lunes, 8 de mayo de 2017

Biografía de Néstor Makhno. De campesino a insurrecto



Néstor Makhno (Guliaipolé, Ucrania, 27 de octubre, 1889- París, 25 de julio de 1934) fue un campesino ucraniano de origen, que tuvo una actuación excepcional en la vasta insurrección campesina del sur de Ucrania, movimiento que toda la literatura sobre la Revolución rusa, salvo algunas ediciones libertarias, pasa por alto o sólo trata en pocas líneas difamatorias. En cuanto a su animador y guía militar, Makhno, si se dignan alguna vez citarlo es únicamente para tacharlo de bandido, asesino, bribón, fautor de progroms contra los judíos, etc. Constante, obstinadamente, se le enloda, se le calumnia, se le abomina. En el mejor de los casos, autores sin escrúpulos, que no se preocupan de examinar y verificar los hechos y las fábulas, difunden leyendas absurdas y estupideces inefables sobre la vida y la acción de este militante libertario.
Todos estos procedimientos son, ¡ay!, clásicos y corrientes. Ellos nos obligan a reproducir, brevemente, la auténtica biografía de Néstor Makhno y, por el momento, las etapas de su actividad hasta el derribamiento del hetman Skoropadsky.
Por lo demás, conviene conocer la personalidad de Makhno para la mejor comprensión de la secuela de los acontecimientos
Juventud de Makhno
Eran sus padres campesinos pobres. Néstor tenía diez meses de edad cuando murió su padre, quedando la viuda con cinco hijos menores. Desde los siete años, a causa de la extrema miseria de la familia, sirvió como pastor de vacas y ovejas en su aldea. A los ocho, ingresó en la escuela local, que frecuentaba en invierno, sirviendo siempre de pastor en el verano. A los doce, dejó escuela y hogar para colocarse. Trabajó como peón de granja en las propiedades de los agrarios y de los kulaks alemanes, cuyas colonias eran numerosas en Ucrania. En esa época, a los catorce o quince años, profesaba ya un fuerte odio contra los patrones explotadores y soñaba en la manera en que podría «ajustarles las cuentas un día», por sí y por los demás, si tuviese fuerzas para ello.
Hasta la edad de dieciséis años no tuvo ningún contacto con el mundo político. Sus concepciones revolucionarias y sociales se moldeaban en un círculo restringido de sus conciudadanos, campesinos y proletarios como él. Las versiones de que era maestro y se había formado bajo la influencia de un anarquista intelectual son falsas, como muchas otras.
El anarquismo
La revolución de 1905 le hizo salir de un golpe de ese pequeño círculo, lanzándolo en la corriente de los grandes acontecimientos y actos revolucionarios. Tenía entonces dieciséis años, estaba pleno de entusiasmo revolucionario y dispuesto a todo en la lucha por la liberación de los trabajadores. Después de conocer algunas organizaciones políticas, entró resueltamente en las filas de los anarquistas comunistas y desde ese momento se hizo un militante infatigable. Desplegó gran actividad y participó en actos de los más peligrosos de la lucha libertaria.
En 1908 cayó en poder de las autoridades zaristas que lo condenaron a la horca por asociación anarquista y participación en actos terroristas. En consideración a su juventud, la condena fue conmutada por la de trabajos forzados a perpetuidad. Purgó su pena en la prisión central de Moscú (Butyrki). A pesar de que la vida en prisión no tenía perspectivas para él y era extremadamente penosa, Makhno se esforzó sin embargo en aprovecharla para instruirse [4]. Dio prueba de una gran perseverancia. Aprendió la gramática rusa, estudió matemáticas, literatura, historia de la cultura y de la economía política. A decir verdad, la prisión fue la única escuela en que Makhno recibió los conocimientos históricos y políticos que le sirvieron tanto en su acción revolucionaria ulterior. La vida, los hechos, fue la otra escuela donde aprendió a conocer y comprender los hombres y los acontecimientos sociales.
Makhno, muy joven aún, comprometió en la prisión su salud. Obstinado, sin poder adaptarse al aplastamiento absoluto de la personalidad a que está sometido todo condenado a trabajos forzados, se resistió siempre a las autoridades omnipotentes y estaba continuamente en el calabozo, donde contrajo una afección pulmonar a causa del frio y de la humedad. Durante los nueve años de su reclusión permaneció sin cesar en lugares de castigo por «mala conducta», hasta que fue al fin libertado con los demás detenidos políticos por la insurrección del proletariado de Moscú, el 1 de marzo de 1917.
Comuna de Gulal-Pole
Volvió inmediatamente a Gulal-Pole, donde las masas campesinas le manifestaron una profunda simpatía. De todo el pueblo, era el único forzado político devuelto a su familia por la revolución. Se convírtió espontáneamente, por eso, en objeto de la estima y la confianza de los campesinos. No era ya entonces un joven inexperto, sino un militante consumado, con una poderosa voluntad y una idea determinada de la lucha social.
En Gulal-Pole se entregó de inmediato a la labor revolucionaria, tratando primero de organizar a los campesinos de su aldea y de los anarquistas. Fundó una unión profesional de los obreros agricolas, organizó una comuna libre y un soviet local de los campesinos. El problema que le agitaba era el de la concentración y organización de todo el campesinado de un modo bastante firme y sólido como para poder expulsar de una vez por todas a los señores agrarios, los amos y dirigentes políticos y de arreglar por sí mismo su vida. En ese sentido inspiró su trabajo organizador de los campesinos y no sólo como propagandista, sino también y sobre todo como militante práctico. Trató de asociar a los trabajadores revolucionariamente, sacando partido de los actos flagrantes de engaño, de injusticia y de opresión de que eran víctimas.
Durante el periodo del gobierno de Kerensky y en los días de octubre, fue presidente de la unión campesina regional, de la comisión agrícola, de la unión profesional de los obreros metalúrgicos y carpinteros y, en fin, presidente del soviet de los campesinos y obreros de Gulal-Pole.
Como tal reunió en el mes de agosto de 1917, a todos los propietarios agrarios de la región, les exigió los documentos sobre las tierras y bienes muebles que poseían y procedió al inventario exacto de todo. Luego informó, primeramente en una sesión del soviet del distrito, después en el congreso de los soviets de la región. Propuso igualar los derechos de usufructo de la tierra de propietarios y kulaks con los de los campesinos. A consecuencia de su proposición, el congreso decretó que se dejaría a los propietarios y los kulaks una parte de las tierras (así como instrumentos de trabajo y ganado) igual a la de los campesinos labradores. Varios congresos de campesinos en las gobernaciones de Ekaterinovslav, de Taurida, de Poltava, de Kharkov y de otros lugares siguieron el ejemplo de la región de Gulal-Pole y decretaron la misma medida.
