otoño de 1942 por los japoneses por su débil salud. Hecho que contó con la oposición de los falangistas residentes en Filipinas que intentaron fuese extraditado a España.
Consiguió llegar hasta  América Latina. Primero a México donde se integra en la agrupación de la CNT de tendencia posibilista y más tarde a Santiago de Veraguas y Colón (Panamá) donde trabajó como profesor de lengua castellana en la Escuela de Periodismo de la Universidad.  Murió en  Panamá en 1958

Alberto Ezquerra






miércoles, 1 de octubre de 2014

Cuando a la Iglesia el aborto no le parecía tan mal

Homúnculo, algo menos que un hombre.
La doctrina de la Iglesia católica hacia el aborto no ha sido siempre la actual, que considera a cualquier embrión como un “ser humano en potencia”. No fue hastaPío IX (1869) cuando Roma dejó de distinguir entre faetus animatus e inanimatus, la cesura que dividía lo moral de lo inmoral y, siendo la Ley Divina la ley de los hombres, lo legal de lo ilegal.
Sin embargo, entre el siglo XII y el XIX la idea predominante entre los teólogos era que “el alma humana entraba en el feto masculino alrededor del día número 40, y en el feto femenino en torno al día 80″. Esto es, unas seis semanas para los varones y nada menos que 12 semanas para las hembras aunque, como no era posible conocer el sexo del feto hasta el parto (o hasta el aborto) “tan sólo se excomulgaba por abortos posteriores al día 80″, según cuenta Laura Bossi en su imprescindible “Historia natural del alma”*.
Curiosamente la doctrina actual, consagrada en el derecho canónico en 1917 y de nuevo en 1983, papando Juan Pablo II, es la misma que imperó en el seno de la Iglesia desde el siglo IV, cuando Basilio el Grande y Gregorio de Nisa “defendieron la tesis de origen estoico de la animación en el momento de la concepción (el alma se “inyecta” en el útero con el esperma)”, según recoge la neuróloga italiana. El naturalista Alberto el Grande (fallecido en 1280 y maestro de Tomás de Aquino) también era partidario de la “animación simultánea”, aunque su propio discípulo Tomás y san Agustín se subieron al carro de la animación progresiva del embrión, defendida por Aristóteles.
¿Y cómo es que los embriones masculinos se animaban antes que los femeninos? Una vez más es una idea aristotélica. En su “Historia de los animales” el filósofo griego “afirma que los fetos masculinos se “articulan” con mayor precocidad, de acuerdo con su idea de la superioridad masculina en la scala naturae; y según la tradición del Antiguo Testamento (Levítico, 12, 1-5) la mujer es impura hasta 40 días después del nacimiento de un hijo y 80 días después del nacimiento de una hija“. Lo que quiere decir que, pasada la cuarentena de rigor, las mujeres se van equiparando en lo que al alma se refiere a los hombres. Menos mal.

sábado, 27 de septiembre de 2014

La marca España desahucia ancianos de sus casas

 

Para Berta y Antonio con el corazón inundado de tristeza.

Si fueran personas con la cabeza centrada y con una educación rica en valores se avergonzarían de desahuciar familias, de dar palos, porrazos, patadas, codazos, puñetazos, insultar a quienes en un acto de encomiable solidaridad se plantan ante la puerta de otras personas tristes, acosadas, chantajeadas por la putrefacta usura bancaria, por una caterva política profundamente corrupta, degenerada y criminal.

El salvaje desahucio del matrimonio de ancianos en Tenerife esta semana ha sido un punto de inflexión, una enorme patada en las conciencias de millones de personas, quienes asombrados/as hemos visto en las televisiones los llantos de este señor mayor, la intimidación de la policía política del PP a la gente concentrada, la guardia civil al servicio de los poderosos y millonarios que masacran al pueblo trabajador, las lagrimas de Antonio, los llantos desesperados de su esposa Berta, sin que ningún juez se inmute, sin que ningún asqueroso político de coche oficial, vicios caros y sueldazos haga absolutamente nada.

