domingo, 17 de marzo de 2019

¡Cuidado con el ecologismo de Estado!


Vivimos en un mundo que no funciona, que está en franco declive, que se hunde, tal como parecen indicar los síntomas de la degradación directamente comprobables, desde el desarreglo climático hasta las hambrunas y patologías emergentes, desde la contaminación generalizada y la deforestación galopante hasta la desigualdad social creciente, desde la extensión de la peste emocional religiosa y nacionalista hasta las guerras por el control de recursos cada vez más escasos. No se trata pues de una simple crisis, sino de una catástrofe ecológica y social que adquiere visos de normalidad, puesto que lleva años produciéndose. En efecto, la economía global, último estadio de la civilización capitalista, se ha mostrado como una fuerza destructora mayor, capaz de alterar irreversiblemente los ciclos vitales de la naturaleza, de arruinar la sociedad y de destruirse con ambas. Hecho histórico inaudito, el impacto económico y tecnológico ha desbordado la esfera social adquiriendo la devastación dimensiones geológicas. Las condiciones de supervivencia de la especie humana están siendo profundamente deterioradas. La novedad es que o hay vuelta atrás. En resumen, el capitalismo es la catástrofe misma, y el problema no es que se derrumbe, una buena cosa se mire por donde se mire, sino que en su demencial carrera hacia el abismo nos arrastre a todos. Las almas cándidas que no paran de rogar por la salvación del planeta Tierra, por la preservación del hábitat de la humanidad, contra la extinción de las especies, harían bien en precisar que es del capitalismo en todas sus facetas del que hay que salvarlo, y que ello comporta su abolición, que es la de las desigualdades, de las jerarquías, de los aparatos políticos, de la división del trabajo, del patriarcado, de los ejércitos y de los Estados.
La Naturaleza ha pasado plenamente a formar parte de la economía; ha dejado de ser un entorno inmutable que soporta a una sociedad evolucionando históricamente. Se ha “civilizado”. Tierra, mar, aire y seres vivos son meros objetos de mercado. La sociedad, capitalista por supuesto, se apropia de la Naturaleza, o como se suele decir, del medio ambiente, igual que se había apoderado antes de la sociedad. La Naturaleza ya no queda fuera de la historia, no es ajena al tiempo lineal de la sociedad de masas, puesto que las catástrofes que la afectan tienen origen social. Son consecuencia de un proceso histórico ligado al ascenso y consolidación de una clase que funda su poder en el control de la economía: la burguesía. Y esa misma clase, históricamente transformada, ha tomado conciencia de que el nuevo empuje de la economía – de un mayor avance en el saqueo del territorio- depende de la administración de las catástrofes que su despliegue ha provocado. La guerra contra la naturaleza continúa pero disimulada bajo una aparente paz ecológica. El catastrofismo es ahora parte importante de la ideología dominante -la de la clase dominante, hasta hace poco optimista y progresista- puesto que el pesimismo es más de recibo en un mundo que hace aguas. El desastre no se puede negar ni reconducir. Hay que admitirlo. La basura campa a sus anchas, el ocio industrializado hace estragos, la biodiversidad se pierde y la opresión se multiplica. El mensaje actual del poder es claro: la catástrofe es real, la amenaza del colapso es muy plausible, pero la responsabilidad compete a una humanidad abstracta, ávida de riquezas, muy prolífica y genéticamente autodestructiva. Resulta que todos somos culpables de la catástrofe por ser como dicen que somos, animales que persiguen exclusivamente el beneficio privado. Solamente los dirigentes pueden librarnos de ella, porque solo ellos tienen la capacidad, los conocimientos y los medios necesarios para hacerlo sin frenar el crecimiento económico ni modificar en lo sustancial el modelo financiero. En fin, conservando con fidelidad el statu quo, no afectando en lo fundamental las estructuras políticas y sociales.
La solución de los dirigentes radica en un nuevo sistema industrial de producción y servicios controlando los flujos migratorios y caminando de la mano de tecnologías “verdes”, las verdaderas protagonistas de la “transición” del viejo mundo ecocida con sus fuentes de energía “fósil” al nuevo mundo sostenible con sus “yacimientos” de energía “renovable”. La nueva economía “baja en carbono” llega en auxilio de la vieja economía petrolificada, no para desplazarla, sino para complementarla. Ambas son extractivistas y desarrollistas. Las multinacionales dirigen toda la operación: el capitalismo es quien reverdece. Así pues, el consumo de combustible fósil no se verá afectado por la producción de agrocarburantes y de energía de fuentes que de “renovables” no tienen más que el nombre. El consumo mundial de energía que los dirigentes tildan de “verde” nunca sobrepasará a la “fósil”: en la actualidad no llega al 14% del total. Por consiguiente, las centrales nucleares, las térmicas, las incineradoras, las metanizadoras, la fractura hidráulica y los embalses incrementarán su presencia, esta vez en compañía de las industriales eólicas, fotovoltaicas, termosolares y de biomasa. Las nuevas tecnologías sostienen a la sociedad explotadora, dependen de ella tanto o más que lo contrario. El crecimiento, el desarrollo, la acumulación de capital o como quieran llamarlo, se apoya ahora en la economía “verde”, en la “sostenibilidad”, en los puestos de trabajo “verdes”, en las innovaciones ecotécnicas que concentran poder y refuerzan la verticalidad de la decisión. El ecologismo de Estado es su nuevo valedor, la vanguardia profesional auxiliar de la clase política alumbrada por el parlamentarismo, el voraz consumidor de los fondos públicos y privados destinados a financiar proyectos de apuntalamiento sistémico y rentabilización de la marginalidad.