Acciónes insurreccionales en Ucraina
Durante esa época Makhno se convirtió, en su región, en el alma del movimiento de los campesinos que tomaban las tierras y los bienes de los agrarios, a quienes ejecutaban en caso de resistencia. Se hizo así de enemigos mortales entre los señores agrarios, los kulaks y los grupos burgueses locales. Comienzos de la acción insurreccional de Makhno. Sus ideas, sus proyectos.
En el momento de la ocupación de Ucrania por los austroalemanes, Makhno fue encargado por un Comité revolucionario clandestino de la zona de crear batallones de campesinos y obreros para emprender la lucha contra los invasores y contra el poder.
Hizo lo que fue menester, pero se vio forzado a retroceder con sus guerrilleros hacia las ciudades de Taganrog, Rostof y Tzaritzin, combatiendo paso a paso. La burguesía local, reafirmada entonces por la llegada de los austroalemanes, puso su cabeza a precio y lo obligó a ocultarse por algún tiempo. En venganza, las autoridades militares ucranianas y alemanas quemaron la casa de su madre y fusilaron a su hermano Emelian, inválido de guerra.
En junio de 1918 Makhno fue a Moscú para aconsejar con algunos viejos militantes anarquistas sobre los métodos y las tendencias a seguir en el trabajo libertario entre los campesinos de Ucrania. Pero los anarquistas que encontró estaban entonces indecisos y pasivos. No recibió, pues, ninguna indicación ni consejos satisfactorios.
Volvió a Ucrania, más firme aún en sus ideas y proyectos. En su breve estancia en Moscú, Makhno se entrevistó con el viejo teórico del anarquismo Pedro Kropotkin y con Lenin, lo que relata detalladamente, sobre todo la conversación con el último, en sus Memorias. Dice en ellas haber estimado en muchos ciertos consejos de Kropotkin. La conversación con Lenin versó sobre estos tres puntos: la mentalidad de los campesinos ucranianos; las perspectivas inmediatas para Ucrania y la necesidad para los bolcheviques de crear un ejército regular; y el desacuerdo entre bolchevismo y anarquismo. Aunque no carente de cierto interés, la conversación fue demasiado breve y superficial para poder aportar algo realmente importante. No nos detendremos en ella, pues.
Señalemos aún que los bolcheviques de Moscú ayudaron en cierta medida a Makhno a tomar precaucioens para franquear la frontera de Ucrania y desplazarse con el menor riesgo posible. Makhno consideraba al campesinado como una enorme fuerza histórica.
Desde hacía mucho tiempo, él maduraba -continúa Pierre Archinov- la idea de organizar las grandes masas campesinas y hacer manar la energía revolucionaria acumulada en ellas desde siglos y precipitar su formidable potenciar sobre el actual régimen opresor. y juzó llegado el momento de la ejecución de su idea.
Emprendió, pues, el regreso a Ucrania, con intención de dirigirse a Gulal-Pole. Era en julio de 1918.
El viaje se realizó -refiere Pierre Archinov- con muchas dificultades, clandestinamente, para no caer en las guerras; de las autoridades del hetman. Una vez estuvo a punto de perecer, pues fue arrestado por un destacamento austroalemán, estando bien provisto de literatura libertaria. Un conocido, rico judío de Gulal-Pole, lo salvó pagando por su liberación una suma considerable de dinero. Al continuar su viaje, los comunistas le propusieron escoger una región determinada de Ucrania para el trabajo revolucionario clandestino en la orientación de ellos. Ni que decir que hasta rehusó discutir esa proposición: la tarea que él se proponía no tenía nada de común con la de los bolcheviques.
He aquí, pues, a Makhno en Gulai-Pole, esta vez con la decisión irrevocable de perecer o de obtener la victoria de los campesinos; en todo caso, decidido a no abandonar la región. La noticia de su regreso se extendió rápidamente de aldea en aldea. Por su parte, en asambleas y por medio de la prensa y de volantes, no tardó en mostrarse francamente a las vastas masas campesinas, incitándolas a acciones decisivas contra el poder del hetman y de los propietarios, haciendo resaltar que los trabajadores tenían ahora su suerte en sus manos y no debían dejarla escapar. Su llamado vibrante y enérgico se propagó en algunas semanas por numerosas aldeas y distritos, preparando las masas para los grandes acontecimientos futuros.
Makhno se puso inmediatamente a la obra. Su primera preocupación fue la de formar una compañía revolucionaria militar suficientemente fuerte para garantizar la libertad de agitación y de propaganda en ciudades y aldeas y comenzar al par operaciolles de guerrilla. Esta compañía fue rápidamente organizada. Había en todas las aldeas elementos maravillosamente combativos, dispuestos a obrar. Sólo faltaba un buen organizador: éste fue Makhno.
La misión de su compañía era: a) un trabajo activo de propaganda y de organización entre los campesinos; b) la lucha implacable contra todos los enemigos. Como fundamento de esa lucha tenía por lema: « Todo agrario que persiga a los campesinos, todo agente de policía del hetman, todo oficial ruso o alemán, en tanto que enemigo mortal e implacable de los campesinos, no hallará piedad alguna y será suprimido». Además, según los principios de los insurrectos, debía ser ejecutado todo el que participase en la opresión de los campesinos pobres y de los obreros, en la supresión de sus derechos o en la usurpación de su trabajo.
En dos o tres semanas, ese destacamento era ya objeto de terror, no sólo para la burguesía local, sino también para las autoridades austroalemanas. El campo de acción militar y revolucionaria de Makhno era considerable; se extendía desde la estación de Lozovala a Berdiansk, Mariupol y Taganrog y desde Lugansk y la estación de Grichino hasta Ekaterinoslav, Alexandrovsk y Melitopol. La rapidez de los movimientos era la particularidad de la táctica de Makhno. Gracias a ella y a la extensión de la región, aparecía siempre de improviso en el lugar en que menos se le esperaba.