Lo hemos visto todos/as, incluso estas imágenes salieron en informativos de otros países como Alemania, Francia, Bélgica, Suiza, Venezuela, Estados Unidos…, golpeando las miradas alucinadas de quienes ya no se creen que en España haya democracia, sino algo mucho más parecido a una corrupta dictadura fascista, un régimen que golpea, que expulsa de sus casas a una ciudadanía con derechos civiles y humanos.

La morralla de ropa de marca que dirige este país no tiene escrúpulos, se alegra cuando alguien se suicida por razones económicas, ya casi 5.000 almas en dos años solo en España que han decidido quitarse la vida por no aguantar más las presiones, los chantajes, las amenazas de la banca usurera, el hambre y la miseria de sus hijos/as.

Esta banda millonaria del partido fundado por el franquista Manuel Fraga, celebra que su policía armada hasta los dientes vaya a las casas de ciudadanos/as honestos/as a masacrarlos, a expulsarlos de su universo más sagrado, allí donde han pasado sus vidas y sentido enormes alegrías y tristezas, ilusiones de un futuro mejor, para que en pocas horas estos sinvergüenzas los dejen sin nada, tirados/as en la calle, mientras cuatro sicarios de apellidos nobles se llenan los bolsillos con sus humildes propiedades.

La inmensa inmoralidad legal a la que llaman desahucios es una nueva vuelta de tuerca sobre los derechos de millones de ciudadanos/as. Nos pisotean sin que hagamos nada, están demostrando desde la cloaca del poder político que son capaces de todo en su deriva ultraderechista, actuando como perros falderos de la mafia financiera, a la que defienden sus constantes corruptelas, los abusos de poder a cambio de sobres y prebendas.

Los llantos de Antonio y Berta, su indescifrable sufrimiento, junto a las más de 500 familias desahuciadas cada día de sus casas en el estado español no puede quedar impune, debemos juzgar a los causantes de este genocidio social, el mismo que ya cuenta entre sus siniestros logros que cuatro millones de niños/as españoles estén pasando hambre, subsistiendo bajo el umbral del empobrecimiento extremo.

La historia no absolverá jamás a los causantes de tanto dolor, a quienes planifican y ejecutan premeditadamente vergonzosos actos de terrorismo de estado, expulsando a personas honradas de sus casas, matando de hambre, generando despidos masivos, desempleo, enfermos/as sin atención sanitaria, recortando salvajemente el estado del bienestar, condenando a millones de familias a sobrevivir sin ingresos, privatizando servicios públicos como la sanidad o la educación, regaladas a precio de saldo a parientes, a empresarios donantes de sobres repletos de billetes de quinientos euros.

Tanto daño no puede ser eterno, este delictivo modus operandi nazi-fascista de los desahucios en el estado español debe ser juzgado, de lo contrario no quedará esperanza, solo un futuro negro para las generaciones venideras, abusos de poder, caciquismo, delincuencia política, una masacre humanitaria inminente si permitimos que la misma escoria siga asesinando la dignidad y la democracia.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/


 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Eres anarquista? ¡La respuesta te podría sorprender!

Lo más probable es que ya hayas escuchado algo sobre quiénes son los anarquistas y sobre aquello en lo que supuestamente creen. Lo más probable es que todo lo que escuchaste decir sobre ellos sea falso. Mucha gente parece que piensa que los anarquistas son adeptos a la violencia, al caos y a la destrucción, que se oponen a todas las formas de orden y de organización, que son nihilistas fanáticos que quieren acabar con todo. Nada más lejos de la realidad. Los anarquistas son las personas que piensan simplemente que los seres humanos pueden comportarse de una forma razonable sin tener que ser obligados a ello. En realidad, es una noción muy simple. Pero es la noción que los ricos y poderosos siempre consideraron más peligrosa.