Un ecologismo de ese tipo es casi imprescindible como instrumento estabilizador de la fuerza de trabajo expulsada definitivamente del mercado, pero todavía lo es más como arma de deslocalización de las actividades contaminantes hacía países pobres, cuya mayor oportunidad de formar parte de la economía global consiste en convertirse en vertederos. El ecologismo de Estado viene representado primero por una gama de partidos de corte ecoestalinista, fruto del reciclaje del estalinismo residual, clásico, bajo los parámetros del ciudadanismo populista, como por ejemplo Podemos, Comunes, IU o Equo. A continuación vienen un montón de colectivos y asociaciones reformistas que no van más allá de la economía “solidaria” de mercado, el consumo “responsable”, la explotación de energías “renovables” y el desarrollismo “sostenible.” Mayor grado de complicidad con el orden tienen los ecologistas patentados de las grandes ONG's del estilo de Green Peace, WWF, Extinción-Rebelión o Green New Deal, que aspiran a convertirse en lobbies, y sobre todo los tertulianos “transicionistas”, los “colapsólogos” y las vedettes del espectáculo conmovidas por la devastación planetaria. Sin embargo, el núcleo duro de esa clase de ecologismo está compuesto por una fauna considerable de arribistas cretinos, trepas advenedizos y aventureros aprovechados que se distribuye por las instituciones, los medios, las redes sociales y las cúpulas orgánicas en tanto que expertos, asesores, consejeros y directivos. Se puede confeccionar una extensísima lista con sus nombres. El común denominador de todos ellos es no constituir una amenaza para nada ni para nadie. No cuestionan los tópicos fundacionales del dominio burgués -“democracia”, “progreso”, “Estado de derecho”- sino más bien lo contrario. Realmente no quieren acabar con el capitalismo ni desindustrializar el mundo. Sus miras son mucho menos ambiciosas: la mayoría se dará por satisfecha con ver incluidas algunas de sus propuestas en las agendas de los partidos principales y los gobiernos. Al fin y al cabo, su trabajo vocacional se limita a presionar a los políticos, no a expurgar la política. Intentan ejercer de intermediarios en el mercado territorial a través de normativas conservacionistas, tal como hacen los sindicatos en el mercado laboral.
El Estado vertebra o desvertebra la sociedad en función de poderosos intereses privados, los intereses de la dominación industrial, y no en beneficio de las masas administradas. Es algo inamovible. El saqueo del territorio que las elites económicas practican está siendo facilitado por las instancias estatales, que se alimentan de él reforzando de paso su estructura jerárquica, consolidando la clase político-funcionarial y extendiendo los mecanismos de control de la población. No hay Estado “verde” posible, porque ningún Estado que se precie va a actuar en contra de sus intereses, y estos pasan por la explotación intensiva de los recursos naturales más que por el decrecimiento. La detención de la catástrofe implicaría la del desarrollo, con temibles derivaciones como la erradicación del consumismo, el desmantelamiento de las industrias, las autopistas y la gran distribución, la desurbanización del espacio, la disolución de la burocracia, la descentralización total de la producción energética y alimentaria, el fin de la división del trabajo, etc., todas contrarias al carácter del Estado producto de la civilización industrial. Por eso el ecologismo del Estado preferirá distraer a su público con pequeños gestos superficiales de responsabilidad ciudadana. No irá más allá de los impuestos, los decretos y las comisiones de seguimiento; no sobrepasará la recogida selectiva de basuras, la limitación de la velocidad a 80 Km/h, el fomento de la bicicleta, la promoción de los alimentos orgánicos, el alumbrado de bajo consumo o la prohibición de determinados envases de plástico, nada de lo cual contribuirá visiblemente al cambio ecológico o a la democratización de la sociedad. El Estado reposa sobre una población infantilizada, excluida de la decisión y despolitizada, volcada en su vida privada; el Estado se nutre de una sociedad artificial, estratificada, clasista, en fuerte desequilibrio con el entorno y por consiguiente insostenible. Si una sociedad así nunca será ecológicamente viable, tampoco lo será un Estado forjado en su seno por mucha voluntad que alguno le ponga. Los falsos ecologistas adoran al Estado por encima de todas las causas.
Los verdaderos ecologistas están en otra parte. Los auténticos ecologistas son antidesarrollistas. Su programa rechaza el papel preponderante de la técnica en la orientación evolutiva de la sociedad, es decir, condena como falacia perniciosa la idea de “progreso”. Asímismo, critica y combate la concentración de la población en conurbaciones y la proletarización de la vida de sus habitantes, tanto en su dimensión material como en la moral. Lucha contra la alienación y consecuencia necesaria de la masificación. Para ellos la civilización industrial y el Estado que la representa son irreformables y hay que combatirlos por todos los medios, desde luego, medios que no contradigan a los fines. Boicots, marchas, ocupación, movilizaciones, etc. La defensa del territorio es antiestatista y anticapitalista tanto en la forma como en el contenido. Busca la salida del capitalismo, la desmercantilización del territorio y las relaciones humanas, y la gestión pública a través del ágora, es decir, de las asambleas. La catástrofe ecológica no podrá conjurarse más que con un cambio drástico del modo de vida, una “desalienación”, lo que nos remite a la restitución del metabolismo normal entre la urbe y el campo, a la unificación del trabajo intelectual y físico, a la supresión de la producción industrial, a la abolición del trabajo asalariado, a la extinción de las formas estatistas... La cuestión teórica y práctica que se plantea consiste en cómo elaborar una estrategia realista de masas para llevar a cabo los objetivos descritos. La salvación del planeta y de la humanidad doliente dependerá de que la capacidad que tenga la población oprimida para salir de su letargo y emprender el largo camino de la resistencia con el fin de acabar con un mundo aberrante y construir en su lugar una sociedad verdaderamente humana.
Miquel Amorós, 26 de febrero de 2019. Argumentos para la no-participación en unas jornadas colapsistas