En poco tiempo envolvió en un círculo de hierro y de fuego toda la región en que se atrincheraba la burguesía local. Todos los que durante los dos o tres meses de la heimanchina lograron afirmarse en sus viejos nidos señoriales, todos los que se embriagaron en la sumisión de los campesinos, saqueando sus tierras y gozando de los frutos de su trabajo, todos los que reinaban como amos sobre ellos, se encontraron repentinamente bajo la mano implacable e inexorable de Makhno y de sus guerrilleros. Rápidos Como el huracán, intrépidos, inaccesibles a la piedad ante los enemigos, caían Como el rayo en tal o cual propiedad, masacraban a todos los adversarios declarados de los campesinos y desaparecían tan rápidos como habían llegado. Y al día siguiente Makhno hacía lo mismo a cien kilómetros de distancia: aparecía súbitamente en alguna población, masacraba a la guardia nacional (la varta), los oficiales, los señores agrarios y se eclipsaba antes de que las tropas alemanas, apostadas muy cerca, tuviesen tiempo de comprender lo que ocurria. Al día siguiente estaba a cien kilómetros de allí y caía sobre un destacamento expedicionario enviado para reprimir a los campesinos o bien ahorcaba algunos guardias nacionales.
La guardia nacional se alarmó. Las autoridades austroalemanas también. Fueron enviados varios batallones para aplastar a Makhno y apoderarse de él. En vano. Excelentes jinetes desde la infancia, teniendo en el camino caballos de repuesto a voluntad, Makhno y sus partidarios eran absolutamente inasibles; hacían en veinticuatro horas marchas imposibles para las tropas de caballeria regulares. Muchas veces, Como para burlarse de sus enemigos, Makhno aparecía en el centro mismo de Gulai-Pole o en Pologui, donde había siempre numerosas tropas austroalemanas, o bien en algún otro lugar de concentración de tropas, matando los oficales que caían bajo su mano y desapareciendo sano y salvo sin dejar el menor rastro de su derrotero. O bien en el momento preciso en que se seguía su pista reciente, aprestándose a rodearlo y prenderlo en una aldea señalada por alguien, él, vestido con el uniforme de la guardia nacional, se mezclaba, con un pequeño número de sus guerrilleros, en el núcleo enemigo, se informaba de sus planes y disposiciones, se ponía después en marcha en persecución de Makhno, con un destacamento de la guardia, al que exterminaba luego.
La población campesina toda prestaba su concurso eficaz y hábil a la gente de Makhno, que tenía la certeza de encontrar refugio seguro, víveres, caballos y hasta armas. Los campesinos solían ocultar a los revolucionarios en sus viviendas con riesgo de sus vidas. Muchas veces, los habitantes de un pueblo dirigían a la guardia nacional y a las tropas perseguidoras de Makhno sobre una ruta falsa, mientras éste y sus jinetes se hallaban en el mismo pueblo o en lugar opuesto al indicado.
Muchas aldeas eran castigadas despiadadamente por su actitud a favor de los insurrectos; todos los hombres eran atrozmente golpeados a baquetazos y los sospechosos fusilados en el acto. Se quemaban aldeas enteras por venganza. Pero ninguna violencia era capaz de dominar la resistencia tenaz de la población trabajadora contra los invasores y sus protegidos: propietarios y contrarrevolucionarios.
En lo que concierne a las tropas austroalemanas y magiares, los guerrilleros se mantenían en la regla de acción siguiente: matar a los oficiales y dar libertad a los soldados prisioneros. A éstos se les proponía volver a sus países, relatar lo que hacían los campesinos ucranianos y trabajar por la Revolución social. Se les proveía de literatura libertaria y algunas veces de dinero. No se ejecutaba más que a los soldados reconocidos culpables de actos de violencia hacia los campesinos. Tal modo de tratar a los prisioneros ejerció sobre ellos cierta influencia revolucionaria.
En este primer período de su actividad, Makhno fue el organizador y guía de los campesinos y el temible justiciero del pueblo oprimido. Cientos de señores agrarios emboscados, miles de opresores y beligerantes fueron destrozados. Su actitud resuelta, la rapidez de sus golpes certeros y la imposibilidad de capturarlo muerto o vivo, hicieron su nombre célebre y ante él temblaban de odio y terror los burgueses y las autoridades, mientras que entre el pueblo trabajador despertaba sentimientos de profunda satisfacción, de altivez y de esperanza. Pronto fue Makhno una figura legendaria. Había en su carácter y en su conducta extraordinaria audacia, firme voluntad, perspicacia vigilante y, en fin, un humor simpático. Todas estas cualidades se imponían al pueblo. Más no era todo esto, con ser mucho, lo fundamental en la personalidad de Makhno. Su temperamento combativo, sus empresas insurreccionales no fueron sino las manifestaciones primeras de su enorme talento organizador y defensivo, que más tarde se reveló en toda su capacidad.
Multiplicaba las reuniones públicas en todas partes, escribía informes sobre las labores inmediatas, sobre la Revolución social y sobre la vida en comunidad libre e independiente de los trabajadores como fin supremo. Redactaba continuamente manifiestos al pueblo, a los soldados invasores y a los cosacos del Don y del Kuban.
Así hablaba Makhno a las grandes masas campesinas:
«¡Vencer o morir! Este es el dilema del momento histórico para los campesinos y obreros de Ucrania. Más nosotros no podemos morir todos porque somos ini1umerables. ¡Nosotros somos la humanidad! ¡Por eso triunfaremos! Y no venceremos para repetir el terror de los pasados años: el de remitir nuestra suerte a nuevos amos. Venceremos para tomar nuestros destinos en propias manos y disponer nuestra vida conforme a nuestra voluntad y nuestra verdad.»
Exilio en París
Perseguido por los bolcheviques y los burgueses, Makhno se escapa (Rumania, Polonia) y llega a París. Durante su estancia en París Majno demandó, mediante escritos y conversaciones, una mayor autodisciplina personal de los anarquistas y una organización capaz de dotar de efectividad y homogeneidad al movimiento. Parece que alabó en una entrevista con miembros de la FAI, entre los que estaba Buenaventura Durruti, la capacidad organizativa del anarquismo español de esa época. Makhno y otros exiliados (Pierre Archinov, Ida Mett. etc) promueven la Plataforma Organizativa para una Unión General de Anarquistas (Propuesta).
Hasta el final de sus días se ganó la vida como el obrero que era (en Francia, en la fábrica Renault).
Muere el 25 de Julio de 1934 enfermo de Tuberculosis, lo incineraron pocos días después de su muerte, enterraron sus cenizas en el famoso cementerio de Père-Lachaise en París, a su entierro asistieron unas 500 personas. En aquellos momentos estaba casado con Halyna Kuzmenko y tenía una hija llamada Yelena. Durante la ocupación nazi de Francia, fueron deportadas a Alemania a trabajos forzados. Al final de la guerra fueron arrestadas por el NKVD soviético y enviadas a Kiev, donde en 1946 fueron juzgadas y condenadas a trabajos forzados. Después de su liberación en 1953 vivieron en Kazhajastán.