En su expresión más simple, las creencias anarquistas giran en torno a dos premisas. La primera es que los seres humanos son, en circunstancias normales, tan razonables y decentes como les permitan ser y, por lo tanto, pueden autoorganizar sus comunidades sin necesidad de que les indiquen cómo. La segunda es que el poder corrompe. Antes de nada, el anarquismo es una cuestión de tener coraje para tomar los principios simples de la decencia común por los cuales nos guiamos y seguirlos hasta sus conclusiones lógicas. Por muy insólito que parezca, en muchos aspectos importantes, ya eres anarquista (sólo que no te das cuenta).

Tal vez te ayude si analizamos algunos ejemplos del día a día:

Si hay una fila para coger un autobús casi lleno, ¿vas a esperar tu turno y contener las ganas de colarte, incluso si no hay ningún policía?

Si respondiste «sí», ¡entonces estás habituado a actuar como un anarquista! El principio anarquista fundamental es «autoorganización»: el asumir que los seres humanos no necesitan que se les amenace con sanciones para que alcancen un grado de comprensión entre ellos, o para que traten a los demás con dignidad y respeto.

Todas las personas creen que son capaces de comportarse de manera razonable. Si piensas que la ley y la policía son necesarias, es sólo porque no crees que otras personas lo sean. Pero si te paras a pensar, ¿no tendrán ellas derecho a pensar exactamente lo mismo en relación a ti? Los anarquistas argumentan que casi todo el comportamiento antisocial que nos hace pensar que es necesaria la existencia de fuerzas armadas, de policía, de prisiones y de gobiernos para controlar nuestras vidas es, de hecho, causado por las desigualdades sistemáticas y la injusticia que esas fuerzas armadas, policía, prisiones y gobiernos crean. Es todo un círculo vicioso. Si las personas están acostumbradas a ser tratadas como si sus opiniones no importasen, es probable que se vuelvan agresivas y cínicas, incluso violentas (lo cual, por supuesto, hace que sea fácil para los que están en el poder decir que sus opiniones no cuentan). En cuanto se dan cuenta de que su opinión es tan importante como la de cualquier otra persona, tienden a volverse muchísimo más abiertas. Para abreviar una larga historia: los anarquistas creen que, en gran medida, es el propio poder y sus consecuencias lo que vuelve a las personas estúpidas e irresponsables.

¿Eres miembro de un club deportivo o equipo de deporte, o de cualquier otra organización voluntaria donde las decisiones no sean impuestas por un jefe, sino tomadas en base al consenso general?

Si respondiste «sí», ¡entonces perteneces a una organización que trabaja de acuerdo con los principios anarquistas! Otro principio básico es la asociación voluntaria. Es sólo una cuestión de aplicar los principios democráticos a la vida diaria. La única diferencia es que los anarquistas creen que debería ser posible la existencia de una sociedad en la que cada cosa fuese organizada según esos principios, todos los grupos basados en el consentimiento libre de sus miembros y, por lo tanto, todo ese estilo de organización de arriba abajo (militar como los ejércitos, o las burocracias o las grandes corporaciones, basadas en cadenas de comandos) ya no serían necesarias. Tal vez no crea que eso llegue a ser posible jamás. Tal vez sí. Pero cada vez que llegas a un acuerdo por consenso, en vez de por una amenaza, cada vez que haces un pacto voluntario con otra persona, llegas a un reconocimiento recíproco o alcanzas un compromiso teniendo en la debida consideración la situación o las necesidades particulares del otro, estás siendo un anarquista, incluso aunque no tengas conciencia de ello.

El anarquismo es sólo el modo en que las personas actúan cuando tienen libertad para hacerlo de acuerdo con su elección y cuando negocian con otros que son también libres – y por lo tanto, conscientes de la responsabilidad ante los demás que eso implica. Esto conduce a otro punto crucial: mientras las personas pueden ser razonables y tener consideración si están relacionándose con iguales, la naturaleza humana es tal que parece imposible que lo hagan cuando se les da poder sobre los otros. Dale poder a alguien y abusará de él de una forma u otra.