lunes, 11 de marzo de 2019

Ángel Berrueta, la otra cara de los atentados del 11M



Dos días después de los atentados de Atocha, un policía nacional y su hijo asesinaron al panadero pamplonés por negarse a poner un cartel que apuntaba a la autoría de ETA de los atentados del 11M.

El próximo 13 de marzo se cumplen 10 años desde que Ángel Berrueta, panadero y miembro del colectivo Gurasoak, fuera asesinado, dos días después de los atentados de 11M de Madrid, por un policía nacional y su hijo.

El 13M de 2004, Ángel fue disparado y apuñalado a manos de una familia vecina formada por un policía nacional, su mujer y su hijo.
Convencida de que el atentado había estado consumado por ETA, María Pilar Rubio intentó colocar un cartel en contra de ETA en la panadería de Ángel Berrueta y, tras discutir con él, salió de ella gritando: "Voy a matar a ese hijo de puta".

Poco después, el policía nacional Valeriano de la Peña, junto con María Pilar Rubio y su hijo Miguel José de la Peña (19 años), entraron de nuevo a la tienda que regentaba el panadero y lo asesinaron con una pistola y un machete.

El policía le disparó cuatro balas y su hijo le apuñaló, perforándole el hígado y el pulmón. Valeriano de la Peña fue condenado a 20 años de prisión y su hijo a 15 años.

La mujer del policía, María Pilar Rubio, fue condenada por un jurado popular por proponer el crimen; pero fue absuelta por el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.

Berrueta, como se hizo en muchos comercios y edificios, colocó un crespón negro en solidaridad con las víctimas del 11M, y también cerró el establecimiento en señal de duelo.

Además, el 14 de Marzo de 2004, tras una carga policial, en una manifestación solidaria con Ángel Berrueta, Conchi Sanchis falleció en Hernani de un infarto, tras una carga policial.

IKER GONZÁLEZ | EITB.COM  11/03/2014

jueves, 7 de marzo de 2019


Guillermina Rojas y Orgis, anarquista y feminista




Guillermina Rojas y Orgis (a veces Orjis, según las fuentes), natural de Tenerife, nacida hacia 1849, hija de Pedro Rojas (zapatero) y Dolores Orgis (costurera), intermedia de tres hermanos (Antonio, Guillermina, Fulgencio).
En 1854 la familia se traslada a Cádiz. En 1866 se inscribe en la Escuela Normal de Maestras de Cádiz, obteniendo el título de Maestra de Instrucción de Grado Superior en 1868. Ejerce de maestra durante meses (dos años según otras fuentes) en una escuela pública de la ciudad, periodo tras el cual renuncia a su profesión ya que considera imposible armonizar sus ideales educativos con la enseñanza que se impartía en esos momentos en las escuelas.
En sus propias palabras, en carta fechada en Madrid el 19 de Febrero de 1872: “Ha estudiado dos años en la Escuela normal de Cádiz, y recibido su título de maestra superior… Ha estado después ejerciendo dicha profesión, por espacio de dos años, en una de las escuelas públicas de aquella ciudad, hasta que, comprendiendo que era imposible poder armonizar sus ideas con la educación mística y la raquítica instrucción que se da hoy en las escuelas, presentó su dimisión y volvió a su primitiva ocupación, la cual era costurera de sastre, para ganar honradamente el sustento sin tener que violentar su conciencia abdicando vergonzosamente de sus ideas en beneficio personal”.
Organiza, junto a otras mujeres de la ciudad, una escuela femenina que sentaría las bases de la Asociación Republicana Femenina “Mariana Pineda”, de la que será presidenta. Según algunas fuentes documentales, estas actividades se desarrollarían en Cádiz en el año 1873, lo que se contradice con el resto de fechas aportadas. En la época circula por Cádiz la coplilla siguiente: “Guillermina, Guillermina, no vayas al Comité, que esas son cosas de hombres, no son cosas de mujer”.
El 22 de octubre de 1871 se traslada a Madrid, donde forma parte activa del movimiento obrero a través de una de las secciones que componen la Internacional en Madrid, llegando a ser Secretaria del Consejo Local de la Federación Madrileña. De ser cierta esta fecha, podría ser en Madrid que fundara la Escuela y Asociación de Mujeres.
Colaboró muy activamente en la prensa anarquista de la época, obteniendo fuertes críticas desde la prensa tanto conservadora como en ocasiones liberal (!), ya fuera por sus ideas como por el atrevimiento de hacerlo desde su condición femenina.
Uno de sus artículos, “La Familia”, publicado en La Emancipación en 1871, causó un gran escándalo. En ella, Guillermina Rojas denuncia la insolidaridad de los modelos vigentes de propiedad privada, patria y familia; critica las figuras del matrimonio tanto religioso como civil (instaurado éste legalmente en 1870), y aboga por la libertad de convivencia libre entre las personas o un modelo de matrimonio que permita la igualdad entre sus miembros.
Ya entrado el siglo XX, una articulista de una publicación anarquista gaditana firma como “Guillermina” en las páginas literarias. En ellas, usando prosa poética, repasa el ideario libertario. No hay acuerdo acerca de si esta escritora era Guillermina Rojas.
Guillermina fue incluida por Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales. No se conoce con certeza la fecha de su fallecimiento.
Desde la Academia queremos agradecer a la Universidad de Cádiz y a Gloria Espigado la información que con tanta amabilidad subieron a la red para la formación de todos. Quien quiera más, que enlace aqui:   



domingo, 24 de febrero de 2019

La Alianza Internacional de la Democracia Socialista




La Alianza Internacional de la Democracia Socialista fue una organización anarquista fundada el 25 de septiembre de 1868 por Mijaíl Bakunin en Ginebra, Suiza. Pretendía convertirse en el núcleo dirigente y secreto de la Primera Internacional pero el Consejo General, de mayoría marxista, se opuso y en el Congreso de La Haya de 1872 logró que fueran expulsados Bakunin y sus seguidores «antiautoritarios». Estos fundaron inmediatamente después la Internacional de Saint-Imier que se presentó como la verdadera continuadora de la Internacional. La Alianza perdió entonces su razón de existir y desapareció.