La Makhnovtchina
Si en la historia hay sucesos cuya existencia ha sido tratada de borrar por todos los medios por los gobiernos y discursos, probablemente el majnovismo sea uno de los mas golpeados por el olvido.


martes, 25 de abril de 2017

EE.UU. es "el estado terrorista número uno del mundo"



Estados Unidos es "el estado terrorista número uno" si se tienen en cuenta sus mortíferas operaciones dirigidas por la CIA en países como Nicaragua y Cuba, denuncia el historiador y filósofo social Noam Chomsky en un nuevo artículo de opinión.

En un artículo publicado en Truthout.org, Chomsky se refiere a una revisión hecha por la CIA sobre sus operaciones encubiertas recientes para determinar su efectividad, a raíz de la cual la Casa Blanca concluyó que, por desgracia, los éxitos son tan escasos que es necesario reconsiderar esa política, en especial la de armar a insurgentes en todo el mundo, algo que -recuerda el filósofo- han practicado en sus 67 años de historia. 

La CIA llevó a cabo su análisis de eficacia, mientras la administración de Obama contemplaba la posibilidad de armar a los rebeldes que luchan contra las fuerzas del presidente Bashar al Assad en Siria. 

'The New York Times' fue el primero en destapar la historia, que publicó bajo el título 'Estudio de la CIA sobre la ayuda encubierta aviva el escepticismo acerca de ayudar a los rebeldes sirios', a raíz de lo cual Chomsky sugiere su propio titular que, según él, debería haber sido: 'Ya es oficial: Estados Unidos es el principal estado terrorista del mundo, y está orgulloso de serlo'.

El profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por las iniciales en inglés, Massachusetts Institute of Technology), pasa a continuación a detallar algunos de los casos evaluados en la revisión de la CIA, explicando por qué queda demostrado que EE.UU. es "el campeón del mundo en la generación de terror", y está empeñado en contraponer su oposición en todo el mundo. 

Ya es oficial: Estados Unidos es el principal estado terrorista del mundo, y está orgulloso de serlo

"El primer párrafo del artículo de 'The New York Times' cita tres de los ejemplos principales de 'ayuda encubierta': Angola, Nicaragua y Cuba. De hecho, cada caso fue una operación terrorista llevada a cabo por EE.UU.", asegura Chomsky. 

El catedrático agrega que EE.UU. apoyó en la década de los 80 la era del apartheid en Sudáfrica, que invadió Angola para protegerse "de uno de los grupos terroristas más notorios del mundo", según Washington: El Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela.

"Washington se unió a Sudáfrica para dar apoyo crucial al ejército terrorista Unita de Jonas Savimbi en Angola. Continuó haciéndolo incluso después de que Savimbi sufrió una rotunda derrota en una elección libre y cuidadosamente vigilada", escribe Chomsky. "Las consecuencias fueron horrendas. Una investigación de la ONU en 1989 estimó que las depredaciones sudafricanas provocaron 1,5 millones de muertes en países vecinos, sin mencionar lo que ocurría en Sudáfrica misma", añade.

La campaña asesina contra Cuba
Chomsky también menciona la "campaña asesina y destructiva" durante varias décadas de EE.UU. contra Cuba, incluyendo la fracasada invasión de Playa Girón y un embargo severo que continúa hasta nuestros días. 

"El número de víctimas de la larga guerra terrorista fue amplificado por un embargo destructor que continúa aún hoy desafiando al mundo. El 28 de octubre, la ONU, por 23ª vez, respaldó 'la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial, financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba'", escribe.  

Chomsky concluye su artículo refiriéndose a "la mayor campaña terrorista del orbe: el proyecto global de asesinato de terroristas lanzado por Obama", y afirmando que "el impacto generador de resentimiento de esos ataques con drones y con fuerzas especiales debe de ser bastante conocido para requerir mayor comentario".

"Todo esto constituye un registro que hay que contemplar con cierto horror", sentencia.
  


lunes, 17 de abril de 2017

Conozca los bancos españoles que financian la industria militar



Los bancos más importantes de España invierten en los principales productores de armas, cuyos armamentos se usan en las crisis de Siria e Irak, entre otras.
Un reciente informe elaborado por el Centre Delàs d'Estudis per la Pau refleja que en un mundo en el que las guerras están al orden del día fabricar armas es un negocio lucrativo y, existiendo conflictos abiertos en Siria, Irak, la Franja de Gaza, Ucrania, Yemen, Libia, Sudán, Somalia o la guerra contra el narcotráfico en México, necesitan abastecimiento continuo de armamento.
La fabricación de armas es legal y solo en unos pocos casos, como las bombas de racimo, las químicas o biológicas, son consideradas inaceptables, al ser imposible argumentar en contra de que su uso afecta tanto a civiles como a combatientes. El resto, incluidas las nucleares, son perfectamente legales. 
Los bancos, aseguradoras y empresas de inversión españolas han dedicado entre 2011 y 2015 casi 5900 millones de euros al sector de las armas”, revela el investigador del Centre Delàs d'Estudis per la Pau, Jordi Calvo.
España, desde hace años, es considerada como el séptimo país exportador de armas a nivel mundial, solo por detrás de los grandes fabricantes como EE.UU., Rusia, China y las potencias militares europeas, Alemania, Francia y el Reino Unido. 
Así pues con el axioma de que fabricar y exportar armas es legal, y financiarlas también lo es, las grandes entidades bancarias españolas participan en el negocio del armamento, lideradas por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y el Santander.
“Los bancos, aseguradoras y empresas de inversión españolas han dedicado entre 2011 y 2015 casi 5900 millones de euros al sector de las armas”, revela el investigador del Centre Delàs d'Estudis per la Pau, Jordi Calvo.
Calvo, autor del informe Los bancos que invierten en armas, advierte de que las entidades financieras españolas han apostado claramente por el negocio del armamento. Aprovechando el reciente crecimiento de España como exportadora en el mundo, cuya economía está recuperándose de una fuerte crisis sufrida durante los últimos años.
El autor del estudio recalca que en este sentido, los bancos españoles se están “poniéndo a la altura de los mayores inversores de la industria armamentística del mundo”.

El estudio del Centre Delàs también señala a las empresas Airbus y Boeing (aeronaves militares), Maxam (explosivos), Navantia (buques), Finmeccanica (aeroespacial) o General Dynamics (propietaria de la española Santa Bárbara Sistemas) como las principales destinatarias de las inversiones de entidades internacionales.
“BBVA, Santander, Deutsche Bank, Citibank e ING son los más importantes financiadores de armas, seguidos en un segundo nivel de importancia por Banca March, Bankia, Caixabank, Banco Popular, Banco Sabadell y Bankinter”, subraya el estudio.
Por otro lado, Amnistía Internacional (AI) ha exhortado en varias ocasiones a gobiernos y entidades sobre la importancia de cerrar el grifo de la financiación. Al menos si están interesados en evitar “violaciones graves de derechos humanos y crímenes de derecho internacional” como las que ocurren casi a diario en Yemen Siria o Irak.
krd/anz/hnb/msf


lunes, 10 de abril de 2017

Mantener la mentira de Semana Santa.