¿Piensas que la mayoría de los políticos son unos cerdos egocéntricos, egoístas, a los que no les importa realmente el interés público? ¿Piensas que vivimos en un sistema económico que es estúpido e injusto?

Si respondiste «sí», entonces apoyas la crítica anarquista de la sociedad contemporánea (por lo menos en sus aspectos más generales). Los anarquistas piensan que el poder corrompe y que los que pasan la vida entera en busca del poder son las últimas personas a las que debería dársele. Los anarquistas piensan que nuestro sistema económico actual tiene más probabilidades de premiar a las personas por comportamientos egoístas o sin escrúpulos que a las que son seres humanos decentes, preocupados por los demás. La mayoría de las personas tienen esos sentimientos. La única diferencia es que la mayoría de las personas cree que no hay nada que hacer en relación con eso o que (y es esto en lo que los fieles servidores del poder suelen insistir) puede llegar a hacerse algo que acabe cambiando las cosas para peor. Pero... ¿y si no fuese cierto? ¿Habrá realmente alguna razón válida para creer esto? Cuando se pueden probar, la mayoría de las previsiones sobre lo que sucedería sin estados o capitalismo acaban por demostrar que no están fundamentadas.

Durante miles de años las personas vivieron sin gobiernos. En muchos lugares del mundo hay pueblos que viven fuera del control de los gobiernos, incluso hoy en día. No se dedican a matarse unos a otros. Sólo viven sus vidas, como cualquier otra persona haría. Claro que en una sociedad compleja, urbana, tecnológica... hay una necesidad mucho mayor de organización. Sin embargo, la tecnología puede hacer también que esos problemas sean más fáciles de resolver. De hecho, ni siquiera empezamos a pensar cómo serían nuestras vidas si la tecnología fuese puesta realmente al servicio de las necesidades de los humanos. ¿Cuántas horas necesitaríamos trabajar para mantener una sociedad funcional (es decir, si nos viésemos libres de las ocupaciones inútiles o destructivas como el telemarketing, los abogados, los carceleros, los analistas financieros, los expertos en relaciones humanas, los burócratas y los políticos), si enfocásemos el trabajo de nuestras mejores cabezas científicas de los sistemas de armamento espaciales o del mercado de acciones hacia la mecanización de las tareas más desagradables o más peligrosas como la minería de carbón o la limpieza del baño y si distribuyésemos el trabajo que sobrase entre todas las personas? ¿Cuatro horas al día? ¿Tres? ¿Dos? Nadie lo sabe porque nadie se hace ni siquiera ese tipo de pregunta. Los anarquistas piensan que estas son exactamente el tipo de preguntas que deberíamos empezar a hacernos.

¿Crees realmente en las cosas que les dices a tus hijos (o que tus padres te contaron)?

«No importa quién empezó». «Dos males no hacen un bien». «Limpia lo que ensuciaste». «Haz las cosas pensando en los demás». «No seas mezquino con las personas que te parece diferentes». Tal vez deberíamos decidir si estamos mintiendo a nuestros hijos cuando les hablamos del bien y del mal, o si estamos tomando realmente en serio nuestras propias sentencias. Porque si llevas estos principios morales a sus conclusiones lógicas, llegarás al anarquismo.