viernes, 15 de febrero de 2019

Hoy se cumple 38 años de la tortura y muerte de Joseba Arregi


José Ignacio Arregui Izaguirre (1951-1981), también conocido como Joseba Arregi, fue un militante de ETA Militar (grupo terrorista de ideología nacionalista vasca que se proclama independentista, abertzale, socialista y revolucionario) que murió a raíz de las torturas infligidas en la Dirección General de Seguridaden Madrid por la Policía Nacional en febrero de 1981.
Joseba Arregi murió el 13 de febrero de 1981 en el Hospital Penitenciario de Carabanchel después de haber sido torturado en la Dirección General de Seguridad de Madrid por miembros de la Policía Nacional. Tras su detención en la capital de España el 4 de febrero de 1981, junto a Isidro Etxabe, pasó a las dependencias de la Dirección General de Seguridad en Madrid donde, en aplicación de la legislación antiterrorista vigente en el momento, lo mantuvieron incomunicado y bajo interrogatorio durante nueve días. En el interrogatorio participaron 72 agentes de la Policía Nacional y acabó con el ingreso del detenido, ​ sospechoso de su pertenencia a ETA Militar, en el Hospital Penitenciario de Carabanchel el día 12 de febrero a las 17:30 horas. Al día siguiente fallecía. El Juzgado de Instrucción número 13 de Madrid, en el informe forense de la autopsia, certificó la existencia de torturas, señalando que la causa de la muerte fue «un fallo respiratorio originado por proceso bronconeumónico con intenso edema pulmonar». El 18 de febrero ETA militar publica un comunicado en el que reconoce la militancia en sus filas de Joseba Arregi. 
El juez tomó declaración a cinco funcionarios del Cuerpo Superior de Policía, adscritos a la Brigada Regional de Información, que participaron directamente en los interrogatorios del presunto militante de ETA Militar. Esos inspectores de policía (Juan Luis Méndez Moreno, Juan Antonio Gil Rubiales, Julián Marín Ríos, Ricardo Sánchez y Juan Antonio González) fueron puesto bajo prisión preventiva, por lo que Manuel Ballesteros, entonces director de la Comisaría General de Información, dimitió de su cargo.
De los 73 policías que participaron en los interrogatorios, fueron detenidos cinco, solo dos fueron encausados y quedaron libres, tras recurrir la sentencia a siete meses de prisión que no llegaron a cumplir.
El olvido es el peor de los castigos.

jueves, 7 de febrero de 2019

El club ciclista que se convirtió en Batallón Antifascista en la Guerra Civil Española



España es el segundo país del mundo con más desaparecidos en el mundo, solo detrás de Camboya. Los muertos siguen como llaman ellos en las “cunetas”, enterrados en fosas clandestinas a orillas de los caminos donde fueron masacrados tras el derrocamiento de la República, sin que hasta hoy exista ni verdad, ni justicia.

La historia de la República Española y de la Guerra Civil tiene muchos pasajes poco conocidos, uno de ellos es el que tratamos de rebelar aquí, el de uno de los batallones ciclísticos, el Batallón Errico Malatesta.

En noviembre de 1936, en ese terrible mes Durante la Guerra Civil Española, con las tropas fascistas asediando la capital y el pueblo de Madrid resistiendo, conteniendo el avance de los golpistas de Franco, el periódico La Voz da la noticia de la creación del Batallón Ciclista Errico Malatesta cuyas tareas eran el reparto de “órdenes del Estado Mayor en el interior de Madrid y las avanzadillas”.

Este batallón fue fundado por un militante de la CNT aficionado al ciclismo: Miguel Viríbay, llevaba el nombre del destacado militante anarquista italiano, lo que deja claro la procedencia de sus integrantes. El Batallón Ciclista contó con secciones destacadas en todos los frentes, una de sus tareas principales y más intensa fue la destinada al servicio del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra, que estaba dirigida por José Iturria, otro amante del ciclismo.

La mayoría de los integrantes del Batallón provenían del Velo Club Portillo, el cual aún existe, y que había sido fundado hacia 1927. Será de este Barrio Madrileño de Portillo, desde donde saldrán los ciclistas anarquistas y de otras tendencias que formaron el legendario Batallón Ciclista Malatesta. Portillo era uno barrio con mucha historia en Madrid, a mitad de camino, entre las puertas de Toledo y Atocha.

UNA MILICIANA DEL BATALLÓN CICLISTA “ENRIQUE MALATESTA”, LEYENDO LAS NOTICIAS DE LOS FRENTES, EN EL DIARIO ABC.

El Batallón, ocupo la iglesia de la calle Conde de Peñalver número 36 como cuartel, y contó con mujeres, que el año 1935 había creado el primer grupo ciclista completamente femenino de Madrid al que llamaron As. El 20 de junio de 1937, del periódico La Trinchera, perteneciente a la 7ª División Mixta, se incluyó una declaración de los ciclistas de Malatesta titulada: Notas de unos combatientes del Batallón Ciclista.

“Pertenecemos al Batallón ciclista Enrique Malatesta y prestamos los servicios de enlace y otros relacionados con los mismos. El título con el cual encabezamos estas líneas es para poner de manifiesto que la mayoría de los ciclistas pertenecientes a este Batallón éramos combatientes de las trincheras, de las cuales salimos trasladados al mismo, por ser de bastante utilidad nuestros servicios en dicho Batallón. El grupo con destino en esta Brigada mixta lo componemos doce ciclistas entusiastas de este deporte. Trabajamos incansablemente, ayudados de manera eficacísima por nuestras inseparables compañeras, las máquinas. Y digo nuestras porque cada cual ha tenido que aportar la suya para poder prestar este servicio a la causa, que, como en todas las guerras modernas, es imprescindible, ya que estos servicios llevan las órdenes de ataques, repliegues, contraseñas, señales de aviación, etc., y realizan toda clase de servicios de enlace.

Este Batallón se formó con el fin de conservar en todo lo posible los Servicios motorizados, que son utilísimos para otros más necesarios y que nosotros con nuestra máquina no podemos realizar, como son los relevos de fuerzas, transporte de material, abastecimiento, etc., así como al mismo tiempo economizar el combustible, gastando lo menos posible, con el fin de que no falte para otros servicios más necesarios. Bien es cierto que la máquina consume, por lo menos, nuestra carne y a veces nuestra paciencia. ¡Si vierais qué bien se curan los catarros cuando tenemos un parte urgente y el sol pega de plano!, ¡la impresión que recibimos cuando estamos acostados muy a gusto, descansando del trabajo diario, y sentimos el timbre de los partes, nos tiramos de la cama medio adormilados, nos sentamos en nuestro ya familiar asiento, el sillín, y nos damos cuenta de que llueve y el piso está encharcado! Entonces nos acordamos de los paraguas, aunque no sea más que para que no se moje la máquina, o nuestro equipo. En este momento nos acordamos del parte que tiene que llegar a su destino, y nuestras piernas hacen presión sobre las bielas de la máquina, y esta, en prueba de cariño, aumenta su velocidad, y el parte, claro está, se encuentra en dos minutos en su destino. Entonces emprendemos el regreso, aguantando el calor, la lluvia o el frío.