(Un amigo me ha pasado esto y los he visto muy apropiado para estas fechas).

Pienso que es una manera más de controlar con poder las almas de los fieles, que no son fieles en su mayoría sino supersticiosos.

Durante estos días celebramos la Semana Santa y con ella la salida a las calles de las procesiones cargadas de imágenes, incienso, oro y plata. En mi ciudad, hasta en las marquesinas de las paradas de autobuses aparecen los itinerarios, para que mientras esperas, puedas informarte. Han sacado programas de ordenador para que si estás viendo una, sepas por dónde va la otra.
Unos dirán que creen en ellas, en esas imágenes. Otros, que no están tan mal, que con su idolatría no hacen daño a nadie, que se trata de una semana al año, nada más, sin pararse a pensar en el daño que se causan a sí mismos.
Algunos, los más listos, los que lideran de una u otra forma, a sabiendas del error que cometen, prefieren mantener engañada a la gran masa que a su paso les besa la mano y les colocan bajo sus pies alfombras rojas para que no se ensucien la suelas de sus zapatos, pues lo mismo que existe la idolatría a las imágenes muertas, existe también la que se le profesa a los vivos.
Entre ellos, entre los ilustrados, están los estudiosos que conocen la verdad del evangelio y se la quedan. Piensan que la mayoría del pueblo no la entendería, o simplemente temen que la plebe se les eche encima al quitarles el placebo de la adoración a las figuras.
Mienten por misericordia, eso dicen, mantienen la mentira por piedad. ¿Con qué autoridad? ¿Cómo pueden vivir así? Y ¿cómo pueden dormir?, me pregunto.
Pienso que es una manera más de controlar con poder las almas de los fieles, que no son fieles en su mayoría sino supersticiosos. Lo sé porque durante años permanecí entre sus redes sin conseguir que contestaran mis preguntas, mis dudas de fe. No me cuadraba lo que decía en la Biblia con lo que enseñaban. No conseguí que me guiaran hacia la verdad que trajo Jesús para nosotros, y cuando un rayo de Luz llegó a mi vida, me expulsaron de entre ellos. Quieren gente dócil que se conforme sin emprender la búsqueda.
En vez de enseñar a los suyos, los conservan en la ignorancia.
En vez de abrir caminos, los cierran porque conviene que así sea.
Resulta doloroso ver la sumisión de los que tienen fe, o seudofe, o ateismo camuflado, dejándose guiar hacia la nada, hacia el precipicio desde donde sólo se observa la oscuridad, disfrazada con luces artificiales. Es penosa esa entrega férrea al liderazgo para dejarse guiar, para no tener que tomar decisiones y evitar, según creen, su propia responsabilidad.
Los guías escriben libros para los supuestamente ilustrados, sabiendo que los seguidores de a pie no los leerán, así no perderán súbditos.
Profundizan en sus conocimientos, saben que no están obligados a compartir lo que aprenden. Comen sabiduría y no la distribuyen a pesar del raquitismo espiritual que tienen ante sus pies.
Son grandes mentirosos. Líderes de la fe, las supersticiones, las fiestas de imágenes, alcohol y espectáculos.
Apaciguan con palabras conformistas. Su lenguaje, el tono de sus voces es estudiado, agradable al oído. Se otorgan el poder de perdonar pecados y de salvar. Salvar aunque el condenado lleve años fallecido como ocurre en las celebraciones de las misas de difuntos. Hasta encomiendan países a la madre de Jesús, quizás presuponen que el Salvador del mundo esté demasiado ocupado para encargarse él mismo del asunto.


viernes, 7 de abril de 2017

¿Quién y por qué creó la Guardia de Asalto en la II República?



La II República comenzó con graves problemas de orden público como huelgas o quema de iglesias. Para dar respuesta, el Gobierno se planteó la creación de una policía preparada para intervenir en la ciudad y no utilizar así la Guardia Civil, más apropiada para las zonas agrarias. Fue la Guardia de Asalto, germen de la futura Policía Nacional que nació tras la Guerra Civil con la denominación de Policía Armada.
El encargado de crear el nuevo cuerpo fue Miguel Maura, entonces ministro de Gobernación del primer gobierno de la República previo a la aprobación de la Constitución de 1931. Según él mismo cuenta en sus memorias ‘Así cayó Alfonso XIII…‘, los sucesos del 11 y 12 de mayo de 1931 (la quema de iglesias y conventos) hizo evidente la imposibilidad de guardar el orden público con la Guardia Civil.
Los guardias civiles no tenían el armamento adecuado. Sólo contaban con un fusil mauser. Su uniforme, su rígida disciplina les hacía difícil adaptarse a la lucha callejera por lo que cada vez que se les ocurrió intervenir el número de bajas era muy elevado. Aplicaban el reglamento: tres tiros de atención y a partir de ahí fuego a discreción. Las carnicerías eran frecuentes.
Ante ello, Maura junto a Antonio Galarza plantearon la creación de un cuerpo de policía armada al que desde el principio se le acordó llamar Guardia de Asalto. El encargado de organizarla fue el teniente coronel Muñoz Grandes, que siguió a su frente hasta 1935, una década después mandaría la División Azul y luego sería ministro de la Guerra durante la dictadura.
En menos de tres meses la estructura del nuevo cuerpo estaba listo. Una tropa uniformada, seleccionada y disciplinada. Su reglamento era muy rígido, no sólo en cuestiones de disciplina, sino también en las condiciones requeridas para el ingreso. Algunos de estos requisitos recuerdan a los demandados para cuerpos paramilitares comunes en la época en otros países europeos.