Toma el principio de que dos males sumados no producen un bien. Si tomases eso realmente en serio, bastaría para echar por tierra casi totalmente la base de todo el sistema bélico y de justicia criminal. Lo mismo pasa con el reparto: les decimos siempre a los niños que tiene que aprender a compartir, a tener en cuenta las necesidades de unos y de otros, a ayudarse mutuamente; después, cuando estamos en el mundo real asumimos que cada uno es naturalmente egoísta y competitivo. Un anarquista asegurará siempre que, de hecho, lo que les decimos a nuestros hijos es cierto. Mucho de lo que se consiguió en la historia de la humanidad, cada descubrimiento o hecho que mejoró la vida de las personas, fue gracias a la cooperación y la ayuda mutua. Incluso ahora, la mayor parte de nosotros gastamos más con nuestra familia y con nuestros amigos que con nosotros mismos. Aunque, sin ninguna duda, siempre va a haber personas competitivas en este mundo, no es una razón para que la sociedad se base en el fomento de ese comportamiento y mucho menos para hacer que las personas compitan para alcanzar las necesidades básicas de la vida. Una sociedad que sólo fomenta la competición, sólo defiende los intereses de los que están en el poder, que quieren que vivamos con temor hacia los demás. Por eso los anarquistas proponen una sociedad basada no sólo en la asociación libre sino también en la ayuda mutua.

La verdad es que la mayor parte de los niños crece creyendo en una moral anarquista y gradualmente tienen que darse cuenta de que el mundo adulto no funciona así. He ahí por qué tantas personas son rebeldes, alienadas e incluso suicidas mientras son adolescentes, y acaban por resignarse y amargarse cuando se convierten en adultos. La única recompensa es, frecuentemente, tener capacidad para educar a sus propios hijos y desear que el mundo sea justo para ellos. ¿Pero por qué no comenzamos por construir un mundo que sea realmente basado en los principios de la justicia? ¿No sería ese el mejor regalo que podríamos dar a nuestros hijos?

¿Crees que el ser humano es fundamentalmente corrupto y malo o que algunos tipos de personas (mujeres, personas de raza negra, gente común que no es ni rica ni tiene estudios) son especimenes inferiores, destinados a ser gobernados por alguien mejor que ellos?

Si tu respuesta es «sí», bueno, entonces parece que no eres anarquista al fin y al cabo. Pero si respondiste «no», entonces es posible que estés de acuerdo con el 90% de los principios anarquistas y, esperamos, estés viviendo tu vida de acuerdo con ellos. Siempre que tratas a otro ser humano con consideración y respeto estás siendo anarquista. Cada vez que resuelves tus divergencias con otros a través de un compromiso razonable y escuchas lo que cada uno tiene que decir en vez de dejar que alguien decida en nombre de los restantes, estás siendo anarquista. Cada vez que tienes oportunidad de forzar a alguien a hacer algo pero, en vez de eso, decides apelar a tu sentido de la razón y la justicia, estás siendo anarquista. Lo mismo pasa cuando compartes algo con un amigo, o decides quién va a lavar los platos, u otra cosa con un sentido de equidad.

Claro, podrás objetar que todo va bien mientras se trata de pequeños grupos de personas que se relacionan mutuamente, pero para administrar una ciudad o un país, es un asunto totalmente diferente. Y, evidentemente, esto tiene su razón de ser. Incluso si se descentraliza la sociedad y se pone el mayor poder posible en manos de las pequeñas comunidades habrá (a pesar de todo), un gran número de cosas que necesiten ser coordinadas, desde administrar las vías de ferrocarril hasta decidir sobre qué aspectos debe centrarse la investigación en medicina. Pero sólo porque algo sea complicado no quiere decir que no haya manera de hacerlo. Simplemente quiere decir que será complicado. De hecho, los anarquistas tienen muchas ideas sobre cómo una sociedad saludable y democrática debería autogobernarse. Para explicarlas es necesario ir mucho más allá de este pequeño texto introductorio. De todas formas, no hay ningún anarquista que pretenda tener en sus manos el modelo perfecto. La verdad es que no conseguimos imaginar la mitad de los problemas que surgirán cuando intentemos crear una sociedad democrática. Incluso así, creemos que la capacidad de los humanos está a la altura de resolverlos mientras la humanidad se conserve dentro del espíritu de nuestros principios básicos (que son, al fin y al cabo, sólo los principios de decencia humana fundamental).