En nuestro cometido tenemos algunos curiosos. Vemos cómo en las carreteras y arroyos de las calles juegan, sin dar importancia al peligro, los niños pequeños y algunos mayorcitos, sin importarles que exponen su vida. Igualmente algunos perritos, cuando llevamos prisa, se nos cruzan en nuestro camino, y nosotros, con más paciencia que Gutiérrez, apretamos los frenos para no desplancharlos, y, claro está, damos con nuestros huesos en el suelo. Mientras nos levantamos vemos al gracioso perrito cómo corre con el rabo entre las piernas, sin duda para que no le tomemos la matrícula y le hagamos pagar las arrugas de nuestra bicicleta, que se ha quedado del golpe con más arrugas que Lerroux. Nosotros hemos declarado la guerra a los perros porque no saben las leyes de la circulación ni tienen quién se las enseñe. No obstante, seguiremos con nuestro buen humor y satisfechos de nuestro servicio prestado a la causa, a la cual no abandonaremos hasta su fin. Suena otra vez el timbre. Estamos preparados. Son las consignas. Cada cual con su máquina toma una dirección, sin duda la del triunfo.

¡Salud! Ciclistas de servicio en la Brigada”.

https://resumen.cl/articulos/el-club-ciclista-que-se-convirtio-en-batallon-antifascista-en-la-guerra-civil-espanola

lunes, 4 de febrero de 2019

RAFAEL TORRES ESCARTIN - ANARQUISTA FUSILADO EN BARCELONA




El 21 de enero de 1939 es fusilado en Barcelona (España) el militante anarquista Rafael Liberato Torres Escartín, también conocido como El Maño. Había nacido el 20 de diciembre de 1901 a Bailo (Huesca, Aragón, España), en la Casa Cuartel de la Guardia Civil, donde su padre, Pedro Torres Marco, natural de Bolea, estaba destinado; su madre, Orencia Escartín Villacampa, era de Biescas. Su hermano Benito, de la Unión General de Trabajadores, fue encausado con motivo de la huelga de 1932 que paralizó las fábricas de Sabiñánigo en demanda de mejoras laborales, las acusaciones contra él y nueve trabajadores más fue por delitos como incendio, explosión y tenencia ilícita de armas y de explosivos, con una petición fiscal de 34 años de prisión por cada uno; defendidos por el famoso abogado Eduardo Barriobero, lograron salir libres. Otro hermano, Fidel, que vivía con sus padres en Ayerbe, fue fusilado en Huesca el 23 de agosto de 1936, tenía los mismos apellidos que el conocido militante anarquista. Rafael Torres Escartín marchó a estudiar a Huesca, donde Ramón Acín lo inició en el anarquismo. Pronto dejó los libros y comenzó a hacer de pastelero. Después se instaló en Zaragoza, donde en 1918 ya militaba en el Sindicato de la Alimentación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), siguiendo en su profesión en casa Zorraquino y otros pastelerías de la capital aragonesa. En estos años comenzó a leer los grandes pensadores franceses y rusos, y se vegetariano estricto, sin fumar ni probar el alcohol. Entra en contacto con los «grupos de afinidad» («Voluntad», «Los Justicieros») y vive estos años entre Zaragoza y Barcelona, ​​donde comenzó a trabajar como repostero en el Hotel Ritz a partir del 20 de octubre de 1920. En su primera acción conocida, junto con Suberviola y Durruti, consigue un botín de 300.000 pesetas en Eibar. En agosto de 1922 crea, con Francisco Ascaso y Marcelino del Campo, el "Grupo Grisol», que se amplió en octubre con militantes como Ricardo Sanz, García Oliver, García Vivancos y otros, formando «Los Solidarios», que protagonizaron los episodios de acción más destacados del anarquismo español de preguerra. El asesinato, en marzo de 1923, del anarcosindicalista Salvador Seguí por pistoleros del Sindicato Libre de la patronal, provocó una reacción en los círculos confederales: «Los Solidarios» intentaron asesinar en San Sebastián y A Coruña el general Martínez Anido , responsable de la represión. El 4 de junio de 1923 fue asesinado el senador y cardenal arzobispo de Zaragoza Juan Soldevila, instigador y organizador de la violencia patronal. Ascaso fue detenido el 8 de junio, pudiendo huir el 8 de noviembre de 1923 de la prisión de Predicadores en una fuga de presos en masa. Torres Escartín pudo eludir el círculo policial y reapareció el 1 de septiembre de 1923 en una expropiación de bienes del Estado contra el Banco de España en Gijón, recaudando 650.000 ptas. Tras un enfrentamiento armado con la Guardia Civil en Oviedo, su compañero Eusebio Grau cayó asesinado y él fue detenido, escapándose al día siguiente junto con siete recluidos, para acabar nuevamente detenido y apaleado en la montaña. Diseñó un plan de escape para su traslado a la prisión de Predicadores de Zaragoza, donde fue juzgado entre el 1 y el 4 de abril de 1925, bajo la dictadura del general Primo de Rivera; negó todas las acusaciones, pero fue condenado a muerte por el caso Soldevila, conmutando a la pena por cadena perpetua. Los también encausados ​​Esteban Salamero y Julia López Mainar fueron condenados a 12 y seis años. Recluido en el penal de El Dueso (Santoña) en una celda especial, en aislamiento y en oscuras durante 15 meses, sin salir, haciendo dos huelgas de hambre, los soldados disparando diariamente sobre la celda, etc., En estas condiciones enfermó de reuma por el frío y la humedad y enloquecer durante su cierre. Con la reaparición de Solidaridad Obrera en agosto de 1930 se inició una campaña pública de denuncia de su situación por parte del médico anarquista Isaac Puente y por la amnistía. Con la llegada de la II República, fue liberado el 30 de abril de 1931. En junio de 1931 participó en Madrid en la primera Conferencia Peninsular de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), previa al III Congreso de la CNT. Fue detenido y golpeado en los calabozos de la Dirección General de Seguridad, y al llegar a Barcelona fue detenido como sospechoso, convirtiéndose en portavoz de los presos sociales. Una vez consiguió la libertad, sus compañeros lo internaron en el Hospital Psiquiátrico Institut Pere Mata, de Reus, de donde huyó en tres ocasiones, llegando una de ellas hasta Ayerbe, donde fue detenido en casa de su hermano Fidel. Llevado como preso gubernativo "en calidad de extremista», ingresó en la cárcel de Huesca. En este breve periodo declaró preferir la muerte que el manicomio. Su familia pidió hacerse cargo del enfermo, y en Solidaridad Obrera se hizo una campaña por su libertad, pero fue internado en un psiquiátrico. El 23 de noviembre de 1936 apareció en la segunda fila del multitudinario entierro de su amigo y compañero Buenaventura Durruti, con aspecto demacrado y envejecido por los años de cierre. Por entonces todavía tendrá alma para participar en organizaciones benéficas de ayuda a la infancia y los refugiados. Las tropas fascistas lo sacaron de una celda de dementes y lo fusilaron, sus compañeros habían confiado en que nada se haría a un enfermo.