Así, el guardia de asalto tenía que medir al menos un metro y ochenta centímetros con una constitución física “excepcional”, en palabras de Maura. El candidato con la menor tara física “era rechazado sin piedad”. Su entrenamiento era intensivo. La organización de cuarteles, uniformes, armamento, material rodado y demás fue improvisado. Maura no tiene más que palabras de alabanza para la tarea de Muñoz Grandes, quien apenas unos años después dio un giro ideológico llamativo. En este sentido, hay quien le reprocha su tardanza a unirse al alzamiento del 18 de julio de 1936.
El resultado fue que la labor de creación se inició a fines de mayo y el 14 de octubre el cuerpo contaba ya con 800 miembros preparados para la acción, armados con porras y pistolas como armamento normal con material móvil que permitía acudir con rapidez a los puntos en los que se presentara una crisis. 
Durante el golpe de estado su fidelidad y actuación fue fundamental en muchos sitios para que fracasase. No obstante, la Guardia de Asalto fue fusionado, por decreto del 27 de diciembre de 1936 con la Guardia Nacional Republicana para formar el nuevo Cuerpo de Seguridad Interior, aunque éste siguió manteniendo unas unidades de asalto y vanguardia que actuaron en operaciones militares.
Durante el alzamiento militar, el bloque de la Guardia de Asalto permaneció fiel al Gobierno de la República aunque guarniciones como las de Zaragoza y Valladolid, donde triunfó el golpe, también se sublevaron.

Mientras duró la guerra, estos guardia se distinguieron como una infantería fiable a la que la República siempre confiaba operaciones delicadas, como la supresión de los sucesos de Barcelona de mayo de 1937 (la purga de los anarquistas y trostkistas) o la toma de Belchite. Con el tiempo se convirtió en la élite del nuevo ejército republicano. 
El golpe de gracia fue contemporáneo al final de la guerra. Franco disolvió el Cuerpo de Seguridad Interior en marzo de 1940. Al mismo tiempo hizo desaparecer el Cuerpo de Carabineros integrándolo en la Guardia Civil. Los pocos miembros de la Guardia de Asalto que superaron los expedientes de depuración se integraron en la recién creada Policía Armada.



domingo, 2 de abril de 2017

El poeta anarquista que inventó el futbolito



Madrid, 1936. Alejandro Campos Ramírez (1919-2007), un joven gallego oriundo de un pueblo llamado Finisterre -del latín finis terrae, el fin de la tierra- deambula por las calles de la ciudad y presiente que sus deseos tal vez estén a punto de cumplirse. Alguna vez soñó con ser un gran arquitecto y sólo llegó a trabajar de albañil, pero su verdadera vocación es la poesía. Consigue un empleo que lo hace feliz y de alguna manera lo acerca a ese universo bohemio de los artistas que admira: cadete en una imprenta. Se considera un idealista práctico, un anarquista pacífico que aspira vivir, algún día, en un mundo en el que los hombres no necesiten ser gobernados por ninguna autoridad. En esa ensoñación se solazaba, cuando estalló en España la Guerra Civil.

Una bomba cayó sobre la casa en que vivía y quedó atrapado bajo los escombros. Malherido, fue traslado a un hospital en el que convaleció, cojo y con problemas respiratorios, durante un largo tiempo. Allí fueron llegando refugiados de guerra, mujeres y muchos niños mutilados que hicieron que su sensibilidad de poeta se activara. Años más tarde, en 2004, le contó a un periodista del diario La Vanguardia de Barcelona el episodio de su vida por el cual hoy lo recordamos..

“Era el año 1937. Me gustaba el fútbol, pero yo estaba cojo y no podía jugar… Y, sobre todo, me dolía ver a aquellos niños cojitos, tan tristes porque no podían jugar al balón con los otros niños… Y pensé: si existe el tenis de mesa, ¡también puede existir el fútbol de mesa! Conseguí unas barras de acero y un carpintero vasco refugiado allí, Javier Altuna, me torneó los muñecos en madera. La caja de la mesa la hizo con madera de pino, creo, y la pelota con buen corcho catalán, aglomerado. Eso permitía buen control de la bola, detenerla, imprimir efectos…”

Con todo acierto, el periodista catalán Víctor Amela observó que inventar un juego que logre neutralizar por un momento la ignominia de la guerra es como componer un poema con espacio y tiempo.

No fue el futbolito - futbolín lo llaman en España, metegol en Argentina-  la única invención sensible del poeta: en una ocasión, enamorado de una pianista, pergeñó para ella un artefacto que permitía pasar las pentagramadas hojas de las partituras con sólo accionar un pedal.

Al finalizar la guerra, huyendo del franquismo, Alejandro se exilia en Francia. Más tarde sufre cuatro años de cautiverio en Marruecos y una vez liberado emprende su aventura americana y cruza el Atlántico. En Ecuador funda una revista de “poesía universal”. Vive un tiempo en Guatemala, donde perfecciona su futbolín y dobla la apuesta con un baloncesto de mesa, sin gran suceso. En México participa de la intensa actividad intelectual de la ciudad capital, se encuentra con su referente, el poeta español León Felipe, y se convierte en su albacea. Regresa a España en los años setenta. Ya es un exitoso editor y se hace llamar Alejandro Finisterre, fin de la tierra, principio de su vida.

Siempre le restó importancia al hecho de haber sido el creador del mundialmente difundido juego: “Bah…, de no inventarlo yo, lo hubiese inventado otro…” Consideraba -como Jean Cocteau- que “La poesía siempre es necesaria, no sé para qué, pero es necesaria”.

Murió en 2007, cuando los niños del mundo ya reemplazaban su invento por la Play. El poeta lo celebraba. “Yo creo en el progreso: hay un impulso humano hacia la felicidad, la paz, la justicia y el amor, ¡y ese mundo un día llegará!”

Nosotros, que junto a tantas otras generaciones fuimos beneficiarios directos de ese espléndido juego del futbolito, fruto de la imaginación y la sensibilidad de aquel poeta, deberíamos prometer en su homenaje cada vez que juguemos, respetar y hacer respetar por siempre aquella regla -que más que regla es una obligación moral- de que no vale molinete.



miércoles, 29 de marzo de 2017

El club Argentinos Juniors nació llamándose club Mártires de Chicago.