David Graeber

Traducción publicada originalmente en elrefractario.blogspot.com. Título original: Are you an anarchist? The answer may surprise you!
http://es.theanarchistlibrary.org/librar...render.pdf
http://es.theanarchistlibrary.org/


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ni demócratas, ni dictadores: Anarquistas

Teóricamente, ‘democracia’ significa gobierno del pueblo; gobierno de todos para todos mediante los esfuerzos de todos. En una democracia el pueblo deben poder decir lo que desee, nominar a los ejecutores de sus deseos, monitorear su actuar y removerlos cuando sea adecuado.
Naturalmente esto presume que todos los individuos que componen un pueblo tienen la capacidad de formar una opinión y expresarla respecto a todos los temas que les interese. Implica que todos son política y económicamente independientes y por lo tanto nadie, para vivir, estaría obligado a someterse a la voluntad de otros.
Si existen clases e individuos que son privados de los medios de producción y por ende dependientes de otros con el monopolio sobre esos medios, el así llamado sistema democrático puede solamente ser una mentira, que sirve para engañar a las masas del pueblo y mantenerlas dóciles con un aspecto externo de soberanía, mientras el gobierno de la clase privilegiada y dominante está de hecho siendo salvaguardado y consolidado. Tal es la democracia y tal ha sido siempre en la estructura capitalista, sea la forme que tome, desde la monarquía constitucional hasta el así llamado gobierno directo.
No podría existir una cosa llamada democracia, un gobierno del pueblo, más que en un régimen socialista, cuando los medios de producción y de vida están socializados y el derecho de todos a intervenir en los asuntos públicos corrientes se basa y se garantiza en la independencia económica de cada persona. En este caso parecería que el sistema democrático fuese el más capaz de garantizar la justicia y de armonizar la independencia individual con las necesidades de la vida en sociedad. Y así les parecía, más o menos claro, a aquellos que, en la era de los monarcas absolutos, lucharon, sufrieron y murieron por la libertad.
Pero el hecho es que, mirando las cosas como realmente son, el gobierno de todo el pueblo resulta ser una imposibilidad, debido al hecho de que los individuos que conforman el pueblo tienen opiniones y deseos diferentes y nunca, o casi nunca ocurre, que en algún asunto o problema puedan todos estar de acuerdo. Por lo tanto el ‘gobierno de todo el pueblo’, se hemos de tener gobierno, puede como mucho ser solo el gobierno de la mayoría. Y los demócratas, ya sean socialistas o no, están dispuestos a concordar. Añaden, es cierto, que se deben respetar los derechos de las minorías; pero ya que es la mayoría la que decide cuáles son estos derechos, resulta que las minorías solo tienen el derecho a hacer lo que la mayoría quiere y permite. El único límite a la voluntad de la mayoría sería la resistencia, y esto lo saben las minorías y pueden levantarla. Esto significa que siempre habría una lucha social, en la que una parte de los miembros, bien sea la mayoría, tiene el derecho a imponer su propia voluntad sobre los demás, enyugando los esfuerzos de todos para sus propios fines.
Y aquí haría un alto para mostrar cómo, en base al razonamiento respaldado por la evidencia de los eventos pasados y presentes, ni siquiera es verdad que donde hay gobierno, llámese autoridad, aquella autoridad resida en la mayoría y cómo en realidad toda ‘democracia’ ha sido, es y debe ser nada menos que una ‘oligarquía’ — un gobierno de los pocos, una dictadura.
Pero, para propósitos de este artículo, prefiero vagar por el lado de los demócratas y asumir que pueda realmente haber un verdadero y sincero gobierno de la mayoría.
Gobierno significa el derecho de hacer la ley y de imponerla sobre todos por la fuerza: sin una fuerza policial no hay gobierno.
Ahora, ¿puede una sociedad vivir y progresar pacíficamente para el bien mayor de todos, puede adaptarse gradualmente a las circunstancias siempre cambiantes si la mayoría tiene el derecho y los medios para imponer su voluntad por la fuerza sobre las minorías recalcitrantes?