domingo, 27 de enero de 2019

LA IMPORTANCIA DE BAKUNIN HOY




Bakunin ha hablado por sí mismo en su obra escrita [ampliamente accesible en impreso y en Internet], así que podría ser valioso hacer una evaluación de las ideas y acciones de Bakunin. Con el predomino del marxismo en el mundo del trabajo y los movimientos revolucionarios en el siglo veinte, se volvió la norma descartar a Bakunin como un confundido o como irrelevante. Sin embargo, durante su vida fue una figura importante que obtuvo mucho y serio apoyo. Marx fue tan presionado por Bakunin y sus simpatizantes que tuvo que destruir la Primera Internacional despachándola a Nueva York. Para que no sucumbiese ante al anarquismo, Marx lo aniquiló mediante una maniobra burocrática. Con el colapso de la Unión Soviética, y el giro de China y Cuba hacia el mercado y la siempre creciente obvia corrupción de su élite burocrática, las ideas de Bakunin y el anarquismo revolucionario tienen nuevas posibilidades. Si el socialismo autoritario de Estado ha probado ser intrínsecamente fallido, entonces las ideas comunistas libertarias ofrecen una vez más una alternativa fiable.
Las cualidades duraderas de Bakunin y sus sucesores son muchas, pero el serio compromiso con el derrocamiento revolucionario del capitalismo y el Estado deben tener alta prioridad. Bakunin fue mucho más un ejecutor que un escritor, se lanzó a insurrecciones reales, para la gran turbación de los cabeza de Estados europeos. La tradición militante fue continuada por Malatesta, Majnó, Durruti, y muchos otros anónimos.
Bakunin predijo los peligros del socialismo de Estado. Sus predicciones sobre una sociedad militarizada y esclavizada dominada por una clase dominante marxista sucedió de un modo que incluso Bakunin no pudo concebir completamente. Lenin, Trotsky y Stalin superaron aún a los Zares en su arrogancia y brutalidad. Tras décadas de socialismo reformista, la evaluaciones de Bakunin han probado ser correctas. En Gran Bretaña el insulto máximo en el pueblo trabajador es ‘Señores Socialistas’ [Socialist Lords]. El insulto es literalmente aplicable a los Miembros del Parlamento del Partido Laborista (“Labour MP’s”), a quienes se les suele concede la promoción a la aristocracia por sus servicios al capitalismo.
Bakunin luchó por una sociedad basada en la justicia la igualdad y la libertad. Al contrario de los líderes políticos de la izquierda él tuvo gran fe en el potencial espontáneo, creativo y revolucionario del pueblo trabajador. Sus creencias y acciones reflejan esto.
Los revolucionarios pueden aprender mucho del valor de este federalismo, su militancia y su desprecio por el Estado, que en el siglo veinte asumió proporciones gigantescas y peligrosas. Bakunin tiene mucho que enseñarnos, pero nosotros también debemos desarrollar nuestras ideas de cara a los nuevos desafíos y oportunidades. Debemos retener el centro revolucionario de su pensamiento y así avanzar.
Con esto en mente, la Federación Anarquista está constantemente buscando desarrollar una praxis anarquista revolucionaria cimentada en las ideas de Bakunin, pero yendo más adelante para adecuarnos a las demandas del capitalismo de hoy.
¡Te damos la bienvenida al desafío!
Anarchist Federation (Gran Bretaña)



miércoles, 9 de enero de 2019

Cómo la no-violencia protege al Estado



Resumen de la obra de Peter Gelderloos

Hipótesis Central

El análisis crítico del rendimiento político y estratégico del pacifismo- también llamado no-violencia activa- constituye una metodología útil para derribar la trampa discursiva en que este incurre al representarse a sí mismo como la clave para la inclusión total del movimiento y visibilizarlo públicamente dentro del plano de los falsos opositores al Estado
Argumentos

  1. Surge a partir del mismo discurso hegemónico que funda al Estado.
  2. Es útil para ampliar la acción de disciplinamiento social desplegada por el Estado a través de las ONG y su “activismo ciudadanista”.
  3. Estará metodológicamente impedido para destruir las relaciones de producción que son legitimadas mediante el sistema de dominación que es controlado por la clase dominante bajo la fórmula del Estado de Derecho. En consecuencia, la no-violencia que se limita a perfeccionar los mecanismos de tal democracia en términos de alcanzar mayor justicia social bajo los parámetros ya impuestos solamente podrá perpetuar el sistema que lo funda.
  4. El motivo de dicha limitación es precisamente que la no-violencia escoge conscientemente la opción de no tratar el problema de la violencia como un fenómeno estructural de la sociedad trazada en torno al capitalismo.