El club Argentinos Juniors nació llamándose club Mártires de Chicago, en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados en un primero de mayo, y fue un primero de mayo el día elegido para dar nacimiento al club Chacarita, bautizado en una biblioteca anarquista de Buenos Aires la Asociación Atlética Argentinos Juniors, entidad fundada en 1904, en los barrios porteños de La Paternal y Villa Crespo, estuvo muy vinculada, desde sus orígenes, al anarquismo.
En Argentina por aquellos años, el socialismo y el anarquismo mantenían diferencias irreconciliables en el plano ideológico, y un tanto matizadas en el aspecto sindical. Mientras los primeros sostenían que había que dar una pelea en el plano de la representación política, participando de las elecciones burguesas aun sabiendo que se practicaba el fraude y que no tendrían ninguna posibilidad de ganar, los segundos se oponían tajantemente a cualquier participación política dentro del sistema. Los anarquistas consideraban, a quienes se prestaban al juego de lo que ellos llamaban “el circo electoral”, prácticamente como “colaboracionistas” del régimen.
Sin embargo, al momento de trabar relaciones “por abajo”, tanto anarquistas como socialistas se reunían fraternalmente para compartir discusiones políticas, lecturas y otras actividades de esparcimiento, como por ejemplo, el fútbol.
Además, a la hora de perseguir políticamente a los revoltosos, las autoridades no distinguían entre unos y otros. Tampoco cuando mandaban a la policía a meter bala. Por eso había mucha cooperación, más allá de que sus referentes no se llevaran del todo bien.
En los primeros años de la década del siglo XX, el fútbol comenzaba a ser el deporte elegido por las clases populares, y los miembros fundadores de los clubes que iban apareciendo en Argentina, ya no tenían apellidos ingleses, sino que en su gran mayoría eran italianos, polacos, españoles y judíos.
Si bien no se conoce la fecha con exactitud, se sabe que a principios del año 1904, en un terreno baldío donde había una obra en construcción abandonada, un grupo de jóvenes que se juntaban a jugar al fútbol decidieron fundar el equipo “Mártires de Chicago”, en homenaje a los militantes anarquistas condenados a muerte en noviembre de 1897 por la Justicia de Estados Unidos.
El terreno en cuestión estaba ubicado en el barrio de Villa Crespo, sobre la calle Aráoz, entre Ramírez de Velazco y la Avenida Corrientes (que por entonces se llama “Triunvirato”).
El 1 de mayo de 1896, la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), de origen anarquista, decretó una huelga general a la cual se plegaron más de 350 mil trabajadores. En aquel entonces, la AFL no era la Central Sindical más numerosa del país, sino que se trataba de la segunda en importancia, detrás de la “Noble Orden de los Caballeros del Trabajo”, una organización más importante, que en realidad funcionaba como contención patronal del descontento de la clase obrera.
El principal reclamo de aquella huelga de 1896 era la reducción de la jornada laboral de catorce a ocho horas diarias, y como el descontento era tan grande, las bases terminaron desbordando a la Central conciliadora y se plegaron casi en su totalidad al paro convocado por los anarquistas.
Al ser la más postergada entre todas las que estaban industrializadas, la Ciudad de Chicago se convirtió en el epicentro de la protesta. La misma se prolongó durante varias semanas, y como los empresarios desconocían la autoridad gremial para sentarse a negociar, las autoridades terminaron decretando una represión brutal, que además de las fuerzas represivas incluyó bandas parapoliciales a sueldo de los patrones.
Los líderes anarquistas de la protesta fueron apresados y condenados a la horca: Albert Spies, George Engels, Adolf Fischer, Albert Parsons y Louis Linng (que se suicidó en su celda), fueron ejecutados en noviembre de 1897. Michael Schwab y Samuel Bielden fueron condenados a cadena perpetua, y Oskar Neebe a 15 años de prisión.
Dos años después de las condenas a muerte, en 1889, se establecía la fecha del 1° de Mayo como el Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra en todo el mundo, menos en Estados Unidos.
Los fundadores del club Mártires de Chicago decidieron adoptar para su camiseta los colores verde y blanco: casaca blanca con dos listones verdes, lo cual daba como resultante tres bastones blancos, uno central y dos verdes intercalados.
Realmente se desconoce la razón de la elección de estos colores, en lugar de los tradicionales, rojo y negro que solían elegir otros equipos que eran fundados por militantes anarquistas. Tal vez la respuesta más razonable sea que dado el nombre que habían escogido para el equipo, ya no hacía falta mandarse en cana con los colores de la camiseta. Otra respuesta posible puede ser el hecho de que alguno de los fundadores hubiera conseguido el juego de camisetas a través de alguna donación, cosa que era bastante frecuente por aquellos años.
Respecto de la filiación ideológica de los fundadores de Mártires de Chicago, la mayoría de las fuentes consultadas coinciden en que se trataba de activistas del anarquismo.
Casi en simultáneo a la fundación de Mártires de Chicago, otro grupo de jóvenes militantes políticos decidió crear un equipo en la zona de La Paternal, precisamente en un descampado ubicado en la intersección de las calles Luis Viale y Añasco. El equipo se llamó “Sol de la Victoria”, en homenaje al primer himno del Partido Socialista Italiano, Himno de los Trabajadores, en cuyo uno de sus versos habla de “il sole della vittoria”. Aunque esta versión no está del todo confirmada, demás está decir que esa frase solía adornar cualquier proclama política que los socialistas de aquellos años repartían a modo de propaganda.
Como Mártires de Chicago y El Sol de la Victoria eran dos equipos de barrio que apenas si disputaban encuentros amistosos con otros similares de la zona, dada la cercanía de sus predios y los ideales políticos que los vinculaban, en agosto de 1904 decidieron unir fuerzas para enfrentar a uno de los equipos más fuertes del barrio: Catedral Porteño.
Catedral Porteño era, para la época, un equipo conformado por muchachos algo más experimentados que los de Mártires de Chicago y Sol de la Victoria. Actuaban en la Liga de Villa Crespo, cosa que para la época daba cierto “status”, respecto de los que solo jugaban partidos amistosos.
El 14 de agosto de 1904, en el predio donde que solía utilizar El Sol de la Victoria, se enfrentaron un combinado formado por jugadores de este equipo y de Mártires de Chicago, contra el equipo de Catedral Porteño. El partido finalizó 3 a 1 a favor del combinado local, y a partir de ese momento los dos conjuntos formados por socialistas y anarquistas decidieron aunar esfuerzos y fundar un nuevo club, que luego de largas discusiones se llamó “Asociación Atlética Argentinos Juniors” y lleva ese nombre desde entonces.
El color de la camiseta caía de maduro: rojo. Aunque sin embargo, cinco años después, en 1909, Argentinos Juniors volvería a utilizar la camiseta blanca y verde de Mártires de Chicago durante seis años, debido a la prohibición de utilizar la camiseta roja.
Fuente:

domingo, 12 de marzo de 2017

Galicia, radiografía de un exterminio



En Galicia no hubo Guerra Civil entre 1936 y 1939. Pero sí un exterminio sistemático de la población fiel a la República. En tan sólo tres años fueron asesinados 4.699 ciudadanos gallegos. Siete de cada diez (3.233) fueron ejecutados en los llamados paseos franquistas. El resto, 1.466, fueron asesinados mediante la ejecución de una sentencia a muerte, según los datos del proyecto Nomes e Voces. Un auténtico exterminio en una zona donde la Guerra no duró más de unos días.
"Lo que pasó en Galicia es una prueba de que el golpe tenía una intención exterminadora, pues no era para nada necesario. (...) En Galicia no hubo matanzas de curas y hacendados. Lo que sí hubo fue muchas muertes controladas, instigadas o toleradas por las autoridades militares", explica Federico Cocho, autor de Guerra civil. Que pasou en Galicia e en España (Xerais) en una entrevista a El Mundo.
Con Galicia bajo el control del bando franquista desde los primeros momentos del golpe militar, "los perpetradores y sus seguidores a nivel local comienzan a demostrar que éste lleva aparejada una inusitada violencia", según recoge el informe de Nomes e Voces. Así, en los primeros meses de la Guerra Civil fueron asesinados en Galicia los cuatro gobernadores civiles, los alcaldes de cinco de las siete ciudades gallegas y los 26 de las poblaciones más importantes. Fueron ejecutadas también las máximas autoridades militares gallegas que se opusieron al golpe, los civiles más activos en la defensa de la legalidad y aquellos con cierta relevancia social en determinadas comunidades como maestros, médicos, farmacéuticos y abogados. En total, 4.699 ciudadanos asesinados.
Ejemplos de casi todos ellos se encuentran entre las denuncias que esta semana han presentado una decena de familiares de hombres y mujeres de desaparecidos durante la dictadura, vinculados a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), ante el cónsul de la República Argentina en Vigo, Roberto Gudiño dentro de la llamada Querella argentina.
El abuelo y el tío abuelo de Esther García, una de las denunciantes, formaban parte de aquellos gallegos que no esperaban la "inusitada violencia" desplegada por los seguidores del golpe contra ellos. Manuel Díaz González, médico de O Incio (Lugo) y primer alcalde de la República en dicha localidad, y su hermano José Díaz, elegido en las últimas elecciones nuevo alcalde del municipio, creyeron que a pesar del golpe militar no debían huir de la localidad porque de nada se les podía imputar. Estaban equivocados. "Los falangistas de O Incio empezaron con las amenazas a la familia. Nadie daba crédito de lo que estaba pasando. Un día apareció muerto el perro de mi tío y ya decidieron los hermanos que tenían que escapar", cuenta a Público Esther García, que explica que finalmente los dos hermanos fueron capturados y trasladados a la prisión de Monforte de Lemos, donde ofrecieron a Manuel partir al frente como médico de los nacionales: "Yo no soy veterinario, no curo animales", contestó Manuel, según relata Esther.
A partir de ese momento comenzó el particular infierno de Manuel. Fue sacado de la cárcel en un paseo nocturno aunque consiguió escapar herido refugiándose en casa de un "amigo suyo de derechas", el famacéutico de Sarria Antonio Peña. "Allí fue apresado por la conocida cuadrilla de falangistas de Layosa. Le fueron atadas las manos a una soga prendida de la cola de un caballo y fue arrastrado durante varios kilómetros hasta llegar a la entrada de O Incio. Al llegar allí, aún con vida y consciente, fue asesinado. Luego le amputaron un dedo para robarle la alianza", prosigue Esther.
Era el 11 de septiembre de 1936. En los primeros cinco meses de 1936 fueron asesinados en Galicia un promedio de 14,25 personas por día, mientras que a finales de 1939 la cifra de ejecuciones había descendido a 0,7 al día. Un día después, el 12 de septiembre, aparecieron en la cuneta de la carretera N-634, en un lugar conocido como voltas de Prado, cinco cadáveres. Uno de ellos tenía seis dedos en una mano. Así identificaron los vecinos a Bruno Martínez, tío abuelo de Miguel Freire, investigador de la ARMH que ha denunciado este caso ante la Justicia argentina.
"Estaban acusados de haber hecho frente a las tropas sublevadas, es decir, de oponerse al alzamiento nacional. (...) No eran ni sindicalistas exaltados, ni agitadores políticos, sólo habían tenido la mala suerte de haber participado en asociaciones sindicales y políticas", cuenta Miguel a Público, que añade que "la represión y el terror continuó cebándose en las familias de estas personas, que tuvieron que padecer acoso y humillaciones, el incendio y saqueo de sus casas y las burlas e insultos cuando los primeros de noviembre llevaban flores a las sepulturas donde se habían enterrado a sus familiares asesinados".
En octubre de este 1936 fue también asesinado Julio Sanz Martín, enfermero-practicante en la Marina. Su nieta, Elvira Sanz, lo denuncia ante la Justicia argentina. "Mi abuelo tenía 34 años. El 22 de octubre de 1936 fueron unos hombres a su casa, donde vivía con su mujer y sus dos hijos, y dijeron que se lo llevaban a un juicio. Al día siguiente, el 23 octubre, apareció el cadáver en una cuneta de San Juan de Ouces. Su muerte quedó anotada en el Registro Civil causada por una "hemorragia intensa".
El único motivo por el cual Julio Sanz pudo ser asesinado es "publicar algunos artículos sobre reivindicaciones laborales" en diversas revistas y "estar afiliado a Izquierda Republicana". Como Julio, la represión en el estamento militar en Galicia afectó a 140 marinos ejecutados, así como al almirante Antonio Azarola Gresillón; el general de división Enrique Salcedo y el gobernador militar de Galicia Rogelio Caridad Pita.
El asesinato selectivo o indiscriminado no fue la única vía de represión. Con el objetivo de destruir una sociedad civil, plural y organizada fueron condenados a cadena perpetua 1.597 ciudadanos y 1.981 fueron sentenciados a diferentes penas de prisión inferiores. En total, 28.234 víctimas gallegos sufrieron algún tipo de persecución judicial por las nuevas autoridades militares. "Es imposible la cuantificación o estimación sobre otras formas de coerción o violencia: desde los encarcelamientos y torturas hasta las rapas y purgas de mujeres que se perpetran con idéntica escenificación en todo el territorio gallego y, a diferencia de las otras tipologías represivas, estaban diseñadas para su exhibición pública", señala la investigación de Nomes e Voces.
Así, en la Galicia de la Guerra Civil pueden ser perseguidos y exterminados desde un líder comunista local a un simpatizante de un sindicato que busca mejorar sus condiciones económicas pasando por la "burguesía progresista que a través del socialismo, el republicanismo o el galeguismo aspiran a consolidar el liberalismo democrático". "No se trata, pues, de un ataque a una posible revolución de tipo soviético —sin ninguna base documental—, sino de acabar con un sistema en el que cobra el protagonismo principal la participación ciudadana en un escenario tendente a la modernidad y el progreso", concluye la investigación de Nomes e Voces.

martes, 7 de marzo de 2017