La mayoría es, por definición, retrógrada, conservadora, enemiga de lo nuevo, aletargada de pensamiento y acción y al mismo tiempo impulsiva, inmoderada, sugestionable, simplista en sus entusiasmos e irracionales temores. Toda nueva idea brota de uno o unos pocos individuos, es aceptada, si es viable, por una minoría más o menos cuantiosa y conquista a la mayoría, si es que ocurre, solo después de haber sido sustituida por nuevas ideas y nuevas necesidades y ya se ha vuelto obsoleta y quizás un obstáculo, en vez de un estímulo al progreso.
Pero ¿queremos, entonces, un gobierno de la minoría?
Ciertamente no. Si es injusto y dañino que una mayoría oprima minorías y obstruya el progreso, es aún más injusto y dañino que una minoría oprima a toda la población o imponga sus propias ideas por la fuerza, las que aún si son buenas excitarían repugnancia y oposición por el hecho de ser impuestas.
Y luego, no debemos olvidar que existe todo tipo de minorías distintas. Hay minorías de egoístas y villanos como las hay de fanáticos que se creen poseedores de la verdad absoluta y, en perfecta buena fe, buscan imponer a los demás lo que ellos sostienen que es la única vía a la salvación, aún si es una simple estupidez. Hay minorías de reaccionarios que buscan darle la espalda al reloj y están divididos respecto a los caminos y límites de la reacción. Y hay minorías de revolucionarios, también divididos respecto a los medios y fines de la revolución y sobre la dirección que el progreso social ha de tomar.
¿Qué minoría debiese asumir?
Este es un asunto de fuerza bruta y capacidad para la intriga, y las probabilidades de que el éxito caiga a la más sincera y más devota al bien general no son favorables. Para conquistar el poder se requieren cualidades que no son exactamente aquellas que se requieren para asegurar que la justicia y el bienestar triunfen en el mundo.
Pero he de continuar dando a los demás el beneficio de la duda y asumir que una minoría llegase al poder y que, entre aquellas que aspiran al gobierno, yo considerara la mejor por sus ideas y propuestas. Quiero asumir que los socialistas llegaran al poder y añadiría, también los anarquistas, si no se me previene por una contradicción en los términos.
¿Sería esto el peor escenario de todos?
Sí, para obtener el poder, ya sea legalmente o ilegalmente, se requiere haber dejado en el camino gran parte del propio bagaje ideológico y haberse desecho de todos los escrúpulos morales. Y luego, una vez en el poder, el gran problema es cómo permanecer ahí. Se requiere crear un interés compartido en el nuevo estado de las cosas y adjuntar a aquellos en el gobierno a una nueva clase privilegiada, y suprimir todo tipo de oposición mediante todos los medios posibles. Quizás en nombre del interés nacional, pero siempre con resultados destructores de la libertad.
Un gobierno establecido, fundado sobre el pasivo consenso de la mayoría y fuerte en números, en tradición y en el sentimiento —a veces sincero— de estar en lo cierto, puede dar algo de espacio a la libertad, al menos por tanto como las clases privilegiadas no se sientan amenazadas. Un nuevo gobierno, que dependa del apoyo solamente de una a menudo escasa minoría, está obligada por necesidad a ser tiránica.
Se requiere solamente pensar qué hicieron los socialistas y comunistas cuando llegaron al poder, o bien traicionando sus principios y a sus camaradas o enarbolando colores en nombre del socialismo y el comunismo.
Es por esto que no estamos ni por el gobierno de una mayoría ni por el de una minoría; ni por la democracia ni por la dictadura.
Estamos por la abolición del gendarme. Estamos por la libertad de todos y para el libre acuerdo, que estará ahí para todos cuando nadie tenga los medios para forzar a otros, y todos estén involucrados en el buen concurso de la sociedad. Estamos por la anarquía.
Errico Malatesta
Publicado originalmente en el periódico Pensiero e Volontà en mayo de 1926.



domingo, 7 de septiembre de 2014

Cuando el estado repartió heroína para alienar a gran parte de su juventud

Todavía recuerdo aquellos años finales de los 70, principios de los 80, cuando de repente apareció misteriosamente la heroína en casi todos los barrios populares de Canarias. Antes solo se encontraba marihuana, hachís, pastillas y excepcionalmente cocaína, drogas que no generaban en esos tiempos una excesiva adicción, ni convertían a quienes las consumían en zombis demacrados/as dispuestos/as a todo para conseguir una nueva dosis. 

Con la heroína lo consiguieron y todo se llenó de fantasmas desnutridos/as, tremendamente flacos/as, recorriendo las calles pidiendo dinero, forzando coches, robando, pegando tirones, atracando, saqueando los humildes ahorros de sus propias familias.

Soy de los que pienso que el propio estado comenzó ese reparto indiscriminado de droga, con el objetivo claro de alienar a una juventud que era combativa, que llevaba años luchando contra la anterior dictadura fascista española, que tras el engaño siniestro de la “transición” a la falsa democracia se eternizó en el poder a los nuevos ladrones, delincuentes políticos, estafadores profesionales de coche oficial, que temían a una juventud que comenzaba a organizarse, a luchar, a movilizarse en sus barrios y ciudades, en los centros educativos de secundaria y en la propia universidad.

Ese plan alienante se llevó a cabo por todo el estado español, no solo en las islas, incidiendo sobre todo en Euskal Herria, Catalunya, Galixa, Andalucía, Madrid…, donde de repente los/as heroinómanos/as formaron parte del paisaje cotidiano, destruyendo a una parte de la juventud más luchadora, llevándola a la muerte por sobredosis, asesinatos, disparos de la policía y suicidios.

Por ello no entiendo que los voceros del caduco régimen español se echen las manos a la cabeza, simplemente porque alguien diga “que la propia policía repartió drogas”. Es una realidad palpable, no sé si los cuerpos de seguridad lo hicieron directamente o no, pero es un hecho que existió, un proyecto preconcebido de alienación desde las entrañas del estado, cuyos resultados les fueron inmensamente satisfactorios, borrando del mapa social y político a muchos/as jóvenes, destrozando barrios combativos, heroicos y altamente organizados, donde gran parte de sus líderes juveniles cayeron en las fauces de las toxicomanías, conducidos/as directamente al paredón de la pasividad, del lumpen, de la absoluta indigencia, de una exclusión social casi irreversible.

Muchos amigos y amigas jamás salieron de ese abismo, yo mismo pude ser uno/a de ellos/as. Gente muy valiosa, inteligente, con mucha cultura, compromiso, con ideas claras de lucha contra este criminal sistema capitalista, compañeros/as que ahora están muertos/as, hospitalizados/as de por vida o simplemente con una demencia permanente, deambulando calles oscuras en la más absoluta soledad, desamparados/as por el corrupto régimen, sobreviviendo en bancos de alimentos, pasando sus últimos días en centros sociales tapadera, que lo único que persiguen es tapar la evidente y triste realidad.

Aquellos años de Deep Purple, Led Zeppelin y el amor revolucionario de Víctor Jara, inundaron de ternura esa parte de nosotros/as que todavía sigue viva, que nos estremece cuando recordamos a los/as muchos/as que ya no están, que se quedaron en el camino desolado, galopando caballos de muerte entre las nubes del olvido.


Este artículo ha llegado a mí por casualidad y lo hago público en mi blog, pues fue  una realidad que yo mismo viví, en el  barrio malagueña donde crié, la heroína paso por mi lado muchas veces, pero eligió a mis amigos, esos amigos que hoy habitan en el cementerio.
A quien se le ocurriría llamarle heroína o nieve a ese polvo blanco asesino.