Estructura Metodológica

Esta incapacidad de la no-violencia para la elaboración de una crítica que ataque el fundamento mismo del sistema capitalista obedece a que se limita a trazar una crítica cualitativa y valórica de ciertos efectos observables del mismo sistema, manteniendo inalterable el núcleo del mismo. Será posible visualizar este compromiso de la no- violencia con el orden vigente a través de seis ámbitos:
I. No-Violencia es Inefectiva

Los procesos en los cuales se reivindica la no- violencia como exitosa no han tenido a la misma como estrategia política única, para ello se evalúan ciertas experiencias históricas paradigmáticas:
  1. La liberación de India del dominio colonial ejercido por Inglaterra: En India también hubo resistencia armada y Gandhi no fue el único líder de la no- violencia, sino el más difundido por la historia oficial debido al éxito que tuvo en sus negociaciones con el gobierno colonial británico y cuyo relato beneficia a la supremacía blanca, pues finalmente los británicos no solo no fueron forzados a abandonar la India sino que redactaron la nueva constitución que hicieron cumplir por sus sucesores. El movimiento a largo plazo demostró fracasar debido a que no derrocó ni siquiera las formas coloniales del capitalismo
  2. Oposición al armamentismo nuclear: también hubo atentados, sabotaje y guerrillas y los tratados de no- proliferación llegaron solo tras consolidarse la indiscutible hegemonía de EEUU y le sigue una nueva ola de facilidades para desarrollar dichas tecnologías.
  3. El movimiento de derechos civiles: solo fue efectivo para eliminar la segregación de derecho y la expansión de una minúscula burguesía negra, pero la segregación de facto subsiste y se materializa en un menor nivel de ingresos y menor acceso a salud y vivienda en comparación con los blancos y los pocos logros de los derechos ha olvidado a otras razas como las de los inmigrantes latinos, asiáticos y musulmanes; si bien es innegable la influencia que tuvo Martin Luther King no puede desconocerse el aporte de grupos como Black Panther Party .
  4. Protestas pacíficas en contra de la guerra de Vietnam: Esta guerra no acabó por la influencia de los pacifistas (de hecho este movimiento ni siquiera consiguió movilizar una fuerza política suficiente para evitar la reelección del presidente Nixon), sino porque EEUU fue derrotado política y militarmente.
En síntesis, la violencia del sistema es estructural y beneficia a la élite que controla los ejércitos, los bancos, la burocracia y las empresas quienes no podrán ser persuadidos interpelando a su conciencia, y los pocos que cambien de opinión serán dados de baja/despedidos/sustituidos/desaparecidos/asesinados por que el sistema es capaz de desechar a quienes no cooperan. Por lo tanto la No-violencia es inefectiva porque es una lucha reformista y no en favor de la completa liberación.
II. No-Violencia es Racista

El pacifismo como ideología proviene de un contexto privilegiado que ignora que la violencia estructural ya está situada y que es precisamente la gente de color la que resulta más afectada por la misma: supone la posibilidad de que la gente blanca con sus necesidades cubiertas pueda aconsejar a los oprimidos a que sufran la violencia con paciencia esperando que se incremente el sector de oprimidos que acceda a mayores garantías y concientizar a la “masa crítica” entre los privilegiados que les apoye hasta que el Estado les reconozca sus demandas. Los pacifistas, al menos a nivel inconsciente, saben que la no-violencia es una posición privilegiada, sacando a los activistas de color fuera de contexto de modo tal que Gandhi y Luther King resultan representativos de toda la gente de color y es profundamente paternalista al suponer que un sector privilegiado de activistas blancos puede fijar cual es la hora de la liberación de los demás, dictando cual es el más apropiado y ortodoxo método de lucha, por esta razón el problema de la supremacía blanca castiga con más fuerza la resistencia de la gente de color que la resistencia que hacia ellos tienen los sectores adversos a su lucha (Ej.: no es casual que se haya escogido a Martin Luther King como portador del movimiento negro, en desmedro de figuras como Malcolm X (quien estuviera a favor de la lucha anticapitalista y que abogó solidariamente por la lucha armada del pueblo vietnamita)
III. No-Violencia es Estatista

La no-violencia asegura el monopolio de la violencia del Estado, entendido como la burocracia centralizada que protege al capitalismo, y que sobrevive gracias a asumir el rol de ser el único que utiliza la violencia en sus territorios de forma legitimada. La labor del pacifismo es pacificar a la oposición del statu quo, mientras que el Estado moviliza sus aparatos represivos y de inteligencia para “neutralizar” a la militancia que se opone a su discurso, a los que considera una amenaza real, de esta manera los pacifistas vuelven a estos militantes más vulnerables a la represión. Por otra parte, las protestas no- violentas mejoran la imagen del Estado, crean la imagen de un gobierno democrático- sin jerarquías raciales, clasistas ni patriarcales: NO EXISTE UNA SOCIEDAD COMO ESTA EN NINGUNA DE LAS DEMOCRACIAS INDUSTRIALES Y CAPITALISTAS- que tolera la crítica que no amenace su funcionamiento (“meter una flor en el cañón de una pistola no impide que la pistola pueda disparar”). Es más, muchas veces los pacifistas toman la palabra para justificar el uso de la violencia por parte del Estado ante “acciones violentas” de los manifestantes, visualizando a la primera como “inevitable, neutral e irreprochable”

IV. No-Violencia es táctica y estratégicamente inferior

El objetivo: fines a los cuales se pretende llegar, por supuesto, hay objetivos próximos y objetivos últimos. Podría ser más realista evitar una aproximación lineal y visualizar los objetivos últimos como un horizonte, como el destino más lejano que podemos imaginar, el cual cambiará cuando los pasos que, otrora nos parecían lejanos, se vuelvan claros, emerjan nuevos objetivos y veamos que jamás alcanzaremos un Estado utópico y que se mantenga estático. Para lxs anarquistas, que desean un mundo sin jerarquías coercitivas, los objetivos últimos de hoy en día parecen ser la abolición de una serie de interconexiones de sistemas que incluyen al Estado, al capitalismo, al patriarcado, la supremacía blanca y las formas de civilización ecocidas.
Estrategia es el camino, el plan de juego para alcanzar el objetivo. Las estrategias desarrolladas por la no violencia no pueden derrotar al Estado y tienden a reflejar una falta de comprensión de la verdadera naturaleza del mismo (juego moral, lobby, desobediencia generalizada, etc.) El poder del Estado se auto-perpetúa y vencerá a los movimientos de liberación con cualquier medio que esté a su disposición. Si los intentos de derrocar tal estructura de poder sobreviven a las primeras olas represivas, la élite convertirá el conflicto en militar, y sabemos que la gente que utiliza la no violencia no podrá nunca vencer un conflicto de este tipo. El pacifismo no puede defenderse a sí mismo contra esta inflexible exterminación. La historia de su práctica me conduce a la misma conclusión: la no violencia no puede defenderse a sí misma contra el Estado, y mucho menos derrocarle. El proclamado poder de la no violencia es una ilusión que otorga a sus practicantes seguridad y capital moral para compensar esta incapacidad para ganar.
Tácticas: acciones o los tipos de acciones que producen determinados resultados. Idealmente, estos resultados tienen un efecto compuesto: construyen el momento o concentran la fuerza a lo largo de las líneas trazadas por la estrategia. Es frustrante que toda la controversia entre “violencia y no violencia” se desarrolle, simplemente, discutiendo sobre tácticas, cuando la mayoría de la gente no se ha siquiera cuestionado si nuestros objetivos son compatibles, pues de hecho no lo son, la no-violencia tiene por objeto atacar ciertas “injusticias” del modelo vigente mientras que la crítica que se considere violenta y revolucionaria lo será por atacar el fundamento del capitalismo.
V. No-Violencia es Patriarcal

Patriarcado es una forma de organización social que divide y clasifica a las personas en virtud de un binarismo de género (hombre-mujer) y que se afirman como categorías naturales y morales, en virtud de las cuales el hombre ocupa una posición dominante (en el poder y también en el uso de la violencia) y la mujer una sumisa que se ratifica mediante la asignación de los roles económicos, políticos y emocionales que se asignan a uno y otra y que se muestran como no susceptibles de cambio y cuya estructura opresiva es reproducida por quienes operan dentro de dicho sistema. Todos quienes no encajen o que rechacen estos roles de género son neutralizados por la violencia y el ostracismo social. En el género, la no-violencia surge de una posición privilegiada que asume que en vez de defendernos nosotros mismos de la violencia podemos padecerla hasta que una parte suficiente de la sociedad pueda ser movilizada a oponerse a ello pacíficamente (sería, por ej., inmoral que una mujer se defienda de un atacante o estudie auto- defensa). Por otra parte la concepción de la justicia basada en ley y castigo es patriarcal, porque los primeros códigos definían a las mujeres como propiedades, y las leyes fueron escritas para los hombres que ostentaran bienes, que a su vez fueron socializados para no tratar con emociones.
Un aspecto que dificulta particularmente el combate contra el patriarcado es que dicho sistema no solo es sostenido por una elite poderosa, sino por todxs: la distribución del poder al interior del patriarcado es mucho más difusa que en el Estado o el capitalismo, por lo mismo la lucha contra los poderosos en este aspecto tiene un rol menos relevante que el fomento de una construcción cultural que nos permita tener una identidad propia en términos de género y que nos apoye mientras construimos relaciones saludables y sanamos de generaciones de violencia y trauma, lo cual es perfectamente compatible con entrenamiento en autodefensa para mujeres y transgénero atacando instituciones económicas culturales y políticas que ejemplifican el patriarcado y que representan una forma de educar a la gente en la necesidad de una alternativa, el problema radica en que es la gente con poder la que conscientemente saca provecho del patriarcado impidiendo activamente la emergencia de esta cultura. La mayoría del trabajo requerido para superar el patriarcado probablemente sea pacífico (construcción de alternativas y cicatrización de las heridas provocadas por éste), pero la práctica pacifista deja sin opción a la gente que necesita protegerse aquí y ahora (ej. Defensa ante un ataque sexual). En consecuencia ¿Qué noción de libertad no incluye la capacidad de las mujeres de defenderse por sí mismas? No tiene sentido que existan tantas agrupaciones para apoyar a mujeres que han sido violadas, atacadas o maltratadas y que ninguna trabaje para prevenir que estas cosas pasen: no debemos ser víctimas.
La idea de que la violencia revolucionaria excluye a mujeres, queers y trans se basa en un olvido histórico que es perpetuado por el pacifismo que solo desarrolla estrategias individuales y no visualiza la violencia como estructural y sirve incluso para preservar las practicas patriarcales al interior del movimiento. El feminismo pacifista niega los efectos empoderadores de la lucha militante, bastando que las feministas formulen una crítica del sexismo para que las organizaciones que lo sustentan lo reconozcan: pero son hipócritas al encubrir el despliegue de la misma práctica por parte de los pacifistas, deleitándose con el cuento de que Gandhi aprendió de su mujer la no-violencia, obviando los aspectos patriarcales de su relación. Algunas feministas van más allá de las críticas específicas y tratan de forjar un enlace metafísico entre el feminismo y la no-violencia, feminizando o naturalizando la pasividad, postura resistida por un amplio número de feministas de base.
VI. No-Violencia es un engaño

La paz no será una opción hasta que la violencia centralizada y organizada que es el Estado sea destruida. Una dependencia exclusiva a la hora de construir alternativas, -para mantenernos hasta hacer que el Estado quedé obsoleto, y “currarnos” el tema de la violencia para prevenir una posible “autodestrucción”-, tampoco es una opción, porque el Estado puede aplastar toda alternativa que no pueda defenderse a sí misma. Si se nos permite vivir el cambio que deseamos ver en el mundo, no se necesitará tanto para la revolución. Nuestras opciones han sido violentamente reducidas a las siguientes: apoyar activamente la violencia del sistema; apoyarla tácitamente rechazando desafiarla; apoyar cualquiera de los enérgicos intentos para destruir el sistema basado en esa violencia; o perseguir nuevas y originales formas de luchar y destruir ése sistema. Lxs activistas privilegiadxs deben entender aquello que el resto del mundo ya sabe desde hace tiempo: estamos en medio de una guerra, y la neutralidad no es posible. No hay nada en este mundo que pueda merecer el nombre de “paz”. Es más, es una cuestión que se reduce a qué violencia nos asusta más, y del lado de quién vamos a resistir.


jueves, 3 de enero de 2019

El semanario anarquista “faro” de Málaga (1936-37)


El 12 de octubre de 1936 y durante la guerra civil un grupo de jóvenes de la juventudes libertarias sacaban a la luz el semanario anarquista “faro”, este periódico terminaría siendo el órgano de las juventudes libertaria en Málaga.
Entre sus fundadores estaban:
   
Juan Santana Calero (director del periódico)

Cipriano Damiano González 


https://memoriahistoricacntmalaga.blogspot.com/2015/07/el-semanario-anarquista-faro-de-malaga